La caída de Bankia

El ministro De Guindos  acoge la autorización del Banco de España [al plan de capital de Bankia en abril de 2012] como si un escollo se interpusiera en su camino: «El Grupo BFA-Bankia entregó su plan al Banco de España con unas necesidades de provisiones adicionales por 3.396 millones de euros. El supervisor autorizó todos los planes, incluido en un primer momento el de Bankia», escribe. 

Diluye así la aprobación del plan de Bankia en «todos los planes» autorizados por el Banco de España.

Rato, a su vez, apostilla:

Cuando ve que lo aprueban, se pone muy agresivo. Tanto al ministro como a los demás banqueros pasar el Guindos I los aceleró y, paradójicamente, empeoró la situación cuando en realidad había nuevas alternativas. Se podía plantear un cambio de management, incluyendo la presidencia. Había margen y se podía negociar con más tiempo. Pero Luis dijo: no, eso no puede ser. Tienes que fusionarte ya, y si no, me tienes que dar otra alternativa porque los mercados están muy nerviosos. Yo le digo: los mercados no están más nerviosos para mí que para otros. Pero, bueno, intento darte esa alternativa, puedo ver si es posible hacer unas provisiones extraordinarias que no hacen los demás y anticipar pérdidas.

Faltan doce días para que concluya en España el trabajo de Ceyla Pazarbasioglu [jefa de la misión del FMI] y su equipo.

Rato está pendiente de Francisco Celma, socio auditor de Deloitte, que debe entregar el informe limpio sobre las cuentas anuales de BFA-Bankia para su presentación ante la CNMV, pero como ve que tarda en llegar, no las tiene todas consigo:

“El ministro De Guindos acoge la autorización del Banco de España [al plan de capital de Bankia] como si un escollo se interpusiera en su camino”

Mi interventor general [Sergio Durá] que lleva las cuentas, y que sigue en Bankia, me dice en marzo: «No te preocupes, que ya nos ha dado un borrador de opinión sobre Bankia». Me quedo tranquilo. Pero a medida que nos acercamos a abril digo: «Qué coño tranquilo, a ver cuándo nos dan el informe». En octubre de 2011 Francisco Celma menciona el tema de la reducción del valor de los activos, o impairment, en BFA, a raíz del precio de salida a Bolsa, pero es en febrero cuando lo plantea más seriamente. Nosotros le preguntamos: «¿Cómo quieres que lo arreglemos?». Entonces contratamos a Deloitte para que proponga una fórmula, cobra por el trabajo y nos hace una propuesta, que es modificar el perímetro BFA-Bankia.

Mientras Rato espera el informe del auditor, previamente a que Ceyla Pazarbasioglu culmine su visita, el ministro inicia un viaje que lo llevará a París y a Fráncfort, antes de dirigirse rumbo a Washington para entrevistarse con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, aprovechando la reunión de primavera de la entidad. El día que De Guindos llega a Fráncfort, el 17 de abril de 2012, el bono público supera el tipo de interés del 6%, con la prima de riesgo —diferencia entre los tipos de interés que paga el Reino de España para tomar prestado dinero en los mercados y lo que abona Alemania— en 430 puntos básicos, en tanto que la Bolsa de Madrid ha registrado el viernes 13 la mayor caída, un 3,58 % en cinco meses.

Es la primera visita del ministro al BCE, donde le recibe el presidente, Mario Draghi, aunque no a solas. Participan en el encuentro los miembros del consejo ejecutivo Jörg Asmussen, Benoît Coeuré, José Manuel González-Páramo y Peter Praet.

“Y aunque había antecedentes, en ningún caso se trataba de lanzar a una institución, en este caso Bankia, al centro de la crisis internacional”

De Guindos viaja después a Washington para participar en las reuniones del FMI. Y sobre todo entrevistarse con Lagarde. El jueves 19 de abril, día de su conferencia de prensa estrella en la reunión bianual, la directora gerente del FMI no ahorra elogios al Gobierno español por haberse «tomado seriamente los problemas del sector bancario y adoptar medidas muy buenas». Lagarde recibe a De Guindos ese 19 de abril.

¿Qué le ha dicho el ministro?

He aquí su relato:

Durante la asamblea de primavera del FMI en Washington, me reuní con su directora gerente, Christine Lagarde, con el comisario europeo Olli Rehn, y con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, por separado, y todos coincidieron en señalar el problema de Bankia como el «elefante en la habitación », según lo describió uno de ellos.

