La exportación española resiste la primera oleada de los aranceles de Trump

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Los aranceles de Trump no han pasado por ahora factura a las exportaciones españolas. Desde el pasado 1 de junio, EE UU aplica recargos del 25% a las ventas de acero y del 10% a las de aluminio y desde el 22 de junio los países de la UE imponen aranceles por valor de 2.800 millones de euros a un listado de productos estadounidenses.

Esa guerra comercial entre EE UU y la UE aún no se nota en las estadísticas oficiales que gestiona la Secretaría de Estado de Comercio. En el segundo mes de aplicación, las exportaciones españolas a EE UU, lejos de resentirse, crecieron con fuerza, con un alza anual del 12,5%. Pese a ello es un ritmo sensiblemente inferior al registrado en junio, cuando las ventas de bienes a EE UU crecieron un 25,7%.

Las importaciones de crudo han crecido en 3.142 millones  hasta julio por el encarecimiento del barril

Los datos de comercio exterior de julio revelan una mejoría relativa respecto a los de junio. En el primer semestre, las exportaciones crecieron un 2,9% frente al empuje de las importaciones, con un avance del 5%, lo que generó un crecimiento del 31,5% del déficit comercial. Las cifras de julio abundan en esa tendencia: las ventas de bienes crecieron un 3,8% y las compras un 6,2%, con un alza del déficit del 35,2% hasta rozar los 18.000 millones de euros.

El incremento de las importaciones y del déficit comercial está muy ligado al aumento del precio del petróleo, cuya cotización se ha mantenido a lo largo de este año estabilizada en 80 dólares por barril. Las importaciones de petróleo y derivados han crecido un 17,6% entre enero y junio, lo que ha supuesto un gasto añadido de 3.142 millones para las empresas que compran bienes a otros países respecto al mismo período de 2017. Solo en julio, el gasto para adquirir energía ha crecido en 771 millones con respecto al mismo mes del pasado ejercicio. La explicación se encuentra en que la cotización del Brent, de referencia en Europa, estaba en 50 dólares por barril en julio de 2017 y en el mismo mes de 2018 rozaba los 80 dólares.

La evolución por sectores muestra una cierta ralentización de las ventas de los que más aportan al comercio exterior. El de bienes de equipo, que aglutina un 19,7% de las ventas, apenas crece un 1,6%, la mitad que la media de las exportaciones. En segundo lugar figura el del automóvil, que concentra un 16,7% de las ventas de bienes, y que también crece por debajo de la media (un 2%). Incluso las ventas de la alimentación, el tercero en el ránking, con un 16,2% del total, bajan un 0,2% anual entre enero y julio. Todas esas bajadas se han visto compensadas por el incremento de ventas de materias primas y minerales.  

Por países, los datos muestran un realineamiento hacia los países de la Unión Europea, que son el refugio tradicional de los exportadores en un escenario de incertidumbres como la apreciación del euro frente a otras divisas o la guerra comercial que inició EE UU y que se ha extendido a los grandes bloques comerciales. Entre enero y julio, dos tercios de las exportaciones españolas tuvieron como destino algún país de la UE, con Francia y Alemania a la cabeza.

Un año del CETA
Coincidiendo con los datos de comercio exterior, el viernes se cumplió un año de la entrada en vigor del tratado que liberalizaba los intercambios comerciales entre la UE y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés). Desde la Oficina de la Comisión Europea en Madrid destacaron el impacto positivo que ha tenido en el sector de la alimentación español, con la protección de 150 indicaciones geográficas de la UE en Canadá, entre ellas el queso manchego o el jamón de Teruel. Mauricio García de Quevedo, director general de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), resalta que las perspectivas de futuro son todavía mejores: « El CETA ha creado nuevas oportunidades entre los que destacan el queso, el vino y las bebidas alcohólicas, las frutas y hortalizas y los productos transformados”, recalca.

Del total de las exportaciones (unos 250 millones de euros) el vino representa más del 40%, seguido de las aceitunas de mesa y del aceite de oliva (20%), de las hortalizas (7 %), los dulces (6 %), la carne de porcino (5,5 %) y los zumos (3 %).

Fuerte avance de las pequeñas y medianas empresas

Base exportadora. En los siete primeros meses de 2018, el número de empresas exportadoras creció un 33% hasta situarse en 149.268 compañías, con un comportamiento diferente entre las pequeñas compañías (aquellas que venden menos de 50.000 euros) y las grandes empresas (aquellas cuyas exportaciones superan esa cifra). Las primeras crecieron un 47% hasta las 116.929 firmas, en gran medida por la incorporación a la base exportadora de un gran número de micropymes que han hecho operaciones de comercio electrónico. Por su parte, los grandes exportadores bajaron un 1% hasta las 32.339 compañías.

Operaciones regulares. La cifra de compañías exportadoras en España está sesgada por el gran número de operaciones puntuales que se realizan por microempresas. Por ese motivo, la Secretaría de Estado de Comercio utiliza como referencia las empresas regulares (aquellas que llevan al menos cuatro año exportando de forma consecutiva) para analizar la evolución de la base empresarial. Y los datos hasta julio revelan que hubo 49.086 empresas exportadoras regulares, lo que supone un alza del 2,2% respecto al mismo período de 2017. Una parte sustancial de esas empresas (23.781, casi el 50% del total) no llega a los 50.000 euros. En el otro lado solo hay 466 compañías que superan los 50 millones de euros de ventas.

La otra industria beneficiada es la de la juguetes, con un alza del 20% en las exportaciones. “Los productores que canalizaban sus productos a Canadá directamente desde países de fuera de la UE, como China, están empezando a hacerlo a través de España», recalca Antonio Giner, director de Comercio Exterior de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ).

Fuente: Cinco Días

2018-09-21T09:36:28+00:00