La Reserva Federal (Fed) de EE UU bajó el miércoles los tipos de interés. Tras la histórica actuación de 2008 para evitar otra gran depresión, bajó los tipos al 0% y en 2015 comenzó un nuevo ciclo de subidas que finalizó en el 2,5% de 2018. Durante diez años, la Fed ha mantenido los tipos de intervención por debajo de la inflación, el periodo más prolongado de política monetaria expansiva desde la Gran Depresión.

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¿Qué efectos ha provocado? El mayor logro ha sido volver al pleno empleo. En 2009 se temía un periodo de estancamiento secular en el que a pesar de los bajos tipos de interés las empresas no tuvieran expectativas de rentabilidad positiva para invertir. La inversión de las empresas estadounidenses en maquinaria y bienes de equipo es un 40% superior a la de 2007. Por lo tanto, también se ha evitado la japonización. Y se ha conseguido con estabilidad financiera.

Por lo tanto, atendiendo a los objetivos clásicos de evaluación de la política monetaria, el resultado ha sido excelente. Pero la Fed se enfrentaba a una crisis de balance y de deuda y por lo tanto es necesario hacer una evaluación heterodoxa de su actuación. La deuda de las familias en hipotecas ha vuelto a aumentar en 2018 hasta máximos de 2018. En términos del PIB se ha reducido ligeramente, pero sigue en niveles históricamente elevados. Y los precios de la vivienda han vuelto a superar los niveles de la burbuja de 2007.

Como ha reconocido el presidente de la Fed, el principal problema está en la deuda de las empresas. La ratio de deuda sobre capital está en mínimos pero, según el Nobel Robert Shiller, la Bolsa de EE UU está más sobrevalorado aún que en 2007. Si se produce un nuevo momento Minsky, los inversores huyen del riesgo y se refugian en la deuda pública, la ratio subirá con fuerza como en 2001 y 2009, la deuda será inestable, las empresas sufrirán restricción de crédito, frenarían en seco la inversión y aumentaría con fuerza el paro. El mayor problema está en los bonos corporativos que han doblado su nivel desde 2007 y también con cadenas de apalancamiento similares a las de las hipotecas subprime. La duda de nuevo es ¿quién tiene los bonos y quién asume la pérdida en la cadena?

La Fed tiene excelentes economistas y saben que la recesión en EE UU no tardará en llegar, aunque no puedan reconocerlo en público. Intentan un aterrizaje suave similar al alunizaje del Apollo 11, pero en economía los aterrizajes siempre son bruscos y más intensos de lo previsto. El principal problema de la Fed es el riesgo de crédito, especialmente en la deuda pública de EE UU que sigue en máximos. Trump ha aumentado el déficit estructural al 5%, su mayor nivel en un periodo de expansión económica de la historia. Hay que esperar para evaluar la política monetaria de la Fed desde 2008 a que todas estas incertidumbres se resuelvan. Mientras tanto, cuidado con el dólar.

Fuente: El País