¿Y qué pasó con aquella oferta que, según narra De Guindos, le hizo Ceyla Pazarbasioglu el 15 de febrero, en su despacho de la Castellana, mientras en Madrid, según sus palabras, «caía la noche, pero no tan rápido como nuestra moral al oír lo que nos iban relatando»?

Se refería a la situación de Bankia. «Nos ofreció, ya en aquel momento, reflejarlo así [la situación de gravedad de Bankia] en el comunicado final, aunque sin nombrar a Bankia.»

De Guindos omite deliberadamente en la secuencia de los hechos la respuesta a esta presunta oferta. Nunca ha querido aclarar lo que pasó.

El hecho es que seis días después de la reunión entre De Guindos y Lagarde —el 19 de abril de 2012—, culminaba la misión de Ceyla Pazarbasioglu en Madrid.

La tarde del 25 de abril, el último día en el calendario de sus trabajos en Madrid, el FMI difundía, por la tarde, un comunicado desde Washington con sus conclusiones preliminares, en lugar de esperar a hacer el anuncio en el mes de junio. El Ministerio de Economía publica inmediatamente en Madrid este comunicado:

Madrid, 25 de abril de 2012. El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de hacer públicas las conclusiones preliminares del Programa de Evaluación del Sector Financiero español (FSAP, por sus siglas en inglés). El examen proviene de una decisión del G-20 al hilo de la crisis financiera internacional, afecta a todos los países de la organización y se realiza con carácter quinquenal.
Esta es la segunda vez que el sector financiero español se somete a la evaluación del FMI. Las conclusiones definitivas se harán públicas el próximo verano junto con el examen anual del FMI sobre la economía española.

El documento en español está publicado en la web del Ministerio de Economía y Competitividad (www.mineco.gob.es) en la sección noticias. El enlace a la publicación en inglés en la web del FMI es el siguiente:
http://www.imf.org/external/np/ms/2012/042512.htm

No se difunde, por tanto, una versión en español del comunicado, cuyo punto central, el mensaje que esperaba Luis de Guindos, es el siguiente párrafo:

Un grupo de diez bancos, la mayoría de los cuales han recibido apoyo estatal y están en diversos grados de estrategia de resolución, han sido identificados como vulnerables. Cinco de ellos han sido adquiridos o fusionados con otras entidades solventes. Tres están en proceso de subasta y los otros dos han presentado planes de negocios que han sido aprobados por el banco central. Para preservar la estabilidad financiera, es fundamental que estos bancos, especialmente el más grande, tomen medidas rápidas y decisivas para fortalecer sus balances y mejorar las prácticas de gestión y gobierno corporativo.

Aunque las posiciones de liquidez han mejorado y la financiación a largo plazo del BCE brinda un respiro, los bancos españoles deben seguir construyendo sus colchones de capital para que puedan acceder libremente a los mercados de financiamiento privado.

Incluye también una exigencia clara al Banco de España:

Reforzar la autoridad del regulador bancario para abordar de manera preventiva la acumulación de riesgos en el sistema.

Y advierte de que será necesaria ayuda pública:

Para evitar que los costes de resolución sean demasiado elevados para la industria, especialmente en un período de tiempo razonable, puede ser necesaria una mayor dependencia del financiamiento público, después de agotar las opciones de recapitalización privada, preservar la estabilidad financiera y evitar el desapalancamiento excesivo.

Los medios de comunicación, a través de fuentes próximas al Ministerio de Economía, se aseguran de que es blanco y en botella, es decir, que sus sospechas sobre el nombre de la entidad —«especialmente el banco más grande»— no tiene margen alguno de error: es Bankia. A todo esto, el comunicado no podía dejar de puntualizar que las «posiciones de liquidez han mejorado y la financiación a largo plazo del BCE brinda un respiro…».

El ministro estaba operando la crisis de BFA-Bankia a corazón abierto. Para él, y para el FMI, que le estaba sirviendo este «momento», el momento Kreditanstalt, el banco austríaco cuya quiebra extendió a Europa, mira por dónde, también en un mes de mayo, en 1931, a Europa la Gran Depresión que había comenzado en Estados Unidos tras el crash de la Bolsa de Nueva York en octubre de 1929. El fracaso para salvar al gran banco comercial aceleró los acontecimientos antes de que nadie se diera cuenta: la corrida sobre los bancos alemanes, la devaluación de la libra esterlina y el efecto dominó sobre la bancarrota posterior de los bancos norteamericanos. Eso no iba a ocurrir con Bankia.

