El cambio de ciclo se acerca al mercado de coches de segunda mano. Las transferencias de turismos se mantienen planas y el sector, muy dado a reclamar incentivos al Gobierno, empieza a hacer aspavientos. Aunque dependiendo de a quién se pregunte, las cifras pasan de gris a fundirse en negro. “En los primeros seis meses las transferencias han caído un 1,5%, alcanzando un total de 996.002”, evalúa Gerardo Pérez, presidente de Faconauto, la patronal de concesionarios. En Ganvam, la asociación de vendedores de coches, lo cifran en “crecimiento cero”, con unas ventas planas de poco más de un millón de turismos hasta junio, según su presidente, Raúl Morales. Lo cierto es que los datos brutos de la DGT hablan de un ligero crecimiento hasta mayo (1,2 millones de operaciones, un 1,5% más) pero son números que hay que saber leer. “Un concesionario puede matricular un kilómetro 0, hacer una transferencia a su nombre y en pocos días venderlo. Eso cuenta como dos operaciones, pero nosotros hacemos una criba y las eliminamos”, explica Pérez.

El mercado de coches usados se vuelve gris

Cada asociación presenta sus propias estadísticas y, sea cual sea la realidad exacta, lo cierto es que las patronales consultadas hablan de una situación cada vez más sombría, en línea con lo que está sucediendo en el mercado de nuevos. “Junio ha sido uno de los peores meses, con un descenso de un 2%”, clama Enric Iglesias, director de la Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos. “La inestabilidad política, los mensajes contradictorios del Gobierno, las restricciones en las ciudades… todo nos está afectando”. En Faconauto asienten, aunque han registrado un repunte de ventas en julio. “El problema no es si cae un 1% o no. El problema es que los coches de más de diez años, en vez de achatarrarse, vuelven a circu­lar mientras que con cualquier tipo de incentivo esos vehículos se habrían desguazado”, cree Gerardo Pérez. Un total de 628.024 motores con más de una década han cambiado de dueño desde que comenzó 2019, lo que representa el 58% de las operaciones. “Hay que incentivar la venta de vehículos usados exigentes, con motores Euro 6 [regulación obligatoria para los coches nuevos desde septiembre de 2018 que limita las emisiones]. Pero la única Administración que ha hecho un plan de achatarramiento ha sido el Gobierno vasco”, se queja Iglesias.

Las empresas apoyan su perenne demanda de incentivos —ayudas que no suelen discriminar al receptor por nivel de ingresos— por el daño medioambiental. “Se justifican porque [los coches antiguos] son bienes altamente contaminantes”, apunta el presidente de Faconauto. ¿Y la huella de carbono de la fabricación de nuevos? “Los fabricantes trabajan continuamente en reducirla”, responde.

El mercado de coches usados se vuelve gris

La realidad apunta, efectivamente, a un parque con 16 millones de coches de más de 10 años circulando y tecnologías limpias muy alejadas de los bolsillos. En plataformas como Coches.com se ofrecen al mes unos 19.000 usados y lo normal es que peinen canas mecánicamente hablando. “Es raro que se anuncien vehículos de dos a cuatro años. Los compradores los buscan, pero aún no ha llegado el momento de los híbridos y eléctricos en la segunda mano”, comenta Nuño López, responsable de producto de la plataforma. El movimiento económico reportó a los profesionales unos ingresos el año pasado de 29.242 millones, según Faconauto. Pero más de la mitad de las operaciones se realizan entre particulares (1,2 millones cada año), y ahí no hay estadísticas de ingresos. Lo que sí hay es bastante riesgo. Según Carfax, fraudes y timos como la usurpación de identidad o la alteración del kilometraje afectan al 10% de las ventas de segunda mano entre los no profesionales. “Vemos que muchos operadores ofrecen comprar coches sea cual sea el estado. Algunos pagan en metálico para que no haya rastro de la transacción, se llevan los papeles del coche, lo manipulan y lo venden, pero la transferencia real la hace el vendedor particular, que no tiene obligación de dar garantías”, dice López. Eso al margen de trampas clásicas como la que relatan en la Asociación Nacional de Comerciantes: “Los que aparcan delante de tu concesionario diez o doce coches con el cartel de ‘se vende’, aparentando ser particulares. Lo hemos denunciado en numerosas ocasiones”. Porque el comprador cuenta con, al menos, un respaldo legal de 12 meses si adquiere un coche en un concesionario o en un negocio de vehículos de ocasión, mientras que los acuerdos entre particulares quedan al margen (aunque se puedan reclamar vicios ocultos).

A la luz de esta realidad han comenzado a surgir otros negocios. Coches.com prueba una herramienta, Paycar, para garantizar que las ventas se realicen sin timos. Cuentan con el apoyo de la DGT y Bankinter para hacer las veces de gestoría virtual en las operaciones de particulares. “A excepción de ver el vehículo en persona, el resto de pasos son 100% online, incluido el pago de tasas y el pago del coche”, dicen. Pero por ahora solo han registrado 200 operaciones. Cientos de miles más entre particulares dependen de la buena voluntad de los interesados.

Fuente: El País