Airbus se anotó 1.109 pedidos netos de aviones en 2017. Boeing cerró el año con 912 unidades por parte de un total de 71 clientes. En ambos casos, les sirve para asegurar a los inversores de que siguen logrando amasar ventas. Se mire por donde se miren, dicen desde las firmas, fue un año muy bueno para ambas.

En cuanto a las entregas, Boeing es la ganadora: ensambló 763 aviones. Supera por uno el récord de 2015. Amasa 5.864 aviones en cartera por valor de 134.800 millones de dólares. Es suficiente para cubrir siete años de trabajo. Por su parte, Airbus entregó 718 unidades durante el año (frente a las 688 realizadas en 2016) y va a elevar la producción del A320 en la planta que tiene cerca de Pekín, una de las cuatro que opera en todo el mundo.

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El pasado fue el último año con John Leahy al frente de las ventas de Airbus. No fue fácil. A la amplia ventaja que tenía Boeing en los pedidos y los problemas de producción, se le sumó la investigación en Francia y Reino Unido por sus prácticas comerciales. Pese a ello, los títulos del consorcio europeo están en máximos. También los de su rival Boeing, el valor que mejor rindió en Wall Street.

Airbus iba bastante rezagada hasta que sorprendió con más de 500 pedidos en solo 24 horas. Fue un récord para la industria. Entre los contratos se encontraba el de 430 aviones del modelo de pasillo único A320Neo para el fondo Indigo Partners, que se repartirá entre cuatro aerolíneas. Después sumó otros contratos por 275 aviones, que incluyen 100 unidades para la compañía Delta Air Lines.

Una sorprendente remontada

La remontada es calificada por los analistas del sector de la aviación de sorprendente. Dos terceras partes del negocio lo hizo con 2017 llegando ya a su fin. El impulso final fue suficiente para batir a Boeing. Esta rivalidad les está forzando, además, a ofrecer importantes descuentos cuando los pedidos son muy grandes. Un mayor volumen permite reducir costes, pero puede afectar al margen de beneficio.

La lucha se concentra en los aviones pequeños, los más populares entre las aerolíneas que operan rutas cortas. Boeing recibió 745 pedidos de B737. Airbus sumó 558 del A320. El consorcio europeo acaba de firmar además una alianza con la canadiense Bombardier para fabricar su CSeries en la planta que opera en Alabama. Boeing, por su parte, negocia con la brasileña Embraer cómo fusionar sus operaciones.

En el segmento de los aviones de largo recorrido, Boeing se impone con claridad a Airbus en una relación tres a uno. La estrella en la categoría de los bimotores de doble pasillo es el B787 Dreamliner, que tuvo su mejor año desde 2013 con un total de 94 pedidos el pasado ejercicio. Es el segundo avión más vendido en esta categoría, por delante de los 60 aviones de la familia B777.

Dudas en los modelos grandes

Las dudas persisten sobre los programas B747 y A380, los modelos más grandes. Las aerolíneas estadounidenses dejaron de operan icónico jumbo de Boeing el año pasado mientras que Airbus sigue confiando en poder cerrar un acuerdo con Emirates para el superjumbo. Los dos fabricantes tienen ya planes de contingencia diseñados por si tuvieran que abandonar esas líneas de producción.

Boeing tiene 12 aviones B747 en cartera, frente a 28 hace un año. Es suficiente para dos años de producción. Randy Tinseth, responsable comercial de la compañía de Chicago, dice que la buena noticia es que el crecimiento económico está alimentando la demanda de aviones para el tráfico de mercancías. La cuestión es saber cuándo sus clientes se sentirán cómodos para comprometerse a comprar.

El mercado de los pequeños aviones, dicen los fabricantes, sigue siendo muy sólido y esperan que el tráfico de pasajeros crezca un 5% en 2018. También señala que los nuevos aviones generaron durante los últimos tres años beneficios a sus clientes superiores a los que se registraron en las tres décadas precedentes, gracias a que son más eficientes, flexibles y fáciles de mantener.

Fuente: El País