El Ibex vive su mejor inicio de año en el último lustro y ya se revaloriza en 2018 un 4,17%. Lo abultado de la subida no es, sin embargo, señal de que esta sea perdurable. El volumen intercambiado en BME, según los datos proporcionados por el propio mercado, marca mínimos de al menos seis años.

Hasta el viernes se intercambiaron 16.360 millones de euros en el mercado oficial. Una cifra lejana a los 20.042 millones que se movieron en las mismas sesiones del año pasado y más lejos todavía de los más de 40.000 millones de 2015, cuando se marcaron máximos desde inicios de 2013. El dato actual es un 60% inferior que el de entonces y un 18% menor al del año pasado.

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La cifra –que computa también las operaciones especiales, de bloques y en corros– puede verse afectado por el menor abono de dividendos en este inicio de año.

Los gestores profesionales son los otros culpables de la baja negociación, según los expertos consultados. Tras diciembre –mes de poca actividad por parte de los planes de pensiones–, Eduardo Bolinches, analista colaborador de Activ Trades, explica que el dinero procedente de estos vehículos de inversión no está llegando a la Bolsa al ritmo habitual. Quizás congelado hasta que termine el ruido político y el nerviosismo abandone a los inversores. Según Bolinches, el efectivo que ha entrado hasta ahora en la renta variable española procede del bolsillo del inversor minorista.

Si se cuentan solo las acciones intercambiadas en el Ibex ascienden a 1.462 millones de títulos, la cifra más reducida de los últimos años. A estas alturas del año, en 2017 se habían movido un 25% más de títulos y un 46% más en el ejercicio anterior. Los máximos se remontan también a 2015, cuando en los valores más líquidos de la Bolsa se negociaron más de 3.500 millones de acciones en las nueve primeras sesiones del año.

«La Bolsa busca un catalizador para que se active el volumen», sostiene David Galán, de Bolsa General, y asegura que este podría ser, por ejemplo, de índole política como una relajación de la tensión en Cataluña. Sin embargo, Galán resta importancia al lema bursátil de que un alza con poco volumen es más frágil. «El mercado puede subir porque haya muchos compradores pero también por la ausencia de vendedores», explica. Un motivo que puede explicar el inicio bursátil del año. No es que los inversores se hayan lanzado a las compras, sino que la ausencia de los riesgos de la última parte de 2017 haya congelado las ventas.

Por valores, solo Gas Natural y Endesa han movido de media diaria en lo que va de año más acciones que la media de los 12 meses precedentes. Entre los grandes, Santander y BBVA han transaccionado un 20% menos de acciones, Iberdrola y Telefónica en torno a un 10% menos, mientras que el dato para Inditex es un 3% inferior. Más acuciado es el efecto en Acerinox, Colonial o Bankia, que han transaccionado en lo que va de 2018 la mitad de los títulos habituales.

También lastra a lo transaccionado en los mercados oficiales el peso creciente que han tomado en el último año las plataformas alternativas. Según los datos de la consultora Fidessa, en lo que va de año la cuota de BME en los valores del Ibex se ha situado en torno al 50% del total, si se computan las operaciones en el mercado abierto, las subastas, los dark pools –mercados opacos– y las operaciones fuera de mercado.

Las resistencias, a prueba

Más allá del volumen, el análisis técnico se centra en otear si estas últimas alzas consiguen romper las resistencias que han atenazado al Ibex en los meses anteriores. En los niveles actuales, por encima de los 10.400 puntos, tiene a tiro de piedra los 10.594. Galán asegura que de alcanzar este nivel se activaría un doble suelo sobre los 9.900 puntos y haría que el índice apuntase hacia los 11.100.

Noesis describe lo acontecido con el Ibex como un rebote al alza que rompió con el movimiento lateral que mecía al selectivo en la segunda mitad del año. Y aún le queda espacio para mantener las subidas, según esta casa de análisis especializada en análisis técnico, en caso de que aproveche el hueco de escape alcista abierto entre los 10.325 puntos y resistencia en los máximos de noviembre en 10.594 puntos.

Otros son menos optimistas. Bolinches pone en cuarentena la ruptura de resistencias de estas últimas sesiones y recuerda que la última vez que el Ibex intentó escapar al alza, el pasado mes de octubre, fracasó estrepitosamente. Apunta a que cualquier subida que no perfore los 10.600 puntos alcanzados entonces deberá ser mantenida en observación. Además, el próximo viernes 19 es un día crucial para el mercado, cuando vencen los futuros y las opciones sobre el Ibex.

Eduardo Bolinches señala que el mercado de derivados ha registrado en las últimas semanas una avalancha de adquisiciones de opciones y warrants de compra (call) sobre el 10.500, lo que le puede hacer que se constituya como una nueva resistencia. Estos productos suponen que en el caso de que el Ibex cierre esa sesión por encima de ese nivel, el inversor gana la diferencia. Así, el experto deja entrever que algunos actores del mercado van a tener pocos incentivos para facilitar que el Ibex cotice muy lejos de esa cota a finales de la semana pasada.

Fuente: El País