Bruselas baja la previsión del PIB de España de 2018 por el precio del petróleo y el sector exterior

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Los riesgos políticos ganan cuerpo y tienen ya reflejo en las previsiones económicas de Bruselas. En medio del ruido de tambores de guerra comercial, con la incertidumbre asentada en Italia, el Brexit en punto muerto y el petróleo repuntando, la Comisión Europea ha revisado este jueves a la baja sus expectativas de crecimiento para el conjunto de la UE. Bruselas ha retocado a la baja el crecimiento de 19 de los 28 países del club comunitario, entre ellos España, cuya economía seguirá sobresaliendo entre las grandes del euro, pero pierde algo de fuelle: el avance previsto es del 2,8% en 2018 (una décima menos de lo pronosticado en mayo) y del 2,4% para 2019, sin cambios.

España ha sido la menos castigada de entre las principales economías del euro. Para Italia, la Comisión Europea espera este año un alza del PIB del 1,3% (dos décimas a la baja); para Reino Unido, del 1,5% (una caída de dos décimas); para Francia del 1,7% (tres décimas menos), y para Alemania, la peor parada, del 1,9% (cuatro décimas menos). El frenazo germano ya fue motivo de preocupación cuando se hicieron públicos los datos de crecimiento del primer trimestre. Entonces Berlín alegó motivos coyunturales como la huelga siderúrgica e incluso el temporal de frío. También el Bundesbank salió a espantar temores asegurando que “el boom de la economía alemana” se mantenía. El cielo sigue siendo azul, pero los nubarrones han tomado posiciones en forma de nuevas dudas.

En el caso de España, la leve rectificación negativa viene provocada por los altos precios del petróleo y cierta debilidad en el sector exterior. Según en análisis de la Comisión Europea, ambas variables han ralentizado ligeramente la inercia positiva de la economía, que acostumbraba en los últimos tiempos a dejar cortas las expectativas de los principales organismos internacionales. “España creció un 3,1% en 2017 y continúa mostrando, hasta ahora, poca señal de desaceleración”. Bruselas recuerda que en el primer trimestre del año el PIB español se expandió un 0,7% respecto al año anterior, la misma tasa los dos trimestres anteriores. Y los indicadores apuntan hacia una tendencia similar en el segundo trimestre del año. Como ya avanzó el Banco de España, el ejecutivo comunitario ha resaltado que “la composición del crecimiento en el primer trimestre revela unas exportaciones netas y una inversión no relacionada con la construcción más débiles de lo esperado, que se ven compensadas por el fuerte consumo y la construcción de viviendas”.

La Comisión espera que el consumo y la inversión en la construcción continúen tirando con fuerza de la economía este año. Pero en el otro lado de la balanza están las tensiones arancelarias, y la dependencia energética exterior española. “El mayor ritmo de crecimiento de los precios del petróleo desde la primavera se espera que tenga un impacto negativo en la demanda en 2018 y, en menor medida, en 2019. Además, en un entorno exterior menos favorable, la contribución neta de las exportaciones al crecimiento debería resultar un poco más pequeña”.

Pese a esas dos advertencias, el recorte de la previsión de 2018 es solo de una décima, y eso, tras haberla elevado tres décimas en mayo, del 2,6% al 2,9%. Porque considera que el consumo interno va a seguir equilibrando la balanza a favor de España. En el lado de las aportaciones que van a ser más positivas de lo calculado antes, recuerda Bruselas que en los Presupuestos Generales de 2018 de España se han incluido “medidas expansivas adicionales”. No las cita específicamente, pero las cuentas incluyeron una subida de las pensiones del 1,6%, una subida del sueldo de los funcionarios y algunos retoques fiscales. Las medidas expansivas, dice, proporcionarán un impulso al crecimiento en 2018, principalmente a través del consumo”. Además, el gasto del consumidor también debería beneficiarse de un salario real “mayor al esperado”, así como de la dinámica de creación de empleo.

La foto fija de la economía europea que ha tomado Bruselas para elaborar el informe ya tiene en cuenta el conflicto arancelario abierto por el presidente de EE UU, Donald Trump. Pero como reconoce la Comisión, no baraja el peor de los escenarios. Si Trump continúa agitando el cóctel molotov comercial, las consecuencias pueden ser mayores. “Una nueva escalada de medidas proteccionistas constituye un riesgo evidente de evolución a la baja”, alerta el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Fuente: El País

2018-07-12T11:08:50+00:00