El consejero delegado de la automovilística Opel, Michael Lohscheller, ha asegurado este jueves que la compañía, propiedad desde 2017 del grupo PSA, continuará con su política de recorte de gastos. «En 2018 conseguimos reducir nuestros costes un 27% y esto continuará este año», ha dicho el directivo, quien ha señalado la importancia de seguir cumpliendo con los objetivos del plan estratégico PACE!, iniciado por PSA, para conseguir hacer viable a Opel.

La automovilística se ha mostrado satisfecha con los resultados del plan, ya que la firma dejó de dar pérdidas en 2018 después de dos décadas de resultados negativos y ganó 859 millones de euros.

Lohscheller ha indicado la importancia de focalizar la estrategia de la empresa en la electrificación, un paso clave para asegurar la continuidad de la empresa en el futuro y poder cumplir con los objetivos de emisiones de 95 gramos por kilómetro que impuso Europa para 2021.

En ese sentido, el directivo ha dicho que en junio se conocerán las primeras imágenes del nuevo Opel Corsa, que se fabricará en la planta de PSA en Figueruelas, que tendrá versiones de gasolina, diésel y eléctrica. Las dos primeras se empezarán a fabricar en septiembre de este año y el Cosa eléctrica se comenzará a ensamblar en 2020.

El consejero delegado de la firma ha resaltado que Opel cuando se integró a PSA «estaba muy lejos del resto de marcas del grupo», pero que en este tiempo ha conseguido optimizar muchos aspectos de su funcionamiento y mejorar sus plantas. En la factoría de Zaragoza, por ejemplo, la firma invertirá 250 millones de euros hasta 2021. Parte de ese dinero se destinará a la adaptación necesaria para la producción del Corsa eléctrico.

Lohscheller ha asegurado que la fabricación del nuevo Corsa y del Crossland compensarán la pérdida del Mokka para la factoría zaragozana, que a partir de 2020 empezará a ensamblarse en 2020.

Fuente: Cinco Días