Los países de la zona euro están a un paso de encajar la pieza clave de la Unión Bancaria. Tras un lustro de negociaciones, Berlín ha levantado el veto a un reaseguro comunitario que proteja los depósitos de los ahorradores europeos. A cambio, los Diecinueve adoptarán un paquete de medidas para reforzar la supervisión bancaria, reducir riesgos y limitar la exposición de la banca a la deuda soberana. Fuentes oficiales comunitarias aseguraron que el Eurogrupo está cerca de cerrar un acuerdo en diciembre para trazar una hoja de ruta para crear ese instrumento.

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Los Diecinueve están más cerca de poner por fin los cimientos al tercer pilar de la Unión Bancaria. Tras haber fijado los mecanismos de supervisión y resolución bancaria, seguía pendiente la creación de un esquema para proteger los depósitos de los ciudadanos. Para Bruselas, ese mecanismo es clave para avanzar en el lento proceso de fusiones entre grupos bancarios de diferentes países del euro y evitar las fugas de capitales que se apreciaron en la última crisis, en especial en el sur de Europa. Entonces, miles de ciudadanos decidieron buscar refugio en otros países para sus ahorros ante la crisis financiera.

Sin embargo, Alemania ha mantenido durante casi un lustro un férreo bloqueo al proyecto de crear ese reaseguro de depósitos. El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, ha mostrado este miércoles en un artículo en Financial Times su disposición levanar ese veto a cambio de varias condiciones. Según un documento elaborado por su departamento al que ha tenido acceso EL PAÍS, Scholz propone un «sistema de reaseguro de depósitos». Ese mecanismo, amparado por la legislación comunitaria, se basaría en un acuerdo intergubernamental para complementar los depósitos nacionales con un fondo administrado por el Fondo de Resolución Bancaria que estaría compartimentado por países.

El documento fija que, en caso de quiebra bancaria, los depósitos se cubrirían de acuerdo a una secuencia de tres pasos. Primero, con los recursos de los fondos de garantías nacionales; en caso de que estos se agoten, se recurriría al reaseguro comunitario a través de préstamos que deberían ser devueltos. Si todavía se necesitara más financiación, el resto de socios de la moneda única intervendrían, aunque en ese caso con el apoyo de un programa del fondo de rescate (Mede).

El Eurogrupo del jueves abordará los avances en este terreno. Un alto funcionario comunitario expresó su «optimismo» y vio viable que en diciembre pueda haber un acuerdo para fijar una hoja de ruta sobre la que empezar a trabajar en enero. Hace apenas un año, en el seno del Eurogrupo se daba casi por muerto a ese instrumento. «Está en respiración asistida», se comentaba entonces. En diciembre del año pasado, ese fondo comunitario todavía era un tabú para la canciller alemana Angela Merkel. En la última cumbre de 2018, Merkel tuvo un áspero desencuentro con Pedro Sánchez, quien reclamó que la creación de ese mecanismo constara en las conclusiones del encuentro. Merkel se negó.

Hoja de ruta en diciembre

Sin embargo, este alto funcionario explica que los países se han movido por primera vez de sus «líneas rojas». España ha estado al frente, precisamente, del grupo técnico que ha coordinado los trabajos sobre ese fondo. Fuentes del Ministerio de Economía coincidieron en que los ministros de Finanzas de la zona euro tratarán de aprobar en diciembre una hoja de ruta que deberá ser ratificada por los jefes de Estado y de gobierno. Estas fuentes explican que el cambio de posiciones se debe a que, en esta ocasión, se ha colocado el fondo de garantías de depósitos dentro de un paquete más amplio, en el que también hay medidas de reducción de riesgos, limitación de la exposición de la banca a la deuda soberana o el refuerzo en los mecanismos de supervisión. «Algunos países no estaban interesados en el fondo de garantías pero sí en otras áreas y eso ha permitido avanzar», sostienen estas fuentes.

En su artículo en FT, Scholz destaca que «un sistema europeo de reaseguro de depósitos aumentaría significativamente la resistencia de los sistemas nacionales de seguros de depósitos». Y añade: «Un sistema de este tipo tendría que cumplir varios condiciones, una de las cuales es que la responsabilidad nacional debe seguir siendo un componente central». De hecho, la propuesta alemana va acompañada de otras medidas: primero, el refuerzo del régimen de supervisión bancaria y la gestión de crisis, que incluiría una armonización de la legislación de insolvencias; segundo, una mayor integración bancaria en Europa reduciendo las exigencias de capital y liquidez para las filiales de un grupo financiero en épocas de bonanza; tercero, la reducción de deuda soberana y carteras morosas en los balances bancarios, y por último, una base común imponible para Sociedades a nivel comunitario.

«Para completar la union bancaria debe existir, entre otras cosas, una forma de mecanismo común europeo de garantía de depósitos», escribe Scholz. «Hay que avanzar realmente y ya no es un opción depender de los Estados Unidos o de China cuando se trata de servicios financieros», agrega.

Fuente: El País