Después de varios años planeándolo -incluso anunciándolo- Rodilla, la cadena madrileña famosa por sus sándwiches, sale de España. Y para su primera aventura exterior ha cogido un billete de largo recorrido. El grupo, propiedad de la cervecera Damm desde 2012, abrirá en mayo un local en Miami (EE UU), al que seguirán otros tres en la ciudad hasta el otoño. Tras cimentar los resultados y consolidar la expansión por España, María Carceller, consejera delegada de Rodilla, espera que Miami sirva de cabeza de puente hacia dos direcciones: el mercado estadounidense y el latinoamericano.

El grupo Rodilla, que también incluye las cafeterías Jamaica y Café de Indias, facturó 116 millones de euros en 2018, frente a los 111 del año anterior, según adelanta su consejera delegada. Es el cuarto año consecutivo de crecimiento de los ingresos después de haber salido de pérdidas en 2015. Aunque no desvela la cifra de beneficio neto, Carceller afirma que se ha disparado un 45%. Además, la cadena cerró el año con 155 restaurantes, 13 más que el año anterior, con nuevas aperturas en Barcelona, Santander, Mijas, Valencia o Tenerife, de la mano de El Corte Inglés en varias de ellas. Aunque sigue siendo una cadena eminentemente madrileña -la primera tienda abrió en Callao y tiene en la región 122- , en los últimos años ha centrado su expansión fuera de la capital. “El objetivo es llegar a las 200 en 2020”, afirma Carceller.

Consolidada la presencia nacional, es el momento de probar fuera. “Creemos que, si funciona en Miami, funcionará en Hispanoamérica, y luego, si subes 150 kilómetros al norte de Florida vas a ver si funciona o no en el mercado más estadounidense”, justifica la apuesta Carceller. La marca mantiene la filosofía de abrir primero restaurantes propios para probar una zona y, si funcionan, abrir después franquicias, que suponen dos tercios de los locales. En este caso, la apuesta propia son cuatro locales en cuatro zonas de la ciudad, con distintos ambientes y públicos diversos, una inversión de un millón y medio de euros por tienda sólo en los locales. El primero estará ubicado en Wynwood, una zona “turística e internacional, será nuestro flagship”, detalla la responsable de la cadena. El segundo está en Brickell City Centre, un centro comercial en la zona financiera, para captar público de oficinas; el tercero, en Coral Gables, un local a pie de calle, con terraza, en una calle plagada de tiendas; y el último, en Coconut Grove, una zona residencial, “con un consumo más de fin de semana, familiar”.

Los cuatro se van a abastecer desde el local de Wynwood, que incluirá un obrador donde se elaborarán los rellenos de los sándwiches con capacidad para dar servicio a una veintena de locales. “Lo que más nos ha costado es elaborar los rellenos que tenemos aquí con materias primas de allí. Hemos hecho un trabajo desde cero: selección de proveedores, de materias primas, etc. Lo mismo que aquí somos saludables y hemos eliminado el aceite de palma en todas las recetas, pues allí queríamos ir con un producto saludable, orientado al gusto de allí, pero al casual food, no al fast food”, explica Carceller. Lo que de momento se seguirá haciendo en España es el pan, cuya receta Rodilla guarda con celo. “Es el elemento más sensible, es donde puedes triunfar o no. Y además, cuatro tiendas es muy poco volumen para nadie que fabrique en EE UU”, razona.

Carceller es optimista y confía en que a no mucho tardar, el volumen sea el suficiente para tener que elaborar allí el pan también. “Por los tests que hemos hecho, el producto gusta muchísimo”.

80 años y tiendas nuevas

En diciembre hará 80 que Antonio Rodílla abrió el primer local de la cadena en Madrid y la empresa celebra el aniversario con eventos durante todo el año y con la renovación de los restaurantes. La nueva imagen, uniformes incluídos, ya se puede ver en los locales más señeros y se irá extendiendo a las nuevas aperturas, 30 previstas este año, y al resto. Con Alaska y Mario Vaquerizo como embajadores, la celebración incluye un concurso de tartas elaboradas por los clientes. La ganadora se incluirá en la carta de la cadena.

De vuelta a España, la cadena, que celebra este año su 80 aniversario, ha emprendido una nueva renovación de imagen, como la que acometió en 2012 que supuso el fin del famoso logotipo amarillo y verde. El pasado mes de agosto, además, adquirió la cadena Hamburguesa Nostra, que cuenta con 23 establecimientos, entre restaurantes y puntos de venta de la carne para hamburguesas que elaboran. Si bien Carceller no descarta absolutamente otras adquisiciones -“si surge y nos conviene, no diríamos que no”- señala que la prioridad actualmente no es esa y que el entorno es difícil. “El mercado está inflacionado porque hay una especie de locura por parte de los fondos, enfocados a la restauración”. “En todo caso, con la internacionalización y el proyecto de Hamburguesa Nostra tenemos más que de sobra para los próximos tres años”.

Pero no todo es crecer en locales. Rodilla se apuntó hace dos años a la venta online, con repartidores de Glovo y Deliveroo. Según Carceller, la facturación por internet creció un 35% el año pasado. “Teniendo en cuenta que hay categorías más proclives, como las hamburguesas o las pizzas, va muy bien. A nosotros nos ayuda, el pico de la venta online es por la noche, que es cuando Rodilla vende menos, así que no nos canibaliza otras ocasiones de consumo y nos ha ayudado a mejorar las ventas en ese último tramo horario”, cuenta. Y también ayuda, explica, a sumar ventas en ciudades donde no tienen una red tan tupida de establecimientos como Madrid. Y el ticket medio online multiplica por tres el de tienda (de cerca de cinco a más de 16 euros), porque suelen ser pedidos para varias personas.

Otra vía a explorar es el cátering, reparto fundamentalmente para empresas de un surtido que incluye dulce, salado o bebidas como café. “Es una línea que el año pasado creció un 76%”, explica. En este caso, el reparto se hace con personal propio. “Todavía el porcentaje es limitado, somos pequeñines, pero es una cosa que complementa muy bien. ¿Lo impulsarán? “Bueno, no nos molesta. Sabemos hacerlo y, como elaboramos a diario en las tiendas, es algo más”. O sea, ni sí, ni no.

Fuente: El País