Las tuberías de Telecom Italia tienen una fuga. La compañía italiana de telecomunicaciones, que acaba de salir de una larga lucha en la sala de juntas, está perdiendo cuota de mercado en su crucial negocio minorista de líneas fijas, a pesar del esfuerzo por sustituir las viejas líneas de cobre por accesos de banda ancha, más rápidos. El crecimiento de Open Fiber, que solo tiene redes de fibra óptica, supone una amenaza adicional. Para el jefe de Telecom Italia, Luigi Gubitosi, es cada vez más vital formar equipo con su contrincante.

Los ingresos de la teleco, donde el grupo de medios francés Vivendi, el hedge fund estadounidense Elliott Advisors y el inversor estatal italiano Cassa Depositi e Prestiti (CDP) disfrutan de una incómoda cohabitación, están tambaleándose. En el trimestre se redujeron un 2,5% interanual hasta los 4.100 millones de euros, con una ralentización de la actividad en Italia que compensa el buen comportamiento de la actividad en Brasil. Se prevé que los ingresos disminuyan un 7% de 2018 a 2022, según los datos de Refinitiv.

La mayor parte del volumen de negocio de Telecom Italia procede de la venta de servicios y del acceso a internet a través de su red italiana de líneas fijas, que antes gestionaba en régimen de monopolio. Pero sus clientes están desconectando contratos por un total de 300.000 líneas perdidas por trimestre. Y ha tenido que ceder terreno a competidores como Vodafone, Wind Telecom y Fastweb. Su cuota de mercado en el segmento de redes minoristas cayó al 49% desde el 60% en los cuatro años hasta marzo de 2019, según datos de Agcom, el regulador del sector en Italia.

La teleco está intentando compensar la pérdida sustituyendo las obsoletas conexiones de cobre por conexiones de fibra y añadiendo más servicios. A pesar del esfuerzo realizado, los ingresos trimestrales del segmento de telefonía fija minorista, que suponen un 40% de la facturación total, se redujeron un 0,5% hasta alcanzar los 1.600 millones de euros en un año.

Hay otras preocupaciones. La start-up Open Fiber, propiedad conjunta de CDP y de una empresa de servicios italiana respaldada por el Estado, sigue adelante con su plan de conectar 20 millones de hogares italianos a su red de fibra óptica ultrarrápida. Ha alcanzado los 6 millones de hogares y alquila su red a los rivales de Telecom Italia. Es una preocupación para la teleco, que domina el mercado mayorista.

Hay un resquicio de esperanza. Roma está alentando las conversaciones entre Telecom Italia y Open Fiber para reducir la innecesaria duplicación de las inversiones en banda ancha. Estas conversaciones pueden dar lugar a una fusión, con el consiguiente ahorro de costes y una menor competencia para la empresa de Gubitosi, que también está muy endeudada.

Puede que no sea la mejor solución para los consumidores italianos, pero sería una bendición para los accionistas de Telecom Italia, que llevan mucho tiempo sufriendo. Para Gubitosi, el imperativo de las fusiones y adquisiciones es más fuerte ahora.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cinco Días