Un videojuego de éxito puede ser también la operación económica del año. Los hermanos Sam y Dan Houser, los creadores de Grand Theft Auto, lanzarán este viernes un nuevo juego, Red Dead II, para romper una industria que lucha por ganar tamaño y se espera que este año genere 138.000 millones de dólares en Estados Unidos.

Ya antes de que este nuevo videojuego llegase al mercado, las expectativas son altas. Los hermanos Houser esperan obtener 538 millones de dólares en royalties, de los cuales la mayor parte procederán de su nuevo lanzamiento. Estos desarrolladores de videojuegos controlan Rockstar Games, la filial de Take-Two Interactive Software, que ingresó el año pasado 383 millones.

La mayor parte de este montante acabó en los bolsillos de los hermanos Houser, según dice Gerrick Johnson, de BMO Capital Markets, a la agencia Bloomberg. No obstante, la política de la empresa permite a los empleados que han desarrollado un videojuego embolsarse parte de sus ingresos.

Grand Theft Auto V, la última entrega de la serie, ha vendido casi 100 millones de copias y generado más de 6.000 millones de dólares en ingresos. Solo el año pasado su versión online generó 758 millones, según los cálculos de Piper Jaffray Cos. Esperan vender al menos 15 millones de copias de Red Dead II antes de fin de año.

El sistema de distribución de royalties de los Houser, no obstante, les ha acarreado varios dolores de cabeza. Leslie Benzies, un exejecutivo de Rockstar, demandó en 2016 a estos creativos por haberle impedido cobrar hasta 843 milones.

Take-Two tiene un margen menor que sus rivales Activision y Electronic Arts, debido a la estructura depago de royalties, según los analistas consultados por Bloomberg. El precio de la acción s eha multiplicaod por 10 desde 2012, mientras que los ingresos de la compañía se han duplicado y el ebitda se ha multiplicado por cuatro.

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Fuente: Cinco Días