Según asistentes al Spain Investors Day, los representantes de Red Eléctrica explicaron ayer a los fondos internacionales que la adquisición de Hispasat se está planteando porque el Gobierno le obliga. Sin embargo, fuentes oficiales aclaran que el Gobierno no tiene ninguna intención de imponer a Red Eléctrica (REE) la adquisición de Hispasat, la compañía de satélites presidida por Elena Pisonero y controlada por la concesionaria Abertis. El Ejecutivo ha argumentado que los italianos de Atlantia no puede quedarse con Abertis porque necesita la autorización del Gobierno para quedarse con Hispasat, considerado un activo estratégico por sus satélites y por el empleo muy especializado que depende de él.

Además, a algunos miembros del Ejecutivo nunca les ha gustado que el Gobierno italiano parase a Abertis cuando en 2006 intentó comprar Atlantia, a la sazón con el nombre de Autostrade. A pesar de que entonces la Comisión Europea incluso abrió un procedimiento a Italia por poner obstáculos a la fusión, Abertis tuvo que desistir. Y ahora son los transalpinos los que quieren adquirir la española, aprovechándose de los incentivos fiscales que la hacienda española brindó a Abertis para que se internacionalizase.

En la clausura del Spain Investors Day, un foro organizado por Estudio de Comunicación y BNP Paribas con PRISA, editora de EL PAÍS, entre los patrocinadores, los inversores preguntaron a Nadal sobre Red Eléctrica e Hispasat. REE, de la que el Estado tiene el 20%, ha reconocido su interés por Hispasat, y eso se ha interpretado como una solución de urgencia instada por el Gobierno para salvaguardar la españolidad de la compañía de satélites. Nadal respondió a los inversores que si Red Eléctrica se hace con Hispasat le obligará a establecer una muralla china que las separe por completo y que evite que el negocio de los satélites pueda contaminar al eléctrico afectando a sus precios.

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El futuro de Hispasat está en el aire tras las dos opas competidoras lanzadas sobre Abertis, el principal accionista de la compañía de satélites. Fomento y Energía ya han advertido de que se trata de un activo estratégico y forzaron a Atlantia a pedir una autorización previa para lanzar su oferta de compra bajo la amenaza de paralizarla. Hochtief, la filial de ACS, accedió desde el principio a pedir ese permiso. En Energía señalan que hacen falta cuatro autorizaciones y que tardarán semanas: de Defensa; de uso de espacio público; de utilización del espectro y del plan de negocio. Este último suele fallar, explican.

Los aspirantes a hacerse con Abertis tienen en común su interés por desprenderse de Hispasat, al considerarlo ajeno al negocio concesional de autopistas. Esto deja en un lugar incómodo al Gobierno, que teme que Hispasat acabe en manos de un grupo privado. De ahí el empeño de los ministerios por buscar un comprador seguro.

Atlantia señaló en su opa que “tiene la voluntad de atender los intereses estratégicos de España en relación con la gestión y eventual destino del 57,05% de Abertis en Hispasat”. Hochtief ha asegurado que si triunfa su opa mantendrá todo salvo lo que tiene que ver con las telecomunicaciones (Cellnex e Hispasat), ya que su proyecto de integración se basa en las infraestructuras.

Fuente: El País