“Es una pena que Cuba haya sido olvidada por las autoridades españolas”

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Con 100.000 habitaciones en 43 países, Meliá Hotels International es una de las principales cadenas hoteleras del mundo y la líder indiscutible en Cuba, donde terminará este año administrando 34 hoteles de cuatro y cinco estrellas y 14.600 habitaciones (de las cerca de 50.000 que el país posee gestionadas por empresas extranjeras). Junto a la apertura de dos nuevos hoteles de lujo en los polos turísticos de Varadero y Cayo Santa María, este año Meliá apuesta con fuerza por los destinos y rutas patrimoniales cubanas, incluyendo Camagüey y Cienfuegos. “A partir de ahora se podrá visitar la isla de oriente a occidente de la mano de Meliá”, explica el vicepresidente y CEO de la compañía Gabriel Escarrer Jaume, quien participa este viernes en un panel sobre turismo en el marco de un gran foro empresarial hispano-cubano organizado con motivo de la visita a Cuba del presidente español Pedro Sánchez.

Meliá llego a Cuba hace 28 años. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Imaginó que la División Cuba llegaría a ser tan importante en su compañía?

Muchos tildaban de loco a nuestro presidente, y al final se demostró que fue un gran visionario. Cuba es hoy en día el segundo país en número de establecimientos y en número de habitaciones para Meliá, por lo que yo diría que ha sido una historia de amor, una historia de éxito y de compromiso, y de desarrollo del sector turístico cubano junto con Meliá en estos últimos treinta años.

En 2018 y 2019 Meliá tendrá un fuerte crecimiento internacional, con la apertura de medio centenar de hoteles, muchos de ellos en Cuba.

Estoy convencido de que Cuba es la perla del Caribe. Lo que puede ofrecer respecto a otros destinos del Caribe es único. No solo por su belleza natural o por sus playas, sino por su patrimonio cultural. Esa posibilidad de ofrecer al cliente además de playas paradisiacas unos destinos que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, como La Habana, Trinidad, Cienfuegos, Camagüey, etcétera, es algo único. Si a esto le añadimos la hospitalidad de la gente, que está entre las más altas del mundo, se convierte en una fórmula mágica. Por eso creemos que el desarrollo turístico de esta isla, que está solo en los inicios, tiene mucho que ofrecer. 

¿Por qué merece la pena seguir apostando por Cuba? 

Para empezar, hay seguridad para los turistas, que es algo muy valorado. Y además hay seguridad para las empresas, sean del sector turístico o de otros. Siempre pongo de ejemplo a Cuba como país donde se preserva la seguridad jurídica: a Melíá, con casi treinta años de establecidos en la isla, todo lo que se nos prometió se cumplió a rajatabla. El año pasado venció el acuerdo mixto que teníamos por 25 años y lo hemos prorrogado por otros 25. En ese momento, Meliá decidió casi doblar su participación accionarial. Donde antes teníamos un 20% ahora tenemos ligeramente por encima del 35%, con lo cual estamos demostrando personalmente que creemos en ello.

¿Cómo les afecta el embargo norteamericano y la prohibición a los viajeros estadounidenses de alojarse en determinados hoteles de la isla?

Es una lástima, definitivamente. En su día, bajo la Administración de Obama, se establecieron doce o trece tipos de visado diferentes para visitar la isla, pero el visado que siempre se excluyó es el visado turístico. El descenso del flujo norteamericano no ha afectado tanto a los polos turísticos, como Varadero o los cayos, pero sí de manera significativa a La Habana, tanto la ocupación como los precios medios. Yo deseo que se restablezca de nuevo la colaboración y que vuelvan a venir los norteamericanos, porque el grado de satisfacción que tenían cuando visitaban la isla era de los más altos.

¿Qué ofrece Cuba al turista más allá de excelentes playas?

Lo que mencionaba antes: poner en valor un destino de playa con un patrimonio cultural que no existe en ningún otro lugar del Caribe.

Melíá está ya en La Habana, está en Santiago, en Cienfuegos, en Camagüey…

Y próximamente en Trinidad.

¿Cuándo en Trinidad? 

Estamos iniciando obras en los próximos meses, y estaremos un año o año y medio construyendo. Los cuatro polos con más valor a nivel patrimonial estarán cubiertos, y se podrá visitar la isla de oriente a occidente durmiendo en hoteles Meliá. Creemos que este es un producto único, porque a nivel de circuitos, sobre todo para el público europeo y muy en especial el alemán, puede ofrecerse la combinación de estar tres o cuatro días de playa y tres o cuatro días en ciudades de un gran valor patrimonial.

¿Cuáles son los retos en Cuba?

Los retos son seguir colaborando estrechamente con las autoridades cubanas en el desarrollo de este plan estratégico de turismo 20/20, como hemos hecho en los últimos años. Pongo siempre como ejemplo el desarrollo turístico de Cuba, un desarrollo planificado, sostenible, muy estratégico y muy largoplacista, sabiendo cómo han de desarrollarse los polos turísticos a medio y largo plazo. Lo vemos en los cayos, en Varadero y en todos los lugares donde estamos presentes.

¿Son beneficiosas visitas de Estado como la del presidente Pedro Sánchez para los intereses empresariales españoles?

Extremadamente, sin lugar a dudas. Estoy convencido de que puede ser un revulsivo para que otros inversores españoles se fijen en Cuba y en todo lo que puede ofrecer la isla, que es muchísimo. Así que, definitivamente, creo que es muy positivo este tipo de visitas.

¿Es necesaria una política de Estado hacia Cuba? Hasta ahora Cuba es un tema de política interna, y cambia al cambiar el Gobierno.

Sin lugar a dudas hace falta una política de Estado, no ir a golpe de legislaturas. Se ha demostrado la afinidad entre los dos pueblos, el cubano y el español. Siempre que vengo a esta isla me siento muy querido, y como yo todos los españoles, y con los lazos y vínculos culturales que hay es una pena que no lo sepamos explotar mucho mejor. Hay otros países, como Francia, que en el pasado se han beneficiado de una agenda internacional por parte de sus distintos presidentes de Gobierno. Es una pena que esta isla de alguna forma haya sido olvidada durante los últimos 32 años por parte de las autoridades españolas.

Fuente: El País

2018-11-23T12:09:32+00:00