Contra la despoblación

En verano muchos urbanitas vamos a veranear a los pueblos y un tema de debate recurrente es la dificultad para mantener la población y evitar el éxodo de los jóvenes a la ciudad. La urbanización es un fenómeno global. En España hubo un intenso proceso en los años sesenta y setenta de éxodo de las zonas rurales a las ciudades. La causa fue la robotización de la agricultura que permitió aumentar exponencialmente la producción reduciendo drásticamente el empleo en el sector.

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Esta nueva fase de despoblación tiene más causas, pero también se ve afectada por la robotización de la industria. De nuevo las empresas industriales pueden aumentar su producción, reduciendo significativamente el empleo y el fenómeno se está intensificando e irá a más en los próximos años. La pregunta es: ¿Qué se puede hacer? Como es lógico, los ciudadanos ante fenómenos que les superan miran a sus gobiernos y les exigen soluciones. Una opción es exigir al Gobierno proteccionismo. El problema es que si en los años ochenta el Gobierno hubiera prohibido el uso de cosechadoras para proteger el empleo agrícola, España sería Grecia.

La otra opción es la mejora de las infraestructuras. El problema es que la inversión pública en porcentaje de PIB en 2017 fue la más baja desde 1980. España tiene elevado déficit y deuda pública, los españoles mostramos en las encuestas un rechazo a nuevas subidas de impuestos y damos prioridad al gasto social y consumo presente antes que en inversión futura.

La solución debe pasar por la colaboración público-privada como recomienda Naciones Unidas en los objetivos de Desarrollo Sostenible. Y hay casos que están funcionando. Inditex en Arteixo. O Cosentino en la comarca de Macael y Porcelanosa en Villareal. Dos comarcas muy afectadas por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que redujo drásticamente la demanda de mármol y cerámica. Ambas empresas producen sobre todo para exportación y han absorbido la mayor parte del empleo destruido y crean nuevo empleo cualificado.

Otro ejemplo es Aguilar de Campoo en Palencia. Una industria tradicional de galletas se ha modernizado, ha reforzado su marca y crean empleo, que es la única vía estable de fijar población en los pequeños municipios. Además, gracias a la titánica labor de Peridis y su Fundación han rehabilitado el románico del norte y el turismo cultural de aventura en Picos de Europa y la zona de oso pardo ha generado muchos nuevos empleos.

Otro caso es Arnedo, en La Rioja. El sector del calzado ha reducido a la mitad el empleo desde los años noventa por la competencia asiática. Las empresas de Arnedo dejaron de producir calzado barato y concentraron sus esfuerzos en el desarrollo de la marca, el diseño, la internacionalización, la eficiencia logística. Hoy Arnedo y su comarca tienen más personas afiliadas a la Seguridad Social trabajando que antes de la crisis.

Inversión privada y creación de empleo son condición necesaria, pero no suficiente. Incluso en zonas donde se crea empleo hay jóvenes que prefieren irse a la ciudad por las posibilidades de ocio que genera.

Fuente: El País

2018-08-31T07:57:42+00:00