Lagayette y Bolloré: gente de la casa para apagar el fuego de Renault

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El mundo del motor, y en concreto la casa Renault, está pasando por un trayecto de curvas muy cerradas. La casa francesa trata de sobreponerse al escándalo en torno a su presidente y también de Nissan, Carlos Ghosn, que fue detenido este lunes en Tokio, acusado de ocultar dinero al fisco nipón y de uso indebido de fondos corporativos. El primer paso que ha dado Renault para volver a la normalidad ha sido garantizar la continuidad de sus actividades. Para ello, el consejo de administración ha nombrado a Thierry Bolloré (Quimper, 1963) director general de la compañía de manera provisional. También ha escogido a Phillippe Lagayette como presidente no ejecutivo del grupo.

El consejo ha actuado con rapidez después de la investigación que realizó la propia Nissan en colaboración con la Hacienda japonesa y de que Ghosn fuera detenido. En los últimos cinco años el carismático directivo francobrasileño obtuvo retribuciones de 10.000 millones de yenes (77,5 millones de euros), que luego declaró como si fuesen de 5.000 millones de yenes (unos 38,8 millones de euros). Hasta destaparse el escándalo, era casi un mito en Nissan, ya que su gestión de grandes recortes (se le apoda Le Cost Killer) le hizo ganar popularidad primero en Renault y después en su aliada japonesa, a la que logró sacar de la bancarrota.

Ahora los nuevos directivos de Renault tienen que conseguir que aminore la tormenta. Ghosn permanece como presidente y director ejecutivo “impedido temporalmente”, según ha informado la compañía. Durante el tiempo que dure la investigación, la junta directiva se reunirá regularmente para preservar los intereses de la empresa; la alianza con Nissan y Mitsubishi, reiteran, “sigue siendo la prioridad del grupo”.

La junta ha elegido al bretón Thierry Bolloré, apasionado de la navegación marina y padre de cinco hijos, como director general con las mismas funciones que Ghosn. Bolloré, que se incorporó a la compañía en 2012 como encargado de la gestión de costes y competitividad, es un experto en el manejo de situaciones difíciles. Dio la cara por la empresa en el dieselgate, escándalo en el que Renault fue acusada de truncar sus motores diésel para dar unos niveles de emisiones falseados. También era la apuesta del Gobierno francés, que ha pedido la destitución de Carlos Ghosn, para dirigir la compañía en esta crisis. El Ejecutivo galo posee el 15% de Renault, que a su vez tiene el 43,4% de Nissan. Además, la japonesa posee el 15% de las acciones del fabricante francés.

Bolloré es conocido por su discreción, a pesar de ser un primo lejano de Vincent Bolloré, el magnate y mayor accionista del grupo de comunicación Vivendi. Siempre ha estado ligado a la industria francesa. Se licenció en Gestión en la universidad parisina Dauphine y en la década de 1990 se incorporó al grupo Michelin.

Está muy capacitado para la dirección y la negociación, según sus compañeros, por lo que ascendió en pocos años y llegó a dirigir el negocio de aviones y camiones de la compañía. En esta primera etapa laboral, no solo trabajó desde Francia, sino que pasó una temporada en Japón y Tailandia. En ese momento, conoció a Ghosn, que también trabajaba para Michelin. En 2005 se unió a Faurecia, dedicada a la ingeniería y producción de equipos de automoción, con la que trabajó en China. Ya había estado un tiempo gestionando operaciones en dos países asiáticos y no le importó repetir.

El perfil de Philippe Lagayette (Tulle, 1943) como presidente no ejecutivo aúna experiencia tanto en la empresa privada como en la gestión pública. Estudió ingeniería en la Universidad Politécnica de París. Después se formó en el ENA, Escuela Nacional de Administración, donde se titula el alto funcionariado público del país galo.

Ha ocupado puestos de gran relevancia para la sociedad francesa, como jefe de gabinete de Jacques Delors, ministro de Economía y Finanzas, de 1981 a 1984, y vicegobernador del Banco de Francia en 1984. En 1992 fue nombrado director general de La Caisse des Dépots, una institución financiera pública que depende del Parlamento. JP Morgan también contó con Lagayette en una etapa posterior. Fue nombrado vicepresidente de la entidad en Europa, Oriente Próximo y Africa.

En 1999 ocupó el cargo de presidente del consejo de modernización de la agencia de las universidades y centros de educación superior y entró en el Círculo de Economistas francés.

Desde el estallido del escándalo en torno a Ghosn, Renault ha perdido el 8,5% de su valor de mercado. El miedo de los inversores es que su salida signifique el fin de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, el segundo grupo automovilístico más grande del mundo en ventas, solo por detrás de Volkswagen; aunque la compañía francesa ha dejado claro que proteger la relación con sus socios es su prioridad.

Bolloré y Lagayette tendrán que ponerse a los mandos de la marca del diamante durante una crisis que ha dejado tocado al mundo del automóvil y cuyo final todavía es una incógnita.

Fuente: Cinco Días

2018-11-24T18:28:37+00:00