Huawei dio este viernes un paso decisivo para ganar independencia de la tecnología estadounidense. El gigante chino anunció el lanzamiento de su propio sistema operativo, HarmonyOS, diseñado para funcionar en todo tipo de dispositivos: tabletas, televisores, relojes, altavoces, coches y smartphones, entre otros. El segundo mayor fabricante de móviles del mundo mostró así su alternativa al Android de Google ante las perspectivas de que la guerra comercial China-EE UU le dejen sin poder utilizarlo para sus teléfonos inteligentes.

Con este anuncio, realizado durante la Conferencia de Desarrolladores que la firma celebra en Dongguan (China), la tecnológica quiso dar respuesta a la pregunta de si está capacitada para reemplazar al todopoderoso Android, la plataforma móvil presente hoy en el 85,1% de los teléfonos móviles del mundo, incluidos los de Huawei. El 14,9% restante utiliza iOS de Apple, según la consultora IDC.

Richard Yu, consejero delegado de la unidad de Consumo de Huawei, afirmó que contar con un sistema operativo propio es necesario para afrontar los futuros retos de la era del internet de las cosas. Pero, Harmony también es la tabla de salvación para su negocio de smartphones, si el Gobierno de EE UU mantiene a Huawei en su lista negra comercial. La pasada noche se conoció que el ejecutivo de Donald Trump ha decidido posponer indefinidamente el otorgar licencias a aquellas empresas estadounidenses que quieran hacer negocios con Huawei, a la que considera un riesgo para la seguridad.

Aunque el nuevo sistema operativo añade autonomía a Huawei en medio de una guerra comercial entre EE UU y China cada vez más intensa, sus directivos aseguraron que su intención es continuar utilizando Android en sus smartphones, siempre y cuando el gobierno estadounidense lo permita. Pero Yu fue muy directo: “¿Se puede instalar HarmonyOS en teléfonos inteligentes? Por supuesto”. El directivo añadió que si no pudieran utilizar Android, “migrar a Harmony sería muy rápido. Podría hacerse en uno o dos días”.

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Yu aclaró, no obstante, que HarmonyOS es “completamente diferente de Android e iOS”. “Se pueden desarrollar aplicaciones una vez y, después, ser implementadas de manera flexible en un rango amplio de dispositivos”. Huawei presumió de que se trata del primer sistema operativo capaz de funcionar correctamente y con “idéntica experiencia de uso” en cualquier equipo.

El directivo añadió que los televisores de la marca Honor, que presentarán este sábado, será el primer producto que utilice Harmony, pero se irá incorporando gradualmente en otros dispositivos: en 2020 en algunos ordenadores, relojes y pulseras inteligentes, en 2021 en altavoces y, en 2022, en equipos de realidad virtual.

Huawei empezó a trabajar en este nuevo sistema operativo en 2017. Se trata de un software de código abierto que, según Yu, es “más seguro, potente y versátil que los que existen en el mercado. Está orientado hacia el futuro y es una plataforma distribuida para todo tipo de escenarios”, remarcó.

El objetivo de Harmony no es competir con Android, según fuentes conocedoras del producto, que apuntan a que se parece más al Fuchsia de Google, un sistema operativo de código abierto que está creando el gigante estadounidense para múltiples dispositivos, desde teléfonos a diferentes equipos para el internet de las cosas. Yu se refirió a esta plataforma en varias ocasiones.

La duda pendiente es qué acogida tendrá el sistema operativo de Huawei entre los desarrolladores, encargados de crear aplicaciones y servicios compatibles con la plataforma. Un problema que enfrentan quienes quieren desafiar el dominio de Android e iOS (ya lo sufrió Blackberry). La compañía china tendrá que demostrar que es capaz de lograr un ecosistema tan potente como el de Google y Apple, y deberá convencer a los consumidores, que esperan tener acceso a todas sus aplicaciones favoritas.

Para ayudar con la migración de aplicaciones, el kernel (núcleo) de HarmonyOS está basado en Linux, algo clave pues le permite leer y ejecutar aplicaciones Android. Desde Huawei, además, se resaltó que su sistema operativo está basado en una estructura de microkernel, una cuestión técnica pero clave para lograr la versatilidad que desean para la plataforma. Los responsables de la compañía también insistieron mucho en la seguridad que ofrece HarmonyOS y explicaron que la plataforma permite mantener los datos almacenados de forma independiente y aislados del resto del sistema.

Los responsables de Huawei defendieron que HarmonyOS va a permitir a los desarrolladores «ganar más usuarios con menos inversión e ir a la cabeza en innovación». «Creemos que nuestro sistema operativo revitalizará la industria y enriquecerá el ecosistema», dijo Yu.

Según Bloomberg, Huawei ha asignado a hasta 10.000 ingenieros a trabajar en tres turnos al día para desarrollar alternativas al software y componentes de compañías estadounidenses. Pero, aunque Huawei ya diseña sus procesadores Kirin sigue dependiendo de Qualcomm y Broadcom para algunos chips inalámbricos..

Objetivo frustrado

Richard Yu ha admitido este viernes que será difícil para Huawei cumplir con su objetivo de convertirse en el mayor fabricante de móviles del mundo este año, como consecuencia de las restricciones impuestas por el gobierno de Donald Trump. Huawei vendió 118 millones de smartphones en la primera mitad del año, un 24% más, gracias al tirón de China, pero las sanciones de EE UU redujeron sus envíos en más de 10 millones de unidades en el segundo trimestre, según dijo Yu.

Aunque Huawei no dijo nada ayer sobre si planea lanzar pronto un móvil con Harmony, esta semana el periódico chino Global Times informó que la firma está probando ya uno y que el terminal, de gama media, se lanzaría para el cuarto trimestre de este año a un precio de unos 2.000 yuanes (en torno a 250 euros al cambio actual).

 Huawei está tratando de hacer lo mismo que Apple: integrar su propio software y hardware y tener control absoluto sobre su sistema operativo. Ambas también buscan independencia de proveedores terceros (como muestra la compra del negocio de chips de móvil de Intel por parte de Apple), y ambas diseñan ya sus propios procesadores.

Fuente: Cinco Días