Sacyr ha fijado una prima del 35% para la remesa de bonos convertibles anunciada hoy por un volumen de 175 millones de euros, desde los 150 millones previstos inicialmente La compañía ha otorgado, al cierre de mercado, un precio de conversión de 2,8898 euros por acción, lo que arroja la citada revalorización sobre el precio medio marcado en el día de hoy por sus títulos.

El vencimiento de los nuevos bonos es de cinco años y la compañía utilizará los fondos para cubrir, en efectivo, el inminente vencimiento de otra remesa de convertibles, por 250 millones y un 4% de interés. 

Sacyr ha cancelado 82 millones de esta última deuda de forma anticipada (el 32,9% del total), quedando pendientes los 168 millones restantes para el próximo 8 de mayo, fecha de vencimiento. El plan encierra un recorte de deuda corporativa de 75 millones, una vez que será cancelado el paquete de 250 millones y comenzará el ciclo de vida de la nueva emisión de 175 millones.

La diferencia entre ambas partidas de deuda será sufragada con os fondos captados por Sacyr en sus recientes desinversiones, con la venta del 15% de Itínere y el 49% de siete activos concesionales chilenos.

Desplome en Bolsa

El anuncio de la emisión ha coincidido con un duro batacazo en Bolsa del 8,9%. Los titulos de la nueva deuda pagarán un interés fijo anual del 3,75% nominal. La conversión se realizará en los diez días previos al vencimiento.

Sacyr ya había anunciado esta mañana que el precio sería el de la cotización media de hoy más una prima de entre el 30% y el 35%. Al final, la empresa se ha ido a la parte alta de la horquilla.

El emisor se reserva la opción de recomprar los bonos al nominal en cualquier momento desde mayo de 2022 en caso de que la cotización supere en cierto umbral el precio de conversión.

La emisión ha sido destinada a inversores cualificados, ha estado dirigida por Deutsche Bank, London Branch y JP Morgan, y se ha sobresuscrito «varias veces», según ha indicado la empresa. Lal órdenes de compra han partido de 65 inversores de 13 países distintos.

Fuente: Cinco Días