Christian Sewing, un cazador para el Deutsche Bank

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Semanas de inquietud, malestar entre los inversores, incertidumbre en la plantilla y un puesto que ocupar. Las nubes que cubrían la cúpula directiva del Deutsche Bank se disiparon el pasado 9 de abril tras el anuncio de que John Cryan, CEO de la entidad desde 2015, dejará su cargo a finales de abril.

Le sustituirá Christian Sewing (Bünde, Alemania, 1970), hasta el momento vicepresidente del gigante alemán. El nombramiento se hizo oficial tras cerca de tres horas de reunión en las oficinas de Fráncfort y en uno de los momentos más difíciles del banco: acumula una caída en Bolsa del 28% desde enero. El lunes, las acciones abrieron con una subida del 4,5%. Ese mismo día, el nuevo gerente del banco se dirigió a sus casi 100.000 empleados en una carta en la que les pedía recuperar “la mentalidad de cazador”.

Sewing era un desconocido fuera de Alemania. Stefan Kaiser, columnista de Der Spiegel, lo ha definido como una especie de Bielefeld, “una ciudad que para muchos no existe”. Precisamente, el CEO entrante nació a 25 kilómetros de allí y comenzó como aprendiz en 1989 en una de las oficinas regionales del Deutsche Bank. Casado y con cuatro hijos, no tiene redes sociales personales.

Antes de dedicarse a la banca quiso ser periodista deportivo para poder dedicarse una de sus pasiones. Juega habitualmente al tenis y es seguidor del Bayern de Münich. En una entrevista con Financial Times, aseguró del conjunto bávaro que “no serán los más queridos, pero son respetados”. Una máxima que tendrá que aplicarse para revertir la situación de la entidad a la que ha dedicado 25 de los 27 años de su trayectoria profesional. Un hombre de la casa de toda la vida, un One Club Man para el Deutsche Bank. O lo sería, si no fuera por un interludio de dos años, entre 2005 y 2007, en el que trabajó en el Banco Cooperativo de Hipotecas de Alemania.

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Sewing ha acumulado experiencia internacional en las sucursales de Toronto, Tokio, Singapur y Londres, en esta última ocupándose de la gestión de riesgos. O lo que es lo mismo, protegiendo los negocios de los banqueros de inversión que le precedieron y que dejarán de tener presencia en la cúspide organizativa por primera vez desde el final de la era Rolf Breuer, en 2002.

De hecho, el instituto crediticio es el sexto banco europeo más empleador en este sector. Que Sewing, alemán, reemplace a Cryan, británico, no solo es la apuesta –menos esperada– del presidente de la Junta de Supervisión, Paul Achleitner. Significa priorizar el mercado doméstico por encima del internacional, teniendo en cuenta que Deutsche Bank se recuperó de forma más lenta que sus pares internacionales tras los años de la crisis.

Como favorito en las quinielas también figuraba Marcus Schenk, nombrado vicepresidente en 2015 junto a Sewing, aunque finalmente abandonará la entidad a finales de abril. Ambas plazas en la vicepresidencia serán ocupadas por dos hombres de confianza de la Junta, Karl Von Rohr y Garth Ritchie. El primero dirigirá la gestión administrativa, una de las áreas que requiere una remodelación tal y como indicó Sewing en su carta. Ritchie, por su parte, se encargará de la parte corporativa y del departamento de inversión.

El nuevo CEO tiene un objetivo “innegociable”: no pasar de los 23.000 millones de euros en costes netos al final del año. Esta línea roja viene propiciada por el último trimestre de 2017, en el que se registraron unas pérdidas de 2.186 millones de euros, un 15,6% más que en el mismo periodo de 2016. Otro de sus puntos claves pasa por recuperar la rapidez en los procesos internos. Para afrontar el cambio, propone eliminar la burocracia y las duplicidades. La fusión con otro banco nacional, Postbank, se hará también efectiva en el segundo trimestre de 2018, después de que ya haya comenzado el proceso de integración a través de Deutsche Bank Privat, la filial con sede en Milán del grupo.

Fuentes del sector aseguran que España es uno de los mercados que tendrá muy presente Sewing. Fue uno de los directivos que evitaron la venta de la filial española en 2017. Además, goza de una buena relación con el presidente y consejero delegado de la marca, Antonio Rodríguez Pina. Su alianza hace unos meses resultó clave para evitar la intención de su predecesor, Cryan, de desprenderse de la sucursal.

Con Sewing, la competencia internacional queda ahora relegada a un segundo plano. También la banca de inversión, y se prioriza Alemania, en una vuelta al regionalismo y Europa. “Fortalecer nuestras fortalezas y retirarnos dónde no podemos trabajar de forma rentable”, en palabras del nuevo CEO. Con la posible necesidad de un nuevo aumento de capital, la rapidez en la toma de decisiones difíciles es el gran reto y a su vez, la mayor virtud del nuevo CEO. Una vuelta a la mentalidad que llevó al Deutsche a liderar la banca alemana. La del “cazador”.

Fuente: Cinco Días

2018-04-14T07:30:42+00:00