El IPC se situó en diciembre de 2017 en el 1,1% -seis décimas menos que en el mes de noviembre y una menos de lo adelantado por el INE hace dos semanas. En la moderación de los precios influyó el comportamiento de la energía, que experimentó subidas menos acusadas el mes pasado que en diciembre del año anterior. En todo caso, funcionarios y, sobre todo, pensionistas acaban el año con pérdidas de poder adquisitivo, de una décima en el caso de los primeros y de 0,85 puntos en el caso de los segundos.

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En términos mensuales, los precios no subieron en diciembre, por lo que la tasa interanual se redujo desde el 1,7% de noviembre al 1,1% de diciembre -después de revisar el dato del 1,2% adelantado hace unos días. Fue la tasa más baja de todo 2017, un año que comenzó con el IPC disparado al 3% en enero y febrero por la escalada de precios de los combustibles y, sobre todo, de la luz. Es precisamente esa brusca subida que experimentaron los precios hace un año lo que ahora contribuye a relajar el índice. No es que los carburantes o la electricidad no suban, sino que lo hacen más suavemente, por lo que, al comparar la subida actual con la de hace un año, la tasa se relaja. Es el llamado efecto base.

Los carburantes para el transporte se encarecieron en diciembre, en tasa interanual, un 3%, mucho menos que hace un año, cuando experimentaron una subida interanual del 8,5%. No ocurre lo mismo con los combustibles para el hogar, que el mes pasado se encarecieron algo más que el año anterior. Sin embargo, en el capítulo de vivienda pesa más la electricidad, que en diciembre bajó un 0,2% respecto al mismo mes de 2016 mientras que subía un 3,7% interanual un año antes. Estos movimientos hacen que la tasa de inflación del capítulo de vivienda se sitúe en el 1,3%, un punto menos que en noviembre, mientras que el de transporte cae al 1,9%, un punto y medio menos que el mes anterior.

Fuente: El País