Carlos Torres, presidente de BBVA, tendrá un sueldo fijo de 2,45 millones de euros, que podrían incrementarse hasta 5,45 en función de objetivos. Así consta en un documento titulado Política de Remuneraciones de los consejeros de BBVA publicado por la entidad de cara a la junta de accionistas que se celebrará en Bilbao el próximo 15 de marzo, a cuya aprobación se someterá. El nuevo consejero delegado, el turco Onur Genç, tendrá un sueldo fijo de 2,18 millones, más otros 2,6 variables, es decir, un máximo de 4,82 millones.

El documento es una actualización de la política de retribuciones del banco vigente desde 2017 que incorpora “los ajustes a las condiciones contractuales de los nuevos Presidente Ejecutivo y Consejero Delegado” y algunas “mejoras técnicas”. Así, fija que Carlos Torres, sucesor de Francisco González al frente de BBVA, tendrá un sueldo compuesto por una variante fija, equivalente al 45%, y otra variable, de hasta el 55%. Si el fijo está fijado en 2.453.000 euros, una simple regla de tres da como resultado un variable de hasta 2.998.111 euros. En total, en el mejor de los casos, 5.45 millones de euros.

Los mismos porcentajes se fijan para Genç, el consejero delegado, aunque su cifra fija es algo menor, de 2.179.000 euros. Sumando la parte variable, la retribución ascendería a 4,82 millones. José Manuel González-Páramo, responsable de Economía Global y Asuntos Públicos y el tercer miembro ejecutivo del consejo, percibirá un sueldo fijo de 833.970 euros, que representará el 70% de su retribución máxima, que podría llegar a 1,19 millones. El documento establece que las cantidades fijas no se moverán “en tanto en cuanto el Consejo de Administración no acuerde actualizarlas” a propuesta del comité de nombramientos.

Por otro lado, la entidad ha enviado a la CNMV el informe anual de Gobierno corporativo en el que figuran las retribuciones pagadas al consejo y a los ejecutivos del banco durante 2018. Según dicho documento, los 15 miembros del consejo recibieron una retribución conjunta de 15,6 millones de euros, mientras que acumularon otros 19,6 en pensiones. En este punto, cabe destacar el «importe acumulado por los consejeros antiguos en materia de pensiones», que asciende a 79 millones de euros, que es lo que recibió Francisco González, expresidente del banco, al dejar la entidad en diciembre de 2018. La decisión fue adelantada en septiembre. La remuneración del grupo de otros 15 altos directivos del banco que no tienen asiento en el consejo de administración ascendió a otros 25,3 millones de euros.

Francisco González

En lo que se refiere en concreto a Francisco González, que cesó en el cargo de presidente con fecha 21 de diciembre de 2018, ganó, por distintos conceptos, un total de 4,05 millones de euros en efectivo, más 1,47 en acciones. Esta cantidad es la que devengó, pero la que percibió efectivamente fue de 3,48 millones de euros más 128.323 acciones del banco. Por su parte, Carlos Torres ganó 3,2 millones, 113.000 euros menos que el año anterior, a lo que se suma otro millón en acciones y González Páramo, el tercer consejero ejecutivo, 1,1 millones, más 176.000 euros en acciones. Torres acumuló 1,9 millones para su plan de pensiones, que tiene ya una cantidad acumulada de 18,6 millones.

No obstante, señala el banco en el informe de retribuciones, también remitido a la CNMV, que la parte variable de la retribución de los consejeros ejecutivos «está sometida a cláusulas de reducción (malus) y recuperación (clawback)» durante seis años. Es decir, que el banco podría no abonar a González o cualquier otro consejero ejecutivo parte del salario acordado si así lo estima oportuno. Según dicho informe, González debía percibir 2,6 millones de euros como retribución variable anual correspondiente al ejercicio 2018. Este importe, una parte en efectivo y otra en acciones, no ha sido satisfecho todavía, entre otras cosas porque esta retribución variable se paga en varios tramos. El primero equivale al 40% y debe pagarse en el primer trimestre de 2019 y la parte diferida, el 60%, en un periodo de cinco años.

González se ha visto salpicado en sus últimos meses al frente del banco, por el caso de las escuchas encargadas  por BBVA a la empresa del excomisario José Manuel Villarejo. En su informe de gestión de 2018, la entidad admite que este caso, que está siendo investigado por la justicia y por el banco internamente, podría «tener un impacto negativo reputacional o económico para el Banco o el Grupo». Es la primera vez que admite que el daño puede ser económico, además de reputacional.

Fuente: El País