La deuda recupera su condición de refugio pese a su mínima rentabilidad

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La deuda soberana europea no termina de decir la última palabra en términos de rentabilidad. Los intensos y prolongados estímulos del BCE sirvieron desde 2012 para impulsar su precio –en paralelo a un descenso hasta mínimos insólitos de su rentabilidad–, en un proceso que ya ha comenzado su repliegue pero que continúa dejando resquicios para breves ganancias. Los inversores no tienen precisamente a la deuda soberana europea en sus apuestas de inversión de 2018, en la idea de que la retirada paulatina de las compras de deuda del BCE va a ir provocando la caída de los precios y el alza de las rentabilidades. Sin embargo, la creciente volatilidad bursátil se ha convertido en inesperado aliado de los bonos soberanos europeos, que ayer marcaron nuevos mínimos, desafiando a un destino de alza de tipos para 2019.

Los bonos se benefician estos días de los temores que sacuden el mercado bursátil, con la amenaza estadounidense de guerra comercial y la crisis que atenaza a Facebook como últimos detonantes para las ventas. La Bolsa también sufrió a principios de febrero, aunque en aquella ocasión los bonos también acusaron la oleada de ventas, ante una fuerte expectativa de alza de precios que pudiera acelerar las subidas de tipos e incluso precipitar el fin del ciclo económico alcista. En esta ocasión sin embargo, la corrección se ha concentrado en la Bolsa y los inversores, como ya hicieran en otras tantas ocasiones, han buscado refugio en la deuda. A pesar de sus mínimas rentabilidades y a consecuencia de una elevada liquidez que tiene escasas alternativas a la renta variable para posarse.

En la jornada de ayer, el rendimiento del bono alemán a diez años cayó al 0,473%, cerca del mínimo anual, para cerrar en el 0,497%. El bono danés marcó un mínimo intradía del 0,516%, mínimos de enero, y el suizo, valor refugio por excelencia, registró un mínimo en la sesión del 0,013%, que acentúa el descenso iniciado a mediados de febrero, después de lograr salir del terreno negativo a comienzos de año. El bono estadounidense también ilustra el desplazamiento de la inversión hacia lugar seguro y su rendimiento ha retrocedido en la última semana del 2,9% al 2,76%, a pesar incluso de la subida de tipos anunciada por la Fed el pasado día 20. En la jornada de ayer, el rendimiento del treasury, que llegó a rozar el 3% en febrero, llegó a marcar un mínimo del 2,74%, sin que llegara a influir que el PIB de EE UU subió en el cuarto trimestre más de lo previsto: el 2,9% frente al 2,5% de la estimación anterior.

El ‘treasury’ se aleja de las proximidades del 3% pese a las alzas de tipos y un alza del PIB del cuarto trimestre del 2,9%, más de lo previsto

En el caso concreto del bono español a una década, ayer estableció un mínimo en la jornada del 1,21%, reflejo de la entrada de inversores que está provocando la mejora de rating soberano anunciada por S&P el pasado viernes.

“Se aprecia claramente la búsqueda de refugio en activos considerados seguros como el bund y el bono estadounidense”, explica Javier Casal, director de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación, que añade que los volúmenes negociados esta semana son inferiores, si bien las órdenes mayoritarias en los bonos son de compra. Sí hubo ayer una ligera corrección en el bono español al tocar el mínimo del 1,21% y finalizó la jornada en el 1,215%.

“Los bonos ofrecen protección para el capital y algunas oportunidades de añadir valor cuando aparecen turbulencias periódicas”, reconoce Chris Iggo, director de inversiones y responsable de renta fija de AXA IM.

Con los ojos puestos en los bancos centrales

Dos o tres alzas de tipos más en EE UU. La expectativa de los inversores de que la Fed subirá tipos este año en otras tres ocasiones ha perdido peso, según muestran los futuros estadounidenses. Así, un 32% cree que habrá tres alzas de tipos en 2018, frente al 38% de hace una semana. Las turbulencias bursátiles llevan ahora a más inversores a pensar que la Fed podría ralentizar las subidas de tipos mientras se rebaja la volatilidad.

Fin de las compras del BCE. El Banco Central Europeo deberá resolver en los próximos meses la incógnita de qué hará en septiembre con su programa de compras de deuda, si suprimirlo definitivamente desde los 30.000 millones de euros al mes actuales o si reducir esa cuantía de forma gradual en los meses siguientes.

Fuente: El País

2018-03-29T10:12:55+00:00