Los turistas japoneses que visitan Barcelona prefieren Gaudí, y visitan la Sagrada Familia, el parque Güell o los edificios del arquitecto modernista. Los rusos, en cambio, visitan preferentemente Montserrat. El presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, ha explicado que estas preferencias se han conocido gracias a un proyecto de big data puesto en marcha por el Ayuntamiento de Barcelona, junto con su compañía, sobre la procedencia de las tarjetas SIM de los móviles. Pallete ha mencionado el proyecto como un ejemplo del nivel de conocimiento del cliente que puede ayudar mucho al sector turístico y ha animado a las empresas del gremio a invertir en este tipo de proyectos relacionados con un cambio tecnológico que «lo va a cambiar todo».

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En una intervención en el 9º Foro de Liderazgo Turístico organizado por el lobby turístico Exceltur como antesala de la feria Fitur, Pallete ha comenzado señalando que nos adentramos en una era «exponencial» para la que «no estamos preparados mentalmente», puesto que nadie ha afrontado un proceso de cambio tan vertiginoso en la historia de la humanidad.

En este sentido, por ejemplo, ha mencionado que cada año aumenta un 50% el volumen de datos que gestiona Telefónica y que ya más de la mitad no son generados por humanos, sino por máquinas. «Y esto se va a multiplicar por 11 en cinco años», ha dicho, entre otras cosas con la llegada de la tecnología 5G, que «tendrá 100 veces más velocidad que las redes actuales y 1.000 veces más capacidad» y eliminará casi completamente la latencia, el tiempo entre el envío de una señal y la respuesta, lo que permitirá la conducción o la cirugía autónomas. «Esta tecnología lo va a cambiar todo», ha sentenciado.

Entiende Pallete que «ninguna empresa va a sobrevivir» si no se adapta a estos cambios, para lo cual es necesario invertir. «Nosotros hemos sido una compañía de voz durante 90 años, ahora más de la mitad de nuestros ingresos vienen del nuevo mundo» de los datos y para adaptarse, ha señalado su empresa ha invertido 71.000 millones en los últimos años. Ha admitido que «durante unos años se pasa mal» en esa transición, pero luego se logra salir.

Como ejemplo de esa inversión, ha señalado el despliegue en España de una red de fibra más extensa que la suma de las de Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. «Tenemos que aprovechar la potencia turística de España y la infraestructura», ha clamado, para animar a las empresas turísticas presentes en el acto a invertir en esta transformación que puede darles beneficios. «El mensaje es que estamos en un proceso de transformación que requiere fe e inversión, pero si la hacemos, estaremos preparados para lo que viene», ha comentado. Eso sí, les ha dicho, «que sea cliente quien decida cómo aprovechar esta digitalización».

Ha reconocido que el sector turístico es de los más avanzados en digitalización, con un 60% de ventas online y un 30% a través del móvil, que tiene un cliente que explora por internet y se sabe «poderoso» y genera todo un ecosistema de datos. Por ello, ha llamado a estas empresas a «pensar», «abrir la mente» y apoyarse en expertos en estas tecnologías para tomar decisiones. «Saldrán cosas interesantes», ha augurado, poniendo como ejemplo el proyecto de big data en Barcelona y otros. «Cada sensor que pongan les dará datos que les permitirán acertar más en nuevos productos e inversiones, conocer mejor al turista», ha dicho, para añadir: «la posibilidad de hacer cosas con nuestra red es inmensa».

Ha señalado los ejemplos de AirBnB o Uber u otras, que se han convertido en los mayores vendedores de alojamiento o traslados en coche sin tener ni un hotel ni un vehículo. En este sentido, se ha alineado con el sector turístico, que reclama regulación para estas nuevas empresas, y ha pedido que si hay plataformas que ofrecen voz y datos, tengan las «mismas reglas» que afectan a Telefónica.

En este sentido, también ha puesto de relieve la necesidad de abordar esta transformación con «valores», que también cambiarán con los nuevos tiempos. «Nos enfrentaremos a debates éticos como quién va a decidir en un coche autónomo en cuestión de seguridad, los límites de la soberanía de los países, de la manipulación genética, los límites de la inteligencia digital», ha enumerado. Por ello, ha señalado la necesidad de una «constitución digital, con nuevos derechos y obligaciones para los ciudadanos».

Fuente: El País