China ha dado este martes un aparente respiro  a su moneda. El yuan se mantiene estable, todavía en siete unidades por dólar —su menor nivel en 11 años, al que bajó este lunes—, pero no ha registrado movimientos importantes. El Banco Popular de China (BPC) ha expresado esta mañana su «firme oposición» a la decisión «unilateral» del Departamento del Tesoro de EE UU de designar al gigante asiático como «manipulador de divisas». Ha asegurado que ese proceso «socavará gravemente el orden financiero internacional» y «desencadenará turbulencias en el mercado financiero». Sin embargo, la autoridad monetaria también ha asegurado que «China sigue comprometida con el tipo de cambio» de su divisa y velará para que sea «estable» y «equilibrado».

China estabiliza el yuan y EE UU insiste en que lo manipula aunque abre la puerta a negociar

Los mercados asiáticos, tras la jornada turbulenta de este lunes por la decisión de Pekín de desafiar al presidente estadounidense, Donald Trump, y sus aranceles con una bajada de su moneda, registraron importantes caídas. Sin embargo, las Bolsas de Europa han abierto calmadas e incluso con ligeras subidas, y las estadounidenses han despertado con un rebote de más del 1%, aunque se ha ido suavizando.

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Estados Unidos anunció la noche del lunes que iba a designar a China como «país manipulador de divisas», algo que no ocurría desde 1994. Eso agitaba todos los temores a que la guerra comercial se haya convertido ya en una guerra de divisas. La Administración Trump ha optado este martes por mostrar firmeza, aunque también por suavizar las perspectivas.

Larry Kudlow, el principal asesor económico del presidente, ha comparecido y ha insistido en que las reglas que rigen el comercio internacional deben ser respetadas por todos los países. «Debemos actuar si violan nuestras leyes, las de la Organización Mundial del Comercio y los acuerdos del G20», ha advertido al justificar la decisión de designar a China como país manipulador de su divisa, «las devaluaciones de divisa son injustas». Sin embargo, la Casa Blanca, al mismo tiempo, trata de calmar las emociones. «El presidente ha dicho muchas veces que quiere negociar», ha asegurado Kudlow, al tiempo que ha dicho que espera que la delegación china viaje en septiembre a Washington para retomar las discusiones, «pero no está contento con los progresos».

«Flexibles» ante una ronda de contactos en septiembre

También ha sugerido que el presidente es flexible respecto a la aplicación de la nueva ronda de aranceles, prevista para el 1 de septiembre. «Las cosas pueden cambiar», ha comentado. Kudlow asegura todo el equipo económico respalda a Trump en la batalla con China. «Estas cosas no son sencillas», se ha justificado al referirse a las medidas que se están adoptando para corregir los desequilibrios comerciales.

Goldman Sachs da por hecho que EE UU y China no serán capaces de resolver sus diferencias antes de las elecciones presidenciales de 2020, donde Donald Trump espera ser reelegido. Los dirigentes de las dos potencias, señalan desde el banco, están adoptando una línea cada vez más dura. Fidelity cree que esta maniobra «abre la puerta a una guerra de divisas» y eleva aún más la presión en el frente comercial.

El presidente de Estados Unidos tiene la autoridad última sobre el dólar. Donald Trump lo sabe y procedió a ejercer su poder, al acusar formalmente a China de manipular su moneda. Es la primera vez en 25 años que se adopta esta medida defensiva. La acción del republicano fue claramente deliberada y cogió por sorpresa a Wall Street, como hizo también el jueves con el tuit ampliando la guerra arancelaria a todos los productos que llegan del país asiático.

Larry Kudlow, asesor económico de Donald Trump.Larry Kudlow, asesor económico de Donald Trump. AFP

Países manipuladores y otros sospechosos

Manipulador de divisas es una de las acusaciones preferidas de Trump desde la campaña electoral. La utilizó también contra el Banco Central Europeo, por la depreciación sufrida por el euro y para criticar su laxitud monetaria. La devaluación de una divisa, como denuncia el republicano, les permite compensar el impacto de los aranceles y así poder rebajar el valor de sus exportaciones para que sean más competitivas. Sin embargo, hasta este lunes no se había realizado una acusación formal contra China.

