Alianzas empresariales con efecto multiplicador

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La Agenda 2030 de Naciones Unidas llama a la alianza mundial para el desarrollo sostenible en el ODS 17. Y para su consecución otorga un papel principal a las empresas mediante alianzas con otras compañías, el sector público, la sociedad civil y las universidades. Naciones Unidas valora así que las empresas cuentan con una alta capacidad de impacto y de transformación sobre los retos que afronta el desarrollo sostenible.

Este camino de las alianzas lo emprendió la Fundación Seres ya desde su creación en 2009. Y para explorar esta colaboración nació su evento anual Compartiendo (#CompartiendoAlianzas) que acaba de celebrar su sexta edición.

En esta ocasión la reflexión sobre la importancia de la colaboración se ha expuesto a través de proyectos de Calidad Pascual, Fundación Integralia-DKV, Fundación Konecta, Fundación Randstad, Gonvarri, Grupo Vips, Lillly y Telefónica. Con estos ejemplos, como destacó Lucila García, subdirectora general de Seres, se trata de “entender cómo funcionan, ver cómo ampliar esos modelos y colaborar con ellos para hacerlos más grandes”.

Lucila García: “En los últimos años, la colaboración ha protagonizado Compartiendo, y ahora buscamos ir más allá, movilizando a la acción”

Fundación Randstad (Formación en red). El reto es mejorar el nivel formativo de las personas con discapacidad y que puedan acceder a empleos más cualificados. Para ello emplearon los certificados de profesionalidad, que ofrecen dos vías para obtenerlo: la formación y el reconocimiento de la experiencia y capacitación profesional. “El 60% encontró un empleo acorde con sus estudios”, aseguró María Viver, directora de la fundación. “Para lograrlo se acudió a las alianzas con entidades sociales, empresas y centros educativos. Se llevó a cabo en Valencia, con el apoyo de Bankia y la Generalitat. Ahora el reto es replicarlo en otras zonas de España”.

Grupo Vips (Camino al empleo). Trata de mejorar las competencias y habilidades de colectivos desfavorecidos. Al principio se centró en Madrid, en colaboración con la Fundación Tomillo. “Se vio que la formación que se impartía distaba de lo que exigían las empresas y Vips propuso módulos complementarios, para aprender lo mismo que los profesionales de la empresa. Los formadores reciben a su vez formación”, explicó María Calvo, directora de gestión del talento y RC. Ahora colabora con Fundación Accenture, a través de su programa Juntos por el Empleo, Mahou-San Miguel y Fundación La Caixa, con Incorpora, que ha dado un alcance nacional al proyecto.

Gonvarri-Telefónica (Emotional Driving). Juan Llovet, director de comunicación & sostenibilidad de Gonvarri, y Gabriela López-Lamia, jefa de patrocinios de Telefónica, presentaron un reto compartido de seguridad vial, para alertar del peligro de utilizar el móvil al volante a través de la sensibilización de los conductores, de la infancia y de los jóvenes entre 16 y 18 años. Un estudio de Gonvarri y Movistar alertaba de que el 80% de estos jóvenes reconocían haber vivido situaciones de riesgo por utilizar el móvil en el coche.

Lilly. (Emprende ­iHealth). De la mano de UnLtd Spain, se trata de un proceso de acompañamiento a emprendedores con impacto social en el ámbito de la salud durante un año. “Se aporta capital semilla y conocimiento a través de consultoría. Aflora así la creatividad de los empleados y aportamos también resultados a la sociedad: creación de empleo, incremento de sus fondos y transmitir el mensaje de que se puede emprender con impacto en la sociedad”, ilustra Teresa Millán, corporate affairs director de Eli Lilly.

Calidad Pascual (REAP). Para potenciar el ecosistema de base innovadora, une a emprendedores, universidades, venture capital, corporaciones y Gobiernos. El MIT acompaña el ecosistema en Madrid. Han colaborado Ferrovial, IBM, la Universidad Politécnica de Madrid, Tetuan Valley y UnLtd. “Hemos creado una organización que permite seguir la iniciativa. Va a conectar a los agentes del ecosistema, para aprender a trabajar en red”, afirmó Joseba Arano, director de gestión ética, responsable y excelente.

Fundación Integralia-DKV-Fundación Konecta (Carrera profesional de contact centers). Se trata de un proyecto de integración de personas con discapacidad que se inició en Perú (ahora también presente en Colombia), en asentamientos en los llamados pueblos jóvenes de flujos migratorios internos. Con la Fundación Pachacútec crearon una escuela profesional para, con empleo, dar una oportunidad a estos pueblos. “Formamos a los jóvenes muy cerca de la empresa. Es la primera carrera en contact center, de cuatro meses –allí es una profesión cualificada–, y luego tienen un contrato con Konecta”, señaló Gabriela de la Morena (Fundación Konecta). “A través del empleo, los jóvenes tiran de la familia”, apuntó Cristina González (Integralia-DKV).

Para Lucila García, “la colaboración entre empresas y organizaciones sociales se ha abordado y estamos experimentando una evolución progresiva en la relación de la empresa con la sociedad”. “En los últimos años, la colaboración ha protagonizado Compartiendo, nuestro evento anual de innovación social, y ahora buscamos ir más allá, movilizando a la acción”.

Aprendizaje

Lucila García, subdirectora general de Fundación Seres, recordó en Compartiendo que realizar proyectos de colaboración es muy difícil. “En Seres hemos fracasado en innumerables ocasiones. Pero esto nos ha dado un aprendizaje que nos permite llegar hasta aquí. Hemos visto la importancia de pasar tiempo juntos para compartir ideas, además de compartir mucha información”.

Boston Consulting Group (BCG) y Fundación Seres han elaborado el informe Ally. Sumar para multiplicar que incluye, además de una recopilación de buenas prácticas a nivel internacional y nacional, una metodología propia sobre el proceso que se debe seguir para poner en marcha este tipo de colaboraciones.

El informe identifica cuatro factores clave para incrementar las posibilidades de éxito: beneficio claro para las entidades colaboradoras (win-win); designación de un responsable que coordine el proyecto; involucración de personas con poder de decisión por parte de las entidades colaboradoras, y seguimiento periódico del proyecto.

Los proyectos deberían pasar por una serie de fases si quieren tener éxito: definición de objetivos y directrices, diseño detallado, realización de pruebas piloto e implantación del proyecto completo en el mercado objetivo.

Fuente: Cinco Días