Campa será presidente de la Autoridad Bancaria Europea y España gana peso internacional

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El nombramiento de Campa al frente de la EBA coloca a España al frente de una de las instituciones clave en la regulación del sector financiero europeo. Este organismo impulsa la regulación bancaria europea y es, además, el encargado de diseñar los procesos para examinar a las entidades en los test de estrés, cuya reputación está en horas bajas. Campa, que ahora es director general adjunto del Banco Santander como responsable de la relación con los supervisores, llegará a su cargo cuando se traslade la sede de la EBA desde Londres a París como consecuencia del Brexit.

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Su mandato es por un periodo de cinco años renovable. Para que sea oficial, solo falta que el Parlamento Europeo no exprese su objeción en el plazo de un mes. Campa sucederá a Andrea Enria, que ahora es presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), el brazo del BCE para controlar la solvencia de los bancos.

Fuentes del Gobierno de Pedro Sánchez aseguran que tanto el Ministerio de Exteriores como el de Economía han seguido muy de cerca este procedimiento de selección que permite a España recuperar peso en la cúpula comunitaria, tras las pérdidas sufridas a raíz de la crisis económica y del rescate europeo de la banca española. Fuentes de los reguladores europeos también apuntan que el Banco de España ha realizado gestiones para apoyar a Campa.

De hecho, el supervisor español emitió este una nota en la que dijo que acogía “con satisfacción la nominación de José Manuel Campa para la presidencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). Campa ha sido elegido por la Junta de Supervisores de la EBA entre los candidatos preseleccionados por el Comité de Selección de la Autoridad”.

Elegido entre una terna

Campa, secretario de Estado de Economía en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (entre 2009 y 2011), había logrado entrar en la terna final de seleccionados para el cargo. Los otros dos aspirantes a la selección final han sido el húngaro Adam Farkas y el francés Édouard Fernandez-Bollo, según fuentes del proceso de selección.

Los tres cuentan con un importante reconocimiento en el sector y con credenciales para hacerse con la preciada presidencia de la EBA, según fuentes financieras. Farkas ha sido presidente en funciones de la EBA desde la marcha de Enria al MUS, en noviembre pasado, al ocupar el cargo de director ejecutivo de la EBA desde 2011. Fernandez-Bollo tenía el inconveniente de que Francia ya se había hecho con la sede por lo que parecía excesivo que la presidencia la ocupara un francés. Campa partía como favorito, según fuentes comunitarias.

La EBA es uno de los organismos encargados de elaborar las normas del sector financiero y verifica los riesgos de las entidades a través de periódicos tests de estrés. Su influencia ha decaído tras la centralización de la supervisión en el BCE, pero sigue siendo una pieza fundamental en la arquitectura de la regulación financiera europea.

España, infrarrepresentada en grandes instituciones

Además de su experiencia y reputación, a favor de Campa podría haber jugado la infrarrepresentación de España en altos cargos comunitarios, un déficit que se empezó a cubrir con el nombramiento de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo, pero que todavía está lejos de solucionarse. El propio Campa tenía visos de convertirse en el sustituto de José Manuel González Páramo en la cúpula del BCE cuando el Gobierno de Mariano Rajoy llegó a finales de 2011. Sin embargo, Rajoy decidió no incluirlo en su lista de candidatos y presentó a Antonio Sáiz de Vicuña, jefe de los servicios jurídicos del BCE. Le pasó por delante el luxemburgués Yves Mersch, y Madrid perdió su puesto en la cúpula del Eurobanco, en donde nunca ha sido consejero alguien que ha sido responsable de una división.

España también perdió la vicepresidencia de la Comisión Europea, tras la marcha en 2014 de Joaquín Almunia, en la cartera de Competencia. Aunque el presidente Jean-Claude Juncker dio a Miguel Arias Cañete la cartera de Energía, está por debajo en el escalafón del vicepresidente del ramo, el eslovaco Maros Sefkovic. En 2015, Guindos protagonizó un fiasco al presentarse a la presidencia del Eurogrupo, que perdió ante el holandés Jeroen Dijsselbloem. Al año siguiente, José Viñals dejó de ser número tres del FMI. Hasta la llegada de Guindos al BCE en 2018, España estaba casi desaparecida en los grandes organismos.

Campa deberá ahora pasar una audiencia ante la comisión de Economía del Parlamento Europeo, institución que debe confirmar su nombramiento. La audiencia está prevista para el próximo 26 de febrero. Si Campa supera la prueba, la toma de posesión del cargo sería en torno al 1 de abril.

Del Santander a regulador de la banca de la UE

José Manuel Campa (Oviedo, 54 años), es un ejemplo de las puertas giratorias entre el sector financiero y los reguladores. El todavía director general adjunto del Santander es un experto en los entresijos del BCE, de la propia EBA y del Mecanismo Único de Resolución (MUR), que intervino al Banco Popular tras su quiebra y ahora pertenece al Santander. Entre los retos que Campa tendrá al frente de la EBA están, según fuentes financieras, recuperar el prestigio de la institución y presionar a los bancos a que tomen medidas para recobrar la reputación perdida en la crisis.

Campa es reconocido en el mercado por su sólida formación técnica. Graduado por la Universidad de Harvard, Campa ha sido secretario de Estado de Economía bajo el mandato de Elena Salgado entre 2009 y 2011. Además, es profesor de finanzas y macroeconomía del IESE. Ha sido consultor en el FMI, en el Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea, y la Comisión Europea.

Fuente: El País

2019-02-19T19:31:30+00:00