Hierve la sucesión en el Banco de España

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El 4 de abril comparece el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, en el Congreso de los Diputados. Será su primera visita como ministro y ahí tendrá su primera prueba de fuego. Tendrá que lidiar el relevo en el puesto de gobernador del Banco de España (BE), en junio, y para el que ya ha comenzado a hervir la olla a presión. La sucesión se ha convertido en otro examen de las relaciones entre el PP y el que le apoya, Ciudadanos, que ha puesto una serie de condiciones sobre el futuro de la arquitectura regulatoria española y sobre la forma de nombrar a los directivos de los organismos, entre ellos el BE. Y todo con el PSOE, y en menor medida Podemos, como testigos.

Hasta ahora los nombramientos de la cúpula de la institución (es decir, gobernador y subgobernador) han respondido a una regla no escrita según la cual los dos partidos mayoritarios se repartían los cargos. Desde que PSOE y PP se han repartido la preponderancia en el Congreso, el partido del Gobierno elegía el gobernador y el principal partido de la oposición, el subgobernador, dejando que otros grupos minoritarios, aunque claves en los pactos parlamentarios, como la antigua CiU y el PNV, entraran en el consejo y la comisión ejecutiva del BE. Ocurrió con Luis Ángel Rojo y Miguel Martín, cuando gobernaba el PSOE; Jaime Caruana y Gonzalo Gil, cuando lo hacía el PP; Miguel Ángel Fernández Ordóñez y José Viñals (posteriormente, Javier Aríztegui, al irse Viñals al FMI), con el PSOE, y, otra vez con el PP, con Luis Linde y Fernando Restoy (sustituido por Javier Alonso cuando aquel se fue al BIS).

Pero ahora, con un reparto mucho más amplio y la lógica intención de los nuevos grupos de meter cuchara, el asunto es muy distinto. Es el caso, sobre todo, de Ciudadanos, que considera esencial garantizar la independencia de los organismos reguladores. A ello responde la proposición de ley que registró en el Congreso. Esta proposición, en la que se ve la mano de su gurú económico, Luis Garicano, plantea crear una comisión externa que evalúe la idoneidad de la persona que sea candidata a liderar un organismo regulador, entre otras cosas.

Escolano tendrá su primera prueba de fuego en el Congreso el próximo 4 de abril

Responsables de Ciudadanos habían negociado con Luis de Guindos los cambios. La cuestión radica ahora en qué piensa el nuevo ministro y, sobre todo, en si dará tiempo a poner en marcha las medidas antes de junio. En ese sentido, se detecta mucha resistencia en el PP a no tene a alguien de su cuerda los próximos seis años, motivo por el que el presidente de la Comisión Constitucional, encargada de tramitar algo que para Ciudadanos es esencial, lo tiene parado. Por otra parte, el propio calendario parlamentario, en el que los Presupuestos copan la atención, no hace muy factible la tramitación.

Sin embargo, tanto en Ciudadanos como en el PSOE se piensa que “si hay voluntad, sí da tiempo”. Según Garicano, “la pérdida de prestigio del Banco de España ha sido muy importante por los nombramientos políticos de personas que no sabían nada de supervisión ni de política monetaria”. Mientras, Pedro Saura, portavoz económico del PSOE, sostiene que “el Banco de España se la juega con los nombramientos porque su peso en Europa depende mucho de que las personas que lo representan sean influyentes”. Ambos coinciden en que las personas de la cúpula sean técnicos; a, poder ser, de la nómina del BE y lo más independientes posible.

El grupo socialista defiende que haya “concurrencia y consenso”, es decir, que se pueda elegir entre los más cualificados con una mayoría de tres quintos de la Comisión de Economía del Congreso. Ciudadanos, que ha pedido reforzar la Ley de Autonomía del BE, pide que esa mayoría sea de dos tercios. Es decir, haría necesaria la participación de más de dos grupos parlamentarios.

El debate radica en buscar a un técnico, independiente y con experiencia

¿Pero, quién será gobernador? (El subgobernador, Alonso, podría seguir hasta cumplir seis años). Ha irrumpido Fernando Becker, expresidente del ICO y compañero de colegio de Mariano Rajoy, que también sonó para ministro. Garicano subraya que “lo importante no son los nombres, sino que sea un proceso transparante como el pactado [con el PP] que asegure la prima de independencia y mérito”, apreciación en lo que más o menos coincide con Saura.

En ese sentido, Garicano apunta que “sería bueno que fuera una mujer, y tenemos algunas de alto nivel”. En ese perfil entran Margarita Delgado, directora general adjunta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), y Nadia Calviño, directora general de Presupuestos de la Comisión Europea. Además, entre los nombre aparecidos destaca Pablo Hernández de Cos, director general del BE, bien preparado e independiente, con experiencia en las relaciones con el BCE y que cuenta con el apoyo interno de la casa. También entra en juego José Luis Escrivá, director general Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal Española (AIReF) y de origen en el BE. Luego surgen, en el barullo, otros de la cuadra de Guindos como Rosas Sánchez Yebra, Íñigo Fernández de Mesa o Jaime Carrascosa.

Fuente: El País

2018-03-24T23:05:34+00:00