Letterone, la firma controlada por el magnate ruso Mijaíl Fridman, ha mantenido en el folleto de la opa el plan financiero que ya había anunciado para el rescate de Dia. Como ya había dicho, Fridman condiciona su inyección de 500 millones a través de una ampliación de capital a llegar a un acuerdo con los bancos. El grupo detalla en el folleto la propuesta ya conocida en la que descarta pedir que los bancos aporten préstamos adicionales a la compañía para sacarla de la causa de disolución y tampoco plantea una quita.

Sus peticiones son las que ya había señalado en varias ocasiones, entre otras en la propuesta de su ampliación de capital a la junta, en febrero pasado. Esas peticiones consisten básicamente en la extensión de los vencimientos hasta 2023, no destinar fondos de la ampliación ni de la venta de Max Descuento y Clarel a amortizar deuda, lograr líneas de confirming/factoring adicionales, comprometidas y con carácter disponible, liberar del compromiso de cumplir ratios de deuda exigidos en la actual financiación y que los bancos renuncien a declarar el vencimiento anticipado de la deuda por el cambio de control.

La ampliación de capital de 500 millones promovida por Fridman estaba desde el principio condicionada al éxito de la opa y al acuerdo con los bancos. En el folleto de la opa, Fridman recuerda cuál es la propuesta que ha hecho a los bancos y que está siendo objeto de negociación con las entidades.

Fridman señala en primer lugar que prevé mantener los compromisos de pago existentes con los bancos acreedores, cifrados en 912 millones, sin que sea «necesario que se produzca reducción alguna del principal de la deuda financiera con entidades financieras».

La principal petición del grupo es «una extensión de todas las obligaciones de pago de Dia frente a los bancos acreedores hasta al menos el final del mes de marzo de 2023». El otro punto más delicado, y también anunciado previamente, es no prever que Dia «tenga obligación de amortizar anticipadamente la deuda bancaria con cargo a los fondos obtenidos mediante cualquier aumento de capital o como consecuencia de desinversiones en activos no estratégicos (incluyendo Max Descuento y Clarel), teniendo en cuenta que dichos fondos serán necesarios para el plan de negocio ya que DIA ha hecho público que los fondos procedentes de dichas desinversiones tendrían que ser utilizados para el repago parcial de la deuda bancaria».

Dia mantiene también la anunciada petición de lograr «líneas de confirming/factoring adicionales, comprometidas y con carácter disponible, para financiar las necesidades de liquidez del negocio esperadas durante el período de cinco años del Plan de Transformación propuesto». No se trata de liquidez para evitar la quiebra, sino para el funcionamiento operativo de la compañía en los próximos años, tal y como ya había señalado. La cifra que reclama es finalmente algo inferior a la esperada: quiere 170 millones que se sumarían a los 145 ya otorgados por los bancos. Inicialmente había planteado recuperar un volumen de líneas de confirming/factoring similar al anterior a la crisis de la empresa y dichas líneas llegaron a alcanzar los 600 millones en 2016 y 2017, con lo que continúa con lo previsto o si acaso rebaja sus pretensiones. Como publicó Cinco Días, la banca retiró líneas de financiación a proveedores por unos 200 millones el año pasado y Fridman ya había anunciado que pretendía recuperarlas.

Cambio de control

Asimismo, Fridman pide que se libere de los covenants actuales (que la deuda no supere 3,5 veces el Ebitda) y que se acuerde una ratio de apalancamiento que deje a Dia suficiente margen operativo. Además, Letterone solicita la renuncia por parte de los bancos acreedores al ejercicio de los derechos derivados de las cláusulas de cambio de control existentes en los acuerdos de la deuda bancaria como consecuencia de la opa. Sin un acuerdo al respecto, los bancos podrían exigir el pago de la deuda bancaria justo después de la liquidación de la opa.

Para dejar claro que Dia no pedirá dinero adicional a los bancos para evitar la quiebra en caso de que se acepte su propuesta a los bancos, Letterone señala que “si las condiciones para ejecutar el aumento de capital propuesto (…) se cumplen, pero Dia requiere fondos antes de que se pueda ejecutar el aumento del capital social, el oferente estará abierto a inyectar capital inmediatamente en forma de préstamo participativo si ello fuera necesario”. “El préstamo participativo se repagaría con los fondos resultantes del aumento de capital de EUR 500 millones una vez se haya ejecutado”, añade el folleto.

Fridman tampoco prevé pedir más dinero a los bancos para hacer frente al vencimiento de bonos por importe de 305,7 millones en julio. Letterone señala que los 500 millones de la ampliación de capital serán destinados principalmente a financiar su Plan de Transformación. Letterone no prevé que Dia “genere efectivo durante los primeros dos años del Plan de Transformación, por lo que podría consumir 200-250 millones de euros en efectivo debido a las inversiones en margen, opex y capex. Adicionalmente, el oferente asignará 305,7 millones de euros del aumento de capital de 500 millones de euros al repago de los Bonos 2014 [que vencen en julio]. Por último, el Oferente espera que la desinversión de Clarel y Max Descuento aporten 100 millones de euros de efectivo adicionales para financiar el Plan de Transformación. En consecuencia, se espera que la implementación del Plan de Transformación tenga como resultado la reducción del endeudamiento financiero neto de la Sociedad Afectada en EUR 305,7 millones”. Con todo ello, Letterone mantiene el plan financiero anunciado en febrero y que presentó en la reciente junta de accionistas.

Fuente: Cinco Días