Trinitario Casanova: “Cuando compré el Edificio España nadie lo quería”

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“Me dedico a comprar y vender aunque sea a los cinco minutos”, defendía este domingo el empresario Trinitario Casanova en una entrevista a Efe, presidente del grupo inmobiliario Baraka, que se hizo especialmente célebre tras comprar el Edificio España de Madrid al grupo Wanda para venderlo a las pocas horas a la cadena hotelera Riu, con la que ahora se ve la cara en los tribunales.

Casanova (Orihuela, Alicante, 1965), condenado por manipular el precio de las acciones de Banco Popular en 2008 y con asuntos judiciales pendientes de cuando presidió Grupo Hispania, ha demandado ahora a Riu por “incumplir” un “acuerdo de opción de compra” y comisión sobre venta, de una zona comercial del inmueble que les vendió.

El precio pactado por la adquisición de este área comercial, unos 15.000 metros cuadrados (“más del 20% del edificio”), fue de 140 millones de euros, según reveló Casanova en una entrevista a Efe. “Ahora se ha publicado que Riu se lo están vendiendo a otra socimi”, y el espacio cotiza a unos 200 millones, estima. “Hay una diferencia muy importante, pero es que ¡gracias a Dios! el mercado está mejor. Cuando yo compré el edificio nadie lo quería, todo estaba mal, me arriesgué y lo he puesto en valor”, dice el empresario que reclama sus derechos como copropietario.

“Encima no están construyendo como estaba pactado”, afirma, basándose, según él, en un informe de la empresa Intermarc, que “decía claramente que había que reforzar una serie de pilares y forjados, algo que no se están haciendo”. “Como copropietario futuro del edificio, exijo que se corrija”, defiende.

El Grupo Baraka, con 300 trabajadores, ha entrado en la Operación Chamartín, en Madrid, después de comprar los derechos de reversión de unos 800.000 metros cuadrados de edificabilidad provenientes de cientos de familias a las que en su día le fueron expropiados los terrenos en la época en la que se construyó la estación.

“No es lo mismo que el suelo sea público que lucrativo”, sostiene, al tiempo que confía en que los tribunales “este año” les den la razón.

Casanova fue condenado a pagar una multa de 108.000 euros por un delito contra el mercado y los consumidores tras difundir rumores de una opa en el Banco Popular, con el fin de tratar de aumentar el precio de las acciones en 2008. “La pagué y ya está”.

Según recuerda, “quería vender mi participación en el Banco Popular, que entonces era de 500 millones de euros, y decían que había difundido noticias falsas”.

“Eso es mentira. Yo simplemente dije que vendía y la prensa se hizo eco de mi venta”, defiende, al recordar que apareció un señor que le hizo una oferta de compra, que luego no cumplió.

Con el paso del tiempo, afirma que “si hubiera hecho caso del Banco, ahora” su “participación valdría cero”.

Casanova, con la Fundación Baraka, proyecta construir una residencia de mayores en Orihuela, precisamente donde tenía el almacén de frutas su padre, unas obras que prevé que comiencen el próximo año y en las que se invertirán unos 3 millones de euros.

Con su empresa, quiere seguir invirtiendo en Madrid, Alicante y Murcia, mientras que descarta hacerlo en Cataluña, no por la coyuntura actual, sino porque en esa comunidad autónoma ya invirtió en el pasado, y “hay que repartir en varias cestas”.

Casanova, con cuatro hijos, el menor de un año, niega que sus orígenes estuvieran en una tienda de frutas. “Mi padre tenía un almacén de compra y venta de limones y naranjas, pero no una tienda de frutas como se ha publicado”.

Casado en segundas nupcias, el empresario sorprendió no hace mucho a propios por su faceta musical. Sacó un disco de rancheras cantando junto a su esposa, que regaló a sus allegados. Ahora, planea grabar un segundo que saldrá “probablemente el próximo año”, también para sus amigos.

Fuente: Cinco Días

2018-09-02T16:37:49+00:00