El Tesoro de EE UU publica cada seis meses un informe en el que analiza las políticas cambiarias de sus socios comerciales. Lo viene haciendo desde hace dos décadas. El más reciente es de mayo pasado. El documento insiste en que la Administración que preside Trump está trabajando “activamente” para desmontar las barreras al comercio. Eso, señala, incluye “combatir prácticas injustas” en las divisas.

El documento ya indicaba que “estaba siguiendo muy de cerca” el desarrollo del tipo de cambio chino y señalaba que se había depreciado un 8% durante el último año. También acusaba una “falta de transparencia” por parte del banco central chino respecto a las intervenciones que hace en mercado. Y denunció el recurso por parte de Pekín a subsidios y otras prácticas económicas que distorsionan el comercio.

Washington evitó en los últimos informes meter a China en la lista de países manipuladores pese a estas advertencias y las reiteradas acusaciones de Trump en público. El anuncio de este lunes, por tanto, se hizo al margen del informe, lo que muestra cuáles son las intenciones del republicano. Al catalogar a China como país manipulador, puede adoptar acciones sancionadoras específicas en comercio.

China ya fue declarada como país manipulador de la divisa en 1992 y 1994. También lo hizo en el pasado con Corea del Sur y Taiwán. Y hasta ahora, estaba incluida solo en la lista de países «bajo vigilancia», en la que están también Japón, Corea del Sur, Alemania, Italia, Singapur, Malasia y Vietnam. También se indicó en el último informe que iba a seguir de cerca la situación de Suiza e India, que cayeron del grupo.

¿Qué implica ser un manipulador de divisas?

El Tesoro de EE UU sigue básicamente tres criterios para determinar que un país manipula su divisa. El primero, que tenga un superávit comercial “extremadamente grande”. Se estimó el pasado año en 419.000 millones de dólares (375.178 millones de euros). También sigue la evolución del superávit en la balanza de pagos. Y al mismo tiempo se controlan los movimientos en el tipo de cambio durante seis meses.

Una vez designado un país como manipulador, se pide al Fondo Monetario Internacional que adopte acciones para poner fin a esa distorsión. El organismo debe analizar antes la situación de una forma objetiva. En el último informe sobre el sector exterior publicado hace tres semanas señaló que el dólar estaba sobrevalorado, aunque dijo también que el yuan estaba en línea con los fundamentales.

El FMI indicó que el superávit en la balanza de pagos de China creció ligeramente en 2018, al equivalente de un 1,7% de PIB. La institución financiera incluye así a la economía china entre los países con superávit excesivo, una lista en la que también aparecen Alemania, Corea del Sur, Holanda, Suecia y Singapur. EE UU tiene un déficit excesivo, es decir, pide prestado en exceso.

Lo que está por ver ahora es hasta qué punto el presidente Trump estaría dispuesto en plena furia a intervenir directamente en el mercado de divisas, recurriendo al fondo de estabilización que tiene el Tesoro. Los analistas lo ven en este momento más como un arma retórica y consideran que la calificación del país manipulador refuerza el mensaje de cara a la negociación comercial.

China niega la acusación

Por su parte, el Banco Popular de China (BPC) ha expresado su «firme oposición» a la decisión «unilateral» del Departamento del Tesoro de EE UU. En un comunicado, ha defendido este martes que los datos del Banco de Pagos Internacionales (BPI) entre 2005 y 2019 constatan que el tipo de cambio nominal efectivo del yuan se ha apreciado un 38%, mientras que el tipo de cambio real efectivo de la moneda china se ha incrementado un 47%, añadiendo que el análisis del FMI considera que el tipo de cambio del yuan se alinea en general con sus fundamentales.

«Sin tener en cuenta los hechos, Estados Unidos ha designado a China como manipulador de divisas. China se opone firmemente a tal acto, ya que perjudica los intereses de China y Estados Unidos. Será grave, socavará el orden financiero internacional y dará lugar a la volatilidad del mercado financiero. Además, será una barrera comercial internacional, afectará la recuperación de la economía mundial y, en última instancia, perjudicará los intereses propios de Estados Unidos», ha criticado. «Este acto unilateral ha socavado el consenso multilateral y ha tenido un impacto negativo en el sistema monetario internacional. China insta a EE UU a frenar a su caballo al borde del acantilado, a retroceder por este camino equivocado y regresar a un camino racional y objetivo», ha solicitado en un gráfico mensaje, que termina asegurando que ellos, por su parte, mantendrán la estabilidad del yuan.

Fuente: El País