El magnate ruso Fridman negocia a dos bandas para blindar el control sobre Dia. Con los bancos, por un lado, a los que exige llegar a un acuerdo antes del 23 de abril, fecha límite, de momento, para aceptar su opa a 0,67 euros por acción, y con los inversores institucionales presentes en el capital del grupo de supermercados. Fuentes conocedoras de las negociaciones indican que las entidades financieras consideran que el calendario es muy ajustado y las posiciones son demasiado distantes como para llegar a un acuerdo en esa fecha.

Los equipos negociadores de Letterone, por un lado, y de los acreedores, por otro, aceleran las reuniones para tratar de pergeñar una estructura financiera adecuada para Dia. Fuentes financieras indican que esta semana han tenido lugar en Madrid varias rondas de negociaciones, que se extenderán durante la Semana Santa. FTI Consulting y Houlihann Louckey representan a los acreedores y PJT Partners y Goladman Sanchs, al inversor ruso.

La gran discrepancia está en la reiterada negativa del fondo del magnate ruso, con el 29% del capital de la empresa, en amortizar los cerca de 250 millones de euros que le exigen los acreedores. Santander, BBVA, Société Générale y Barclays, que representan a otras ocho entidades financieras, recuerdan que el actual consejo de administración, liderado por Borja de la Cierva, les aseguró que repagaría parte de los créditos: 147 millones con cargo a la ampliación de capital y alrededor de 100 por las ventas de Clarel y Max Descuento. El hombre fuerte en España del magnate ruso, Stephan DuCharme, socio director del área de distribución de Letterone, que está al frente de todos los flancos de Dia, se muestra inflexible en este punto y exige que no se anticipe ni un euro.

Fridman no prevé que Dia genere efectivo durante los primeros dos años del plan de transformación. Así, calcula que podría consumir entre 200 y 250 millones de euros por las inversiones necesarias, según revela el folleto de la opa.

El inversor ruso mantiene en su hoja de ruta que el plazo de aceptación pueda ampliarse en hasta dos semanas, hasta inicios de mayo, si bien fuentes financieras señalan que este escenario es arriesgado. El plazo para resolver el problema de los fondos propios negativos de 99 millones finaliza el 20 de mayo, si bien Letterone se ha ofrecido a conceder a la empresa un préstamo participativo que se repagaría con la ampliación de 500 millones que el propio fondo se ha comprometido a realizar y a ejecutar.

La recomendación del consejo de Dia de acudir a la opa ante el riesgo de insolvencia allana el camino de la opa. Pero aun así es complicado que logre que dueños del 35,5% acepten el precio propuesto, según fuentes financieras.

La buena noticia es que existe más consenso en la ampliación de los plazos de devolución de los créditos por un total de 912 millones de euros hasta el mes de marzo de 2023. Así lo pactó el consejo, con el pequeño asterisco de que Dia debía crear, eso sí, una filial con las tiendas que supongan al menos el 60% de su beneficio bruto de explotación (ebitda), y tendría que refinanciar los bonos que vencen en 2021 también hasta 2023.

Los bonistas podrán exigir el repago si no hay acuerdo

Pese a que Letterone afirmaba en el folleto de la opa que no prevé la amortización anticipada de los 900 millones que Dia tiene en bonos, lo cierto es que los bonistas aún pueden solicitar su repago. Según reconoce el consejo en el informe remitido el martes a la CNMV, en caso de que la compañía, Fridman y la banca no alcancen un acuerdo de refinanciación, los 12 bancos acreedores podrán exigir el pago de la deuda. Acto seguido los bonistas podrán exigir lo mismo. No obstante, esto abocará a la empresa al concurso de acreedores. La banca ya ha amenzado a Fridman con convertir su deuda en acciones en un eventual concurso. Una opción que también podrían tomar los bonistas.

Fuente: Cinco Días