CAF se conoce en su entorno (el Goierri guipuzcoano) como “fabrika haundia” (la gran fábrica). El fabricante de ferrocarriles es un orgullo para sus empleados, unos 4.000 en la zona, y los vecinos de la comarca. Pero el presidente ejecutivo de la compañía, Andrés Arizkorreta, suele referirse a ella como una empresa pequeña: “Somos humildes pero flexibles, con muchas capacidades”, afirma. Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), con sede en Beasain (Gipuzkoa), superó el pasado ejercicio los 2.000 millones de euros en ventas, unos beneficios netos de 43 millones y sus operaciones en el mercado exterior suponen ya el 88% de su facturación.

En los últimos meses ha consumado la adquisición de la empresa polaca de autobuses Solaris y de la empresa sueca de mantenimiento Euromaint, ha integrado en su grupo a la navarra Orbital Critical Systems, especializada en la monitorización de equipos ferroviarios y aeroespaciales, y a la prestigiosa ingeniería británica BWB Consulting. “Hasta hace dos o tres años no éramos partidarios de alianzas, pero en estos momentos sí forma parte de nuestro plan”, explica Arizkorreta. No supone una estrategia de “crecimiento desmesurado o de cualquier manera”, sino una decisión “muy meditada” con vistas a “optar a proyectos específicos”.

CAF, que acaba de aprobar el reparto de un dividendo de 0,765 euros brutos por acción, un 16% por encima de la retribución anterior, tiene en la actualidad 60 proyectos en marcha repartidos por todo el mundo, la mayoría relacionados con la fabricación de trenes (el 75% del negocio). El negocio de los autobuses tras la compra de Solaris supone un 20-25% de su actividad. “Australia y Reino Unido son nuestros mercados principales, pero seguimos suministrando trenes para el operador NS de Holanda y tenemos presencia en Noruega, Francia, Alemania, Italia…”, comenta el líder de CAF.

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También tiene una fuerte implantación en Brasil. Su filial en este país acaba de ser multada con 39,2 millones por la formación de un cartel junto a otras 11 empresas, que supuestamente se repartían ilegalmente licitaciones públicas para la construcción de metros y trenes en os estados de São Paulo, Minas Gerais, Brasilia y Rio Grande do Sul. Eso ha forzado que entre en pérdidas en el primer semestre (de 13 millones). La Autoridad de la Competencia de aquel país también multa por estas actuaciones a cuatro directivos de CAF con cerca de 180.000 euros cada uno.

No es el equipo directivo de CAF partidario de exponerse mucho en los medios. En la fábrica fundada hace más de un siglo han interiorizado que conviene “ser parco con lo que se hace”. “A los guipuzcoanos nos gusta más hacer que contar lo que hacemos”, dice el presidente. En 2018 alcanzó unas cifras récord de ventas y espera elevar un 20% su negocio este año con la incorporación de Solaris. Su cartera de contratos se colocó por encima de los 7.000 millones al término del último ejercicio, pero el ritmo de los pedidos sigue en aumento y ya ha rematado encargos por valor superior a los 8.000 millones.

Las unidades de tren regionales continúan aportando más de la mitad de las ventas (el 56%) del segmento de ferrocarril, muy por encima del tranvía ligero y el metro (suman el 37%) y de la alta velocidad (3%), según datos de 2018. Los trenes regionales para la franquicia Northern (norte de Inglaterra), las unidades tipo Civity para NS en Holanda, las unidades eléctricas y los coches para la franquicia Transpennine en Reino Unido, los tranvías ligeros para Maryland (EE UU), así como las unidades de metro para Quito en Ecuador, constituyen los principales proyectos en ejecución.

“Asistimos a un momento clave para el ferrocarril y mucho tiene que ver la lucha contra el cambio climático”, opina Arizkorreta. Las inversiones en trenes, tanto en la versión urbana como de cercanías, pronostica el directivo vasco, van a ir creciendo sin solución de continuidad los próximos años, incluso en España: “Después de muchos años de parón, la tendencia apunta a un aumento de la inversión en unos montos importantes”. En España se realizan cada año unos 530 millones de desplazamientos en tren, de los que 500 millones corresponden al ferrocarril convencional y 30 millones a la alta velocidad.

En la última reorganización empresarial que ha hecho CAF ha apostado por una “ampliación de la gama de negocio”, con cuatro grandes áreas de actividad. Además de la tradicional dirigida a la fabricación y venta de trenes, ha incorporado una línea que denomina “servicios” con 140 talleres en el mundo para labores de mantenimiento y modernización de unidades, incluso si han sido fabricadas por otras compañías, como el reciente contrato por 120 millones para los trenes de alta velocidad de la línea Turín-Milán-Salerno.

También ha creado un área tecnológica para dar salida a “proyectos integrales” que conllevan la señalización y electrificación de las infraestructuras ferroviarias y del material rodante o el equipamiento de talleres de fabricación. Así ha logrado contratos relevantes en Lieja (Bélgica) y en Parramatta y New South Wales, ambas en Australia, un mercado en el que CAF está muy implantado tras casi una década de experiencia en aquel país.

La cuarta división está enfocada a la fabricación de autobuses. “Creemos en el autobús eléctrico porque no hay vuelta atrás. Hay que eliminar los vehículos contaminantes de las ciudades”, dice Arizkorreta. La compra de Solaris por 300 millones le permitió facturar el año pasado 458 millones, una cifra que podría superar los 600 millones al término de 2019: “No conozco un caso de un emprendedor que hace más de 20 años se puso a fabricar autobuses en su pueblo y en la actualidad está en 700 ciudades de 32 países y es el líder del autobús eléctrico en Europa. No hay otro secreto, gente con seriedad”, señala Arizkorreta.

Fuente: El País