Pero ¿no había escrito De Guindos, según ya hemos citado, que «Bankia, entonces presidida por Rodrigo Rato, era el principal problema del sector financiero en España; España se percibía como el gran riesgo para la zona euro; y la zona euro era el centro de gravedad de la crisis mundial. Así de claro»?

Mientras Rodrigo Rato, el centro de gravedad de la crisis de la zona euro según De Guindos, estaba esperando el informe de auditoría de sus cuentas anuales para elevarlas en cinco días, a finales de abril, a la CNMV, Bankia se convertía esa tarde del 25 de abril de 2012 en el Kreditanstalt de mayo de 1931. Y mayo se acercaba.

A finales de enero de 2013, me dirigí al Fondo Monetario Internacional, cuyas reuniones había cubierto durante largos años, primero para el diario barcelonés La Vanguardia y más tarde en El País, para conocer lo que había ocurrido en aquellos días de abril de 2012. Durante el mes de febrero de 2013, intercambié con Ángela Gaviria, subjefa de División del Departamento de Comunicaciones del FMI, diversos correos electrónicos, tras lograr su promesa —«te consigo lo que pueda»— de colaborar para obtener la respuesta a mis preguntas. Ángela tenía que consultar con la misión que había elaborado el informe. Después de varias comunicaciones, insistí en uno de los correos sobre el tema de la publicación del informe preliminar. Me contestó: «Del comunicado no tengo nada. Seguro que ambas partes lo consideraron pertinente. Espero que esto te sirva».

Se equivocaba. No me servía. Y volví a preguntarle. He aquí el correo que le envié una vez más el 14 de febrero de 2013. «Y si puedes, intenta decirme si el Gobierno español solicitó al FMI que se hiciera público…».

Subject: Re: Regarding CV of Ceyla Pazarbasioglu
From: ernestoekaizer@hotmail.com
Date: Thu, 14 Feb 2013 23:42:46 +0100
To: AGaviria@imf.org

Gracias Ángela. Quería saber también en qué periodo actuó Ceyla como assistant director del Monetary and Capital Markets Dpt. También querría saber si formó parte del team que hizo el FSAP del sistema financiero español en 2006. Además, cuándo solicitó al Fmi que se hiciera público las conclusiones en abril, antes del informe previsto para junio de 2012.
Un abrazo,
Ernesto

Y, cinco días más tarde, por fin, su respuesta: «Los españoles sugirieron que se publicaran las conclusiones preliminares y el staff del Fondo estuvo de acuerdo, lo cual es generalmente el proceso a seguir».

Gaviria, Angela<AGaviria@imf.org>
mar 19/02/2013, 17:05
Usted

Hola, Ernesto.
Mira, te respondo: (i) Ceyla no estuvo involucrada para nada en el FSAP del 2006; de hecho estaba en otro departamento en esa época; (ii) Ceyla fue Assistant Director por 3,6 años (desde el 2008); (iii) los españoles sugirieron que se publicaran las conclusiones preliminares y el staff del Fondo estuvo de acuerdo, lo cual es generalmente el proceso a seguir; y (iv) los FSAP se empiezan a trabajar con por lo menos un año de anticipación al momento en que transcurre la misión per se, pues hay un proceso interno que seguir y bastante preparación que hacer.

Espero que esto te sirva. Me puedes recordar, por favor, cuándo sale el libro? Y, de nuevo, me podrías dar un poco del tono en el que piensas referirte a Ceyla?
Gracias,
Ángela

«Es el proceso a seguir.»

No parece que, por tanto, sea a la inversa, es decir, que sea el equipo el que «ofrezca reflejarlo así» en el comunicado final. Por otra parte, no había «previsto» comunicado final como tal, sino la publicación del informe completo… excepto que se le pidiera al FMI que anticipara sus impresiones bajo la forma de «conclusiones preliminares». Y aunque había antecedentes —pocos, pero los había—, en ningún caso se trataba de lanzar a una institución financiera, en este caso Bankia, al centro de la crisis internacional.

Y ahora había que rematar la faena.

Fuente: Cinco Días

2018-10-28T18:55:43+00:00