El Uber de la paquetería. Así se definen los impulsores de Transporter, una empresa de Bilbao que ha entrado en la economía colaborativa para distribuir mercancías. Sus creadores aseguran que no les quitan el sueño las turbulencias que padecen numerosas empresas del sector, acusadas de competencia desleal y hasta de irregularidades laborales.

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Las tres bases sobre las que se asienta esta nueva empresa son sus Transporter Stores, puntos donde se entregan y recogen paquetes; los ciudadanos que aprovechan su viaje y el espacio libre de su coche para llevar paquetes a otras ciudades; y finalmente, los clientes, que buscan enviar sus artículos a un precio más económico. Un paquete tipo, de un tamaño similar a una caja de zapatos y de menos de dos kilos, paga unos tres euros. El precio se conoce desde la propia web.

Arrancó a principios del año pasado y mueve ya unos 500 paquetes mensuales entre 11 ciudades españolas —Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza, Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba, Murcia, Alicante y Valencia—. Tras el primer año de prueba de su plataforma informática y de crear la infraestructura de centros urbanos en los que se entregan y recogen los paquetes, están preparados para crecer. «En 2018 vamos a dar el salto a las mercancías que se mueven a través del comercio electrónico», asegura el consejero delegado de Transporter, Endika Nebreda. «Nuestro negocio es pequeño y disruptivo. Estamos en disposición de crecer tras evaluar lo que podemos hacer con la tecnología disponible», sostiene.

La empresa avanza ajena a la polémica suscitada tras la sentencia de la UE que establece las pautas para poder dilucidar en cada modelo de negocio si realmente se prestan servicios de intermediación entre particulares o, si por el contrario, deben someterse a la regulación del sector, como ocurrió con Uber.

El modelo global de Shiply

Shiply, fundada en 2008, es una plataforma que pone en contacto a clientes que necesitan transportar su mercancía con transportistas que aprovechan un viaje o hacen esa ruta y llevan espacio suficiente en su camión o furgoneta. Se suele utilizar para envíos más voluminosos. «Más del 25% de los transportistas llevan sólo media carga», explica la empresa en su página web en España.

«Shiply es independiente y no está vinculado con ningún usuario o transportista», asegura la empresa, que opera en varios países europeos.

El debate está servido. ¿Son intermediarios o prestadores de servicios? ¿O ambos? Amazon quiere crear una empresa de economía colaborativa para el reparto en la última milla, y otras empresas de reparto de comida o pasajeros están en el punto de mira. UGT ha presentado una denuncia ante la dirección general de Trabajo contra las empresas Deliveroo, Glovo, Ubereats y Stuart debido al modelo de relación laboral que mantienen con sus repartidores. «El espíritu es poner en común oferta y demanda y aprovechar los recursos infrautilizados y eso nos hace colaborar con el medioambiente ya que no añadimos emisiones con la actividad», completa el responsable de la plataforma informática y socio de la compañía, Jon Hurtado.

Las Transporter Stores son comercios de todo tipo que disponen de espacio y horario ampliado, para almacenar y hacer las entregas. «Usamos comercios con actividad y espacio disponible que permita a sus gestores sumarse al proyecto. Los buscamos bien situados en las ciudades y les brindamos una oportunidad» porque suelen tener horarios mejores que las empresas de reparto, explica Nebreda. Los establecimientos que colaboran con Transporter consiguen mayor afluencia de clientes y, en consecuencia, pueden lograr mejorar sus ventas.

Ya están estudiando la colaboración con establecimientos que abren las 24 horas y también están en la fase de dar oportunidades a los autónomos que se dedican al transporte, como una manera de «rellenar su furgoneta» si les sobra espacio.

«El sistema permite una trazabilidad», explica Hurtado. Desde los Transporter Stores hasta los conductores que prestan el espacio de sus coches, los envíos pueden ser controlados en la web de la empresa gracias al escaneo con los teléfonos móviles de los códigos de los envíos.

Fuente: El País