Carmen Montón, una defensora de lo público para revertir las reformas del PP

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La socialista valenciana Carmen Montón (Burjassot, 1976) protagonizó en 2005 un discurso clave y muy recordado de las reformas emprendidas por el entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Fue la ponente en el Congreso de la Ley de matrimonio homosexual, que ponía a España en la vanguardia mundial en este derecho. Más tarde sería también ponente de la nueva ley del aborto, contestada por el PP y la Iglesia.

Montón, licenciada en Medicina, llega al ministerio de Sanidad desde su puesto de consellera de Salud en la Comunidad Valenciana. Allí ya ha iniciado el camino de batallar contra las reformas emprendidas por el PP, tanto a nivel regional como nacional. Defensora a ultranza de la sanidad pública, acaba de revertir la concesión a la empresa del Hospital de Alzira, que dio nombre al modelo Alzira de gestión privada de un área sanitaria pública, pasando desde este junio al control de la Generalitat.

Desde el primer minuto en que llegó a la Generalitat en 2015, ha luchado por la derogación del decreto por el que el Gobierno Rajoy limitaba la universalidad de la sanidad. Por eso, su consellería recibió el nombre de Sanidad Universal. “Hoy, mientras damos un giro de 180 grados a las políticas sanitarias, seguimos exigiendo la derogación del Real Decreto 16/2012 porque no ha demostrado el supuesto ahorro económico en el que se amparó para ver la luz, sino que se ha constatado el sufrimiento y pérdida de la salud de la población. Los recortes y copagos no funcionan como ahorro, sino que afectan a la calidad, seguridad clínica y producen discriminación en el acceso e inequidades”, afirmó recientemente sobre este asunto.

Mujer de partido y feminista se afilió a las Juventudes Socialistas en 1992. Fue sanchista de primera hornada, pero tras el golpe contra Pedro Sánchez, se distanció y no dio el apoyo explícito a ningún candidato en las primarias, permaneciendo en la sombra entre los susanistas valencianos encabezados por el president Ximo Puig.

Posgraduada en estudios sobre Igualdad (ya fue la encargada de estos temas en la Ejecutiva socialista), curiosamente pierde esas competencias en su ministerio respecto a su antecesora Dolors Montserrat, ya que pasan ahora a la vicepresidenta Carmen Calvo. Previsiblemente retendrá el control en Servicios Sociales, donde los autonomías van a exigir más recursos para la Dependencia.

Más allá de la apuesta por revertir la limitación de la universalidad de la sanidad y del copago farmacéutico, a Montón le quedan varios retos. Su antecesora, en los dos últimos años apenas ha ejercido como ministra de Sanidad, centrándose en los Asuntos Sociales e Igualdad. Transferidas las competencias sanitarias a las comunidades, el ministerio se guarda la coordinación y una tarea de buscar consensos entre autonomías.

Tendrá que afrontar el urgente debate sobre la sostenibilidad del sistema, muy ligado a la pendiente negociación sobre la financiación autonómica, cómo abordar el pago de los cada vez más costosos medicamentos innovadores y decidir si continúa la paz con la patronal Farmaindustria en el control de precios. Y si quiere ir más allá en el limitado plazo que disponga, deberá iniciar el radical cambio que la digitalización tendrá sobre los sistemas sanitarios y la atención a los pacientes.

Fuente: Cinco Días

2018-06-05T17:57:03+00:00