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2017 se cerró con poco ambicioso acuerdo adoptado por los ministros de Energía de los 28 miembros de la Unión Europea, que propusieron que en 2030 la cuota de renovables se quede en el 27%. Y 2018 se abre con un tirón de orejas a los Gobiernos del Parlamento europeo, que quiere subir ese objetivo hasta el 35%. En mitad está la Comisión Europea, que aunque en su propuesta inicial (en 2016) también fijó la meta del 27% ahora sostiene que la reducción de costes de la solar y la eólica permiten llegar con facilidad a un 30% de cuota en 2030. Durante este año estas tres instituciones (Parlamento, Comisión y Consejo Europeo) deben cerrar el plan final de renovables y energía. 

Este sector es fundamental en la lucha contra el cambio climático. El energético (electricidad, transporte y calefacción) es el sector que más contribuye al calentamiento global al acumular alrededor del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa. Y las renovables (eólica, solar e hidroeléctrica) no emiten esos gases, con lo que la ampliación de su uso es clave en la lucha climática.

Las proyecciones de la Agencia Europea del Medio Ambiente indican que en 2016 el 16,9% de toda la energía consumida en la UE procedía ya de fuentes limpias. El objetivo aprobado ya para 2020 es llegar al 20% y según las previsiones de la Comisión esa meta se superará fácilmente. Lo que se discute ahora es lo que tiene que ocurrir entre 2021 y 2030. Un informe de la Comisión Europea de 2015 señalaba que, sin tomar medidas adicionales, en 2030 se alcanzará un 24,3% de cuota. Y los ministros no quieren forzar la máquina y proponen solo subir ese porcentaje al 27%.

La Eurocámara enmienda a los Gobiernos de la UE y exige más renovables

Sin embargo, el Parlamento europeo con la aprobación este miércoles del informe elaborado por el europarlamentario socialista José Blanco se muestran mucho más ambiciosos con ese 35%. Ahora debe comenzar la negociación a tres bandas y fuentes comunitarias calculan que el porcentaje se podría quedar entre el 30% y el 32%.

El informe global, en el que se fija ese objetivo del 35%, ha salido adelante con un amplísimo respaldo en el Parlamento europeo. Han votado a favor 492 europarlamentarios de los 687 presentes; es decir, cosecha un apoyo de más del 70%.

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Al margen de los objetivos globales, el Parlamento también ha entrado en asuntos concretos. Por ejemplo, ha aprobado que no se permitan impuestos o gravámenes a la energía autoconsumida, como el impuesto al sol aprobado por el Gobierno del PP.

La Eurocámara también se muestra más ambiciosa en el asunto de los biocarburantes de primera generación, los elaborados con materias primas alimentarias cuyo beneficio en la lucha contra el cambio climático cuestionan los informes científicos. El Parlamento ha aprobado congelar la cuota actual y no permitir que aumenten durante la próxima década. Además, los biocombustibles a partir de aceite de palma deberán eliminarse en 2021.

Sin objetivos nacionales vinculantes

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Sin embargo, el Parlamento europeo ha rechazado establecer objetivos nacionales vinculantes. La directiva actual, la que marca la senda hasta 2020, no solo fija el objetivo que debe cumplir la UE en su conjunto para final de esta década, ese 20% de renovables. También incluye la cuota que cada país debe tener en función de sus circunstancias al final de esa década, algo que no suele gustar a los Gobiernos al verse retratados en el cumplimiento o incumplimiento. 

En el informe preparado por José Blanco aparecían esos objetivos vinculantes, algo que no figura en las propuestas de los Gobiernos y la Comisión. Sin embargo, en el proceso para cerrar el acuerdo global de renovables en el Parlamento (suscrito por los grupos socialista, popular y liberal) esos objetivos nacionales se cayeron.

La fórmula final que ha aprobado el Parlamento europeo es la de obligar a cada Estado a presentar sus planes y objetivos de renovables nacionales. El conjunto de esos programas debe sumar la cuota del 35% para el conjunto de la UE. Si no se alcanza, la Comisión puede obligar a algunos Estados a aumentarla. Para saber qué países deben hacer más esfuerzos la propuesta de la Eurocámara incluye una fórmula para hacer esos cálculos.

Fuente: El País