El cóctel que amenaza a la economía global ya tiene todos los elementos: ataques y contraataques comerciales, fuertes caídas en Bolsa, un volumen creciente de deuda que ofrece rentabilidades negativas —es decir, los inversores se ven obligados a pagar por adquirir bonos soberanos—, medidas de emergencia por parte de los bancos centrales para llenar de liquidez el sistema y ahora fuertes movimientos en los mercados de divisas. Las Bolsas de toda Europa caen con fuerza el lunes, con un descenso a media tarde del 1,9% en Nueva York, del 1,8% en el Eurostoxx y del 1,3% en el Ibex español.

El Banco Popular de China (BPC) no hizo demasiados esfuerzos por negar el vínculo entre las tensiones comerciales y las turbulencias en el mercado de divisas. En un comunicado, el banco central chino explicó el debilitamiento del yuan por las prácticas proteccionistas y la aprobación de aranceles. Pese a todo, el gobernador del BPC, Yi Gang, dijo en la noche del lunes que su país no entrará “en una devaluación competitiva y que no usará el tipo de cambio del yuan” para aumentar su competitividad.

Tras el cierre de los mercados asiáticos, cuando Estados Unidos empezaba a despertarse, Trump reaccionó con un doble ataque: contra China por debilitar su moneda y contra Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal que él mismo nombró. “China ha reducido el precio de su divisa hasta alcanzar casi un mínimo histórico. A esto se le llama manipulación de la divisa. ¿Estás escuchando, Reserva Federal? Esta es una gran violación que va a debilitar mucho a China”, tuiteó el presidente.

China reacciona a las amenazas comerciales de Trump y deja caer el yuan al nivel de 2008

Los analistas apuntan que el BPC ha dejado caer conscientemente el valor de la moneda, mientras que la institución asegura que todo es cosa del mercado, aunque reconoce que la bajada tiene relación directa con la subida arancelaria estadounidense. Pekín había prometido «represalias» después de que Trump indicase que impondría tasas del 10 % a productos chinos valorados en 300.000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre. A esta amenaza, el Gobierno chino respondió anunciando que tomaría «contramedidas».

Según el portal de noticias financieras Yicai, cada dólar se intercambiaba por 7,0258 yuanes según la tasa onshore -la operada en mercados locales- pasadas las 10.00 hora local, la medianoche en España, tras haber subido un 1,23 % en las operaciones de la mañana, lo que supone la cuota más alta desde abril de 2008.

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300.000 millones en aranceles

Que la tasa onshore crezca es una señal de que el renminbi (nombre oficial de la moneda) se está debilitando, ya que para los poseedores de yuanes es más caro comprar dólares. Por su parte, la tasa offshore (la operada en mercados internacionales como Hong Kong) subió un 1,38 % y se situaba en 7,0683 yuanes por dólar. Se trató de la primera ocasión en la que el yuan subió por encima de 7 enteros por cada dólar -considerado por muchos analistas una barrera psicológica para los inversores- desde que el mercado offshore fue inaugurado en Hong Kong en 2010.

Una de las principales quejas del Gobierno estadounidense en el conflicto comercial es la denuncia de que Pekín supuestamente manipula su divisa para evitar que se aprecie en demasía y que, por tanto, sus exportaciones pierdan competitividad.

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En mayo, el Departamento del Tesoro estadounidense mantuvo a China en su lista de economías que merecen «atención» por sus prácticas cambiarias, y manifestó que continúa teniendo «preocupaciones significativas» al respecto, especialmente en lo referido a la «desalineación y subestimación» de la divisa china frente al dólar.

Un yuan más débil significa que los productos chinos denominados en dólares son más baratos, algo que ayudaría a frenar el efecto negativo de los nuevos aranceles estadounidenses sobre su competitividad, aunque el precio a pagar será un aumento del coste de las importaciones en un momento en el que Pekín sigue hablando de abrir sus mercados al mundo.

Impulso a la exportación china

«El BPC ha permitido que el yuan caiga a su nivel más bajo en una década en respuesta a las tensiones comerciales. Parece que ha decidido que, viendo las cada vez más sombrías perspectivas de un acuerdo con EE UU, merece la pena impulsar al sector exportador chino vía depreciación, pese a que atraiga la ira de Trump», apunta Julian Evans-Pritchard, analista de la consultora Capital Economics.

El analista recuerda que, en anteriores ocasiones, el BPC intervino para evitar que el yuan cruzase la línea de los siete dólares, y afirma que esta acción «sugiere que prácticamente han abandonado la esperanza de (firmar) un acuerdo comercial con EE UU». En su opinión, el que el banco central haya vinculado la depreciación con los aranceles muestra que han «convertido la tasa de cambio» en un arma.

No obstante, el BPC defendió este lunes que las fluctuaciones del yuan se ajustan al mercado, pero que la divisa nacional «sigue siendo estable y fuerte», al tiempo que garantizó que tiene «experiencia, confianza y habilidad» para mantener la estabilidad dentro de un «nivel apropiado» -aunque no indicó cuál es ese umbral- en los tipos de cambio.

A largo plazo, Evans-Pritchard considera que el BPC intentará que el proceso de depreciación sea gradual, aunque prevé una caída de entre el 5% y el 10% del valor del yuan frente al dólar en los próximos trimestres. Según los pronósticos de Capital Economics, una depreciación del 10% haría que el PIB chino aumentase un 0,2%, mientras que los aranceles anunciados la semana pasada por Trump lo rebajarían en un 0,1%.

Fuente: El País