El consejo de Dia se rinde ante Fridman. La cúpula de la compañía ha hecho oficial este miércoles el fin de la guerra con su primer accionista, el fondo Letterone, controlado por el magnate ruso Mijail Fridman. Ha recomendado acudir a la opa de este inversor, a 0,67 euros, «al no haber una mejor alternativa existente para el conjunto de los grupos de interés».

El consejo emite esta opinión favorable con los informes en la mano elaborados por Bank of America y Rothschild. El primero, contratado exclusivamente como tasador independiente, considera que el precio ofertado como «justo desde el punto de vista financiero». Rothschild, la entidad contratada por la propia empresa ante su difícil situación, considera que » en circunstancias normales el precio de la oferta (…) no debería considerarse razonable desde un punto de vista financiero».

Rothschild avisa de que, ante la difícil coyuntura que atraviesa la firma, la opa puede representar una oportunidad para los accionistas de DIA que busquen liquidez inmediata para su inversión o que no estén dispuestos a asumir los riesgos indicados». Estos, los fondos propios negativos y la imposibilidad de honrar el pago de su deuda, podrían derivar en la «pérdida total» de la inversión por parte de los accionistas en el caso de que la opa fracase o no se amplíe el capital en 500 millones, como propone Fridman.

Todos los consejeros, por unanimidad, apoyan la opinión favorable de este órgano. Por tanto, el consejo ha anunciado que venderá el 1,45% de autocartera en la opa y que la mayoría de los consejeros con acciones de la sociedad se desprenderán de estas. Son los casos de Julián Díaz González, María Luisa Garaña Corces, Richard Golding, Ángela Lesley Spindler, Mariano Martin Mampaso y Antonio Urcelay Alonso han anunciado que venderán sus acciones, que suman un 0,045% del capital social, y después dimitirán.

No cesara por su propia voluntad el consejero delegado, Borja de la Cierva, que ya ha anunciado que retendrá su 0,003%. Letterone ya anunció en el folleto que pensaba prescindir de sus servicios. El documento con la valoración de la opa destaca, curiosamente, que «el consejo de administración cooperará con el oferente a fin de hacer posibles las dimisiones y nombramientos de consejeros que sean precisas para que el oferente pueda configurar la composición de dicho órgano de administración de acuerdo con sus intenciones y preferencias». 

Todo ello se produce después de un enfrentamiento entre la cúpula de la compañía y su principal accionista, Letterone. Los representantes de este fondo luxemburgués en el consejo dimitieron a finales del año pasado, después de que la empresa firmase un contrato de preaseguramiento con Morgan Stanley de una ampliación de capital de 600 millones. Esta operación era una condición sine qua non para que la banca le inyectase a la compañía el capital suficiente que le garantizase su supervivencia.

Letterone, sin embargo, rechazó desde el principio esta operación por considerarla altamente dilutiva para los accionistas. En su lugar propuso su propia ampliación —de 500 millones, asegurada por Goldman Sachs y que se compromete a suscribir su parte proporcional—, pero condicionada a que salga adelante su opa y a que logre un acuerdo de refinanciación con la banca. Para que triunfe su opa necesita que dueños del 50% de capital flotante (el 35,5% del total) les vendan sus acciones.

El fondo pilotado por Fridman ya ganó al consejo de Dia en la última junta de accionistas.Entonces consiguió que su ampliación de capital se impusiese en la cumbre. Y, al mismo tiempo, los accionistas rechazasen la propuesta por el consejo. 

Fuente: Cinco Días