En las calles de la mexicana ciudad de Chihuahua, desde hace un tiempo, decenas de cámaras de vigilancia registran el discurrir de la vida. Cuando la víctima de un delito da el aviso a la policía, los agentes de la autoridad pueden saber lo que está ocurriendo en ese mismo instante consultando la tableta que llevan y que permite el acceso a las cámaras repartidas por las zonas públicas de la ciudad. Toda su actuación queda grabada en una pequeña cámara que llevan en la solapa de la chaqueta, lo que ha permitido que la respuesta de la policía a las víctimas de delitos se haya reducido considerablemente tras la implantación del nuevo sistema diseñado por la empresa mallorquina de ingeniería Sampol.

Con una facturación de 175 millones de euros en 2018 y presencia en 10 países, lo que comenzó siendo una pequeña empresa familiar se ha convertido en uno de los gigantes de la ingeniería aplicada en España, con importantes proyectos en el campo de la energía y de las instalaciones para grandes complejos hoteleros e infraestructuras aeroportuarias. Para financiar su expansión, en febrero del pasado año realizó una emisión de deuda de 25 millones de euros en el mercado de renta fija (MARF), que ha complementado este mes con un programa de pagarés de hasta 50 millones.

“Mi padre descubrió que el futuro estaba en la electricidad. Empezó a estudiar en Barcelona, pero tuvo que regresar a Mallorca y en 1934 fundó una empresa de electrotecnia. Durante la Guerra Civil sobrevivió con el taller arreglando aparatos de radio”, cuenta Gabriel Sampol, presidente de la multinacional, que a sus 84 años sigue vinculado al negocio, dirigido ahora por su hija mayor, Carmen, consejera delegada. La pequeña sociedad familiar comenzó entonces a apostar por la electricidad y aprovechó la eclosión turística de Mallorca para realizar trabajos en hoteles, hasta que en 1972 obtuvo el proyecto de iluminación de la catedral de Palma, que después les llevaría a dar el salto a la Península. “Tuve mucha presión de fuera, nos quisieron asustar y tuvimos bastantes problemas con otras empresas porque no éramos conocidos. Hicimos el encargo y a partir de aquí obtuvimos la clasificación para seguir trabajando para el Estado. Después iluminamos las murallas de Ibiza, la catedral de Teruel, la de Toledo y la ciudad de Girona”, dice Gabriel Sampol.

La internacionalización llegó en el año 1990, cuando recibieron la llamada de la familia Riu, que acababa de adquirir unos terrenos en República Dominicana en los que pretendían construir un hotel. “No había ni luz, ni agua, ni carreteras. Habían intentado encontrar una empresa de energía que construyera una pequeña central y nosotros teníamos experiencia en centrales de cogeneración, que son obligatorias en aeropuertos y hospitales”, afirma el presidente. Para su hija Carmen, el binomio con los hoteleros fue crucial en el salto de la empresa al Caribe y de ahí a otras zonas en las que desarrollan proyectos, como México, EE UU, Cabo Verde o Italia.

Todo en uno

Sampol presentó en Fitur la plataforma Icosaedro, que unifica la gestión, el control y el entretenimiento de los hoteles. “El cliente desde la televisión puede reservar restaurantes, contratar excursiones o pedir una botella de champán”, explica Carmen Sampol. El hotelero a su vez tiene prestaciones que le permiten mejorar la eficiencia energética, mediante un sistema de control que regula el aire acondicionado cuando el viajero ha salido de la habitación, o conocer los gustos y hábitos de los turistas para optimizar los recursos en el establecimiento. También ofrece herramientas para que el personal de mantenimiento pueda detectar al instante fugas o averías en los sistemas de funcionamiento. “La plataforma permite mejorar costes, optimizar la gestión del personal y obtener la satisfacción del cliente”, concluye la consejera delegada de Sampol.

Hoy día, con más de 1.500 empleados, desarrollan trabajos con todas las grandes cadenas hoteleras de Baleares y otras internacionales como Hilton o Hyatt, en proyectos que han resultado pioneros para el sector, como el paso del cable de cobre a la fibra óptica dentro de las habitaciones de los establecimientos. “Antes la fibra se quedaba en el edificio y luego se metía dentro con cable convencional. Cableamos con fibra un hotel entero y descubrimos que era un 20% más barato y, además, mucho más resistente a los roedores. La prestación de servicios era impresionante a nivel de wifi y televisión”, explica Carmen Sampol.

Central en la T4

A pesar de su implantación en el mercado hotelero, es en el sector de la energía donde Sampol tiene el mayor volumen de negocio. En 2003 obtuvo la adjudicación para la construcción de la central de cogeneración de la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas que ofrece al edificio refrigeración, calor y electricidad. “La cogeneración es el modelo más eficiente que existe en la actualidad, es la transición entre quemar material fósil y un sistema total de energías renovables”, sostiene la consejera delegada. Lamenta que la cogeneración sea una tecnología que no está “nada apoyada” porque, opina, los gigantes energéticos apuestan por las grandes centrales y este nuevo modelo de energía distribuida es “totalmente diferente” al que están acostumbrados. “En España las fábricas se podrían beneficiar de los costes más económicos que tiene esta energía y que es ambientalmente más respetuosa”, señala.

Para Carmen Sampol el escenario óptimo pasaría por un sistema de energía 100% renovable y, por ello, están destinando parte de sus esfuerzos a investigaciones sobre biomasa, energía fotovoltaica y las baterías, que en su mayoría no tienen capacidad suficiente y, si la tienen, resultan tan caras que no son viables. “Ahora mismo hace falta este mix energético de cogeneración, donde metes energía con motores cuando no da lo suficiente la fotovoltaica, la biomasa y la batería”, subraya. Cree que “hay que ser valientes” para cambiar hacia un modelo de renovables “que luche contra el carbón y evolucione”.

La empresa centra sus proyectos más inmediatos en el noreste de EE UU, donde la energía tiene un alto precio y creen que pueden ser competitivos. Mientras, continuarán desarrollando en México y Jamaica varios trabajos importantes a la espera de abrirse en un futuro cercano a nuevos mercados como Maldivas.

Fuente: El País