Repsol continúa rebajando su exposición patrimonial a Venezuela hasta dejarla casi en su mínima expresión. A cierre de 2018, esa exposición había bajado a solo 239 millones de euros, según las cuentas anuales de la compañía, cifra que incluye fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas. La exposición se ha reducido prácticamente a la mitad en un año, desde 456 millones con que cerró 2018, un año en que ya realizó saneamientos por importe de 1.159 millones de euros.

El grupo ha realizado una evaluación de la recuperabilidad de sus inversiones, así como del riesgo de crédito sobre las cuentas a cobrar a la Petróleos de Venezuela (PDVSA), la petrolera pública venezolana. Como consecuencia de ello, Repsol ha reconocido provisiones por el perfil de crédito de PDVSA y por el deterioro del entorno de los negocios en Venezuela, afectando al valor de los instrumentos de financiación y cuentas a cobrar a dicha compañía pública por importe de 97 millones de euros así como al valor de las inversiones contabilizadas por el método de la participación por 83 millones de euros. Las cuentas a cobrar a PDVSA en Venezuela han aumentado de 317 a 347 millones de euros de 2018 a 2019.

Repsol recuerda en sus cuentas anuales que durante 2019 se han adoptado nuevas sanciones contra Venezuela. La petrolera, sin embargo, subraya que EE UU ha concedido ciertos plazos para facilitar la terminación ordenada de las operaciones mediante el otorgamiento de varias licencias generales. «Repsol ha adoptado las medidas necesarias para continuar su actividad en Venezuela, incluyendo la recepción periódica de crudo en pago de deudas, con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones y está haciendo un seguimiento constante de su evolución y, por tanto, de los eventuales efectos que pudieran tener sobre las señaladas actividades. Estas actualizaciones no han tenido impactos significativos para el grupo», explica la compañía en sus cuentas anuales.

Fuente: Cinco Días