Por qué Microsoft está en disposición de pelear a Apple su trono de empresa más valiosa

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Microsoft mantiene desde este lunes una pugna en Bolsa con Apple por hacerse con el trofeo de ser la empresa más valiosa. El lunes lo logró durante unos minutos y el martes cerró la sesión dando el sorpasso a la compañía de la manzana, que había perdido desde principios de octubre un 23% de su valor tras revelar una previsión de ventas más exigua para esta Navidad y los recortes de producción de sus últimos modelos de iPhone. Este miércoles, Microsoft seguía en la cima, una proeza que no lograba desde 2010, y ello a pesar de que Apple se ha anotado un 3,8%, prácticamente lo mismo que el gigante del software.

Si bien es cierto que el adelantamiento en gran parte se debe a que a la empresa de Tim Cook no le están yendo las cosas como desearía (ha perdido alrededor de 300.000 millones de dólares de capitalización en casi dos meses), el avance en Bolsa de la empresa cofundada por Bill Gates se debe a méritos propios.

Tras perder el mercado del software para smartphones frente a Apple y Google con Steve Ballmer al timón y quedarse fuera de revoluciones tan importantes como el de las redes sociales, Microsoft decidió, ya capitaneada por Satya Nadella, poner todo su foco estratégico de cara al futuro en la nube y la inteligencia artificial. Un paso decisivo que le ha permitido recuperar buena parte del valor que había perdido. La compañía ha logrado revalorizar sus acciones un 29,9% desde enero y hoy alcanza una capitalización de 858.800 millones de dólares, 200 millones más que Apple.

Aunque los títulos de Microsoft valen hoy 111 dólares y están aún lejos de los máximos que alcanzaron hace un mes, cuando llegaron a valer 115 dólares, los analistas coinciden en que Microsoft ha vuelto a ocupar un lugar muy relevante en el escenario de la tecnología y hay firmas como Morgan Stanley que creen que la compañía puede superar la barrera del billón de dólares, como ya hicieran recientemente Apple y Amazon.

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Esta vuelta a la relevancia de Microsoft no es casual; es fruto de una reorganización y transformación de calado orquestada por Nadella, que ha sabido reconvertir su empresa desde una empresa de software para PC a un proveedor de servicios en la nube para empresa. Ha convertido Microsoft en un jugador clave en áreas de fuerte crecimiento futuro como el cloud computing (con su plataforma de infraestructura de nube pública Azure y productos, como Office o su CRM, adaptados a la nube), las tecnologías multiplataforma, la realidad aumentada, el machine learning o la computación cuántica.

Los inversores confían en la capacidad de la compañía para diversificar y crecer en todos esos negocios, especialmente en el corto plazo en los servicios cloud, donde solo le gana Amazon. El negocio de la computación en la nube generó a Microsoft 6.900 millones de dólares en ingresos en el último trimestre, cuando la compañía obtuvo una cifra de negocio global de 30.090 millones y un beneficio neto de 8.870 millones. Pese a que la cifra solo supone alrededor del 20% de las ventas totales de Microsoft, la nube ha representado el 63% del crecimiento de la compañía en lo que va de año. La multinacional, que cerró su último ejercicio fiscal con una facturación de 110.360 millones, anunció al cierre de su cuarto trimestre fiscal que Azure había alcanzado unos ingresos anualizados de más de 20.000 millones.

Los accionistas de Microsoft valoran que los ingresos de la compañía provengan de fuentes mucho más diversificadas que las de compañías como Apple, que depende en un 60% de las ventas del iPhone, o Google, que obtiene cerca del 90% de la publicidad. Todo ello ha hecho que reciba el consejo de comprar, según el consenso de analistas que siguen a la firma, su mayor nivel de recomendaciones favorables del último lustro.

Microsoft parece retomar sus gloriosos años noventa. Hoy, el gigante del Seattle ha demostrado también que puede jugar en el negocio del hardware, con sus ordenadores Surface, y en el área de gaming con Xbox y servicios asociados. Y ha realizado compras como la de LinkedIn y más recientemente la de Github, el mayor repositorio de código abierto del mundo, que han sido aplaudidas por el mercado. Nada que ver con la operación de compra de Nokia para recuperar el terreno perdido en el negocio de los teléfonos móviles, rechazada por Wall Street.

Seguramente hoy The Economist no dejaría fuera a Microsoft de una portada sobre los líderes tecnológicos, como si hizo en 2012, cuando solo destacó a Google, Apple, Facebook y Amazon.

Fuente: Cinco Días

2018-11-28T21:41:52+00:00