«Rodrigo, tú eres la víctima colateral”, le dice Cristóbal Montoro a Rato el domingo 6 de mayo a las cinco de la tarde, antes de la reunión en el Ministerio de Ecomomía en la que lo van a ejecutar.

Luis de Guindos convoca a su despacho del Paseo de la Castellana de Madrid a los banqueros el domingo 8 de abril, el viernes 4 de mayo y el domingo 6 de mayo de 2012. Participan Emilio Botín, presidente del Banco Santander; Francisco González, del BBVA e Isidro Fainé por La Caixa. El sábado 5 de mayo, tras reunir a su equipo, Rato viaja a Florencia a una reunión de inversores organizada por la Unión de Bancos Suizos (UBS). El domingo 6 de mayo regresa a Madrid después a primera hora de la tarde.

En el trayecto del aeropuerto a su casa, en el barrio de Salamanca, el presidente de Bankia llama al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Lo recuerda así:

Había llamado a Montoro. Le digo: «Oye, Cristóbal, voy a una reunión con Luis. Dime si sabes cómo están las cosas». Lo recuerdo perfectamente. Estoy entrando por Avenida de América y antes de bajar por María de Molina, Montoro me dice: «Tú eres una víctima colateral».

Son aproximadamente entre las cinco y las seis de la tarde cuando me dijo esas palabras. La verdad es que me afectó, me cabreó. Parece que había habido una reunión con Rajoy, Montoro, Luis y quizá Álvaro Nadal y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, donde el ministro de Economía anticipó su plan respecto de mi situación. Llegué a casa, estuve un momento y a las ocho me fui al ministerio.

“Rodrigo, tú eres la víctima colateral”

El domingo 6 de mayo, De Guindos hace una introducción ante Rato, González, Botín y Fainé. La prima de riesgo sigue presionando y De Guindos habla sobre el papel de los bancos con la deuda pública. Botín dice que se está perdiendo mucho dinero, que la acción está cayendo. De Guindos le da la palabra a Rato para que explique su plan. Insiste en los 7.000 millones que cifra McKinsey con los escenarios macroeconómicos de stress. Se repite la escena de hace casi un mes, el domingo 8 de abril, porque Francisco González manifiesta su desacuerdo con Rato.

He aquí como lo recuerda el expresidente de Bankia:

González vuelve a la cifra de 15.000 millones. Le digo: «Tú me estás metiendo las provisiones de todas las pymes, los créditos fiscales. Tú también tienes créditos fiscales y el Sabadell los tiene, ¿por qué tengo que hacerlo yo?». Me defiendo como puedo. Mientras el 8 de abril Emilio Botín había apoyado a González, este domingo 6 de mayo, aunque está de acuerdo con él, interviene poco, sobre todo porque, dice, la situación es dramática. Isidro no dijo prácticamente nada. El que hace de ariete es Paco González. Él estaba muy obsesionado con la intervención del Royal Bank of Scotland en octubre de 2008. Es una buena solución porque entonces los mercados se tranquilizan, explica. Y entonces se dirige a mí y me espeta:

—Tú te tienes que ir porque eres del PP.

Su argumento es que no puede haber una ayuda del gobierno del PP a un banco cuyo presidente es del PP.

El ministro ya tenía un informe que hablaba de 15.000 millones. No era todavía oficial, pero el banco de negocios Goldman Sachs ya estaba trabajando para De Guindos.

He aquí la versión del entonces ministro sobre la reunión del domingo 6:

La reunión terminó al filo de las 10 de la noche y cuando yo estaba a punto de salir me llama Rato y pide volver a verme, esta vez a solas. Le explico que la situación ha llegado a un límite y que habría que convertir las participaciones preferentes en manos del FROB (4.456 millones inyectados en la fusión con Bancaja) en capital. Me responde que ello supondría la nacionalización de la entidad y, entonces, insinúa que está pensando en dimitir. Al día siguiente, lunes 7 de mayo, me llama desde el coche camino de La Moncloa para decirme que iba a presentar la dimisión al presidente del Gobierno. Me pide que hable con José Ignacio Goirigolzarri porque, antes de aceptar, quiere que el Gobierno le dé el visto bueno a su sustituto al frente de Bankia.

La versión de Rato es diferente:

Luis me echa después de una conversación con mis tres competidores. Ya ves cómo están las cosas, te tienes que ir, me dice. Me voy, bueno, contesto. Te vamos a ayudar, Rodrigo, dice él. Está la presidencia de Repsol. Le digo no, mira Luis, no, y ya me cabreo más. Le pregunto cómo quiere que haga la renuncia. En mi cabeza pensaba que debíamos ir a la junta general en dos semanas, presentar a José Ignacio Goirigolzarri como vicepresidente, hacerlo de manera ordenada. Entra él como vicepresidente ejecutivo, yo me quedo de florero y a los meses me quito de en medio. Pero Luis no quería hacerlo de manera ordenada y Goiri quería acabar con la participación de las cajas en Bankia.

Rato llama a Rajoy esa noche y logra, después de insistir, según sus palabras, en la gravedad de la situación —ya que va a dimitir—, que le reciba a la mañana siguiente:

Yo voy a ver a Rajoy porque quiero que me eche Rajoy. Digo, no me va a echar Luis. Un poco, la verdad, le obligo al presidente del Gobierno a que me reciba. Y me dice que sí, que vaya por la mañana del lunes 7 de mayo a La Moncloa. Sabía que Rajoy no iba a dar la cara de manera abierta. Le digo a Mariano: «Me ha dicho Luis que me vaya». No me respondió de manera concreta, pero por los sonidos de su voz y su actitud, bueno, quedó claro que me echaba. Quería eso, que Rajoy me lo certificara. Hacía tiempo que no me fiaba de Luis. Lo que no quería es que le dijera a Rajoy: «Mira, Rodrigo se ha querido ir».

Quería que quedase claro que el Gobierno me echaba.

Al salir de La Moncloa, Rato llamó al ministro:

Luis, ¿cómo quieres que hagamos esto? Me dijo que hablase con Goirigolzarri. Llamé a Goiri. Me dice que no sabe nada. «No he hablado con el ministro», me aclara. Goiri me quiso vender la moto de que nunca había hablado con Luis. No le creí, pero ya da igual. No recuerdo si fue en la primera o en la segunda llamada cuando le digo a Luis: «¿Cómo hacemos? Si vamos a la junta general prevista para dentro de quince días, yo presento a Goiri ante la junta y me largo». Me dice: «No, no, Rodrigo. Tiene que ser ya». «Bueno, que así sea», digo. Creo que Goiri llamó a Luis y arreglaron. Esa tarde del lunes lo recibí, nos hicimos la foto, propuse su nombramiento y el consejo de administración lo aprobó el miércoles 9 de mayo de 2012.

El libro negro. Cómo falló el Banco de España a los ciudadanos

Por Ernesto Ekaizer

Editorial Espasa. 674 páginas, 19,9 euros. 

Fuente: El País