Duro panorama para invertir en el sector eléctrico y del gas: menos ingresos y rentabilidad

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El Gobierno ha abierto esta semana el melón de la regulación del sector del gas y eléctrico en España. Lo ha hecho al menos dos años antes de lo previsto y con una contundencia inicial que ha sacudido la cotización de las compañías y ha puesto en alerta a los inversores en energía en nuestro país. El ministerio que dirige Álvaro Nadal está decidido a recortar los ingresos que reciben las compañías eléctricas y gasistas por sus redes de distribución y transporte, con el argumento de propiciar una rebaja en la factura que pagan los consumidores por la luz y el gas.

Tal recorte en unos ingresos regulados y considerados estables promete tener consecuencias inevitables en los beneficios de estas compañías y en su capacidad de repartir dividendos, a falta aún de concretarse de forma definitiva. Ese recorte llegará además en un momento de mercado adverso para el sector, en un entorno de tipos al alza que resta atractivo a los valores defensivos –en favor de los cíclicos– y cuando eléctricas y gasistas ya han aprovechado al máximo el abaratamiento de sus costes de financiación, en un proceso ya aplaudido por los inversores. Con tal cóctel, la recomendación mayoritaria para las compañías empieza a ser la de venta.

El Gobierno comenzó por tantear un recorte de los ingresos a las gasistas de 375 millones de euros anuales: 285 millones a la distribución del gas y 90 millones a su transporte. La propuesta provocó fuertes caídas en las empresas directamente afectadas Gas Natural y Enagás. Nadal sin embargo anunció el miércoles en el Congreso un recorte para el gas mucho más suave, de apenas 50 millones de euros, que ha ayudado a reanimar las cotizaciones. Aunque, mientras moderaba el golpe a las gasistas, anunció un recorte a los ingresos por el transporte y distribución de electricidad de 200 millones de euros anuales. En definitiva, un ajuste total por unos 250 millones de euros.

“El entorno global no era de por sí el más favorable para el sector pero el cambio regulatorio no se esperaba hasta 2020-2021. Esto es cambiar las reglas de juego a mitad de partido”, afirma Luis Padrón, analista de Ahorro Corporación. De hecho, la propuesta del Gobierno ha sorprendido al mercado, ya que la revisión de la retribución del sector eléctrico estaba prevista, según la normativa, para 2020 y para 2021 la del gas.

El cambio regulatorio avanzado por Nadal ha sorprendido a los inversores, que no esperaban revisión de tarifas hasta 2020 en las eléctricas y hasta 2021 en el gas

Prueba de lo inesperado de la rebaja en los ingresos regulados del gas es la idea que contemplaba Goldman Sachs el pasado septiembre. En un informe que provocó el derrumbe de las eléctricas, rebajaba su previsión de rentabilidad y beneficios por los futuros riesgos regulatorios. Pero respecto al gas afirmaba que “dado que se espera que las elecciones tengan lugar antes de una revisión regulatoria del gas –comicios en junio de 2020 y a final de ese año, revisión de ingresos del gas–, asumimos que no habrá cambios regulatorios en el gas en nuestro escenario conservador”.

El recorte de ingresos regulados propuesto por Nadal en el Congreso tiene un impacto relativamente limitado y ha dejado cierto alivio en las cotizaciones. Según apunta Banco Sabadell, pasaría de suponer más del 10% de los costes del sistema del gas –según la idea inicial de recorte de 375 millones de euros al año– a niveles del entorno del 1,5%. Y en el sector eléctrico, equivaldría al 1,7% de los costes. Sin embargo, los expertos advierten de que el riesgo regulatorio va a seguir pesando sobre el sector energético. “Se está abriendo el melón regulatorio antes de tiempo, en un sector que estaba estable, con beneficios y disfrutando de unos tipos bajos de interés”, explica Miriam Fernández, analista de Ibercaja Gestión.

Para Aránzazu Bueno, analista de Bankinter, “hay que tener claro que los ingresos regulados se van a reducir. Habrá que ver bajo qué forma legal, en qué cantidad y con qué calendario, pero va a suceder”. La firma reconoce que el recorte de ingresos pone en duda la sostenibilidad de los dividendos y resta atractivo al sector. “Preferimos estar invertidos el sector financiero y el industrial”, añaden en Bankinter.

Los expertos señalan en todo caso que el impacto de los recortes ahora anunciados es de corto plazo y que la amenaza generalizada para el sector está en la revisión de retribuciones de 2020 (eléctricas) y 2021 (gas). Entonces tocará actualizar el pago actual vinculado al bono a 10 años más un diferencial de 200 a 300 puntos básicos, según la actividad, lo que augura sin duda recorte de ingresos y de rentabilidad.

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Fuente: El País

2018-02-03T11:44:55+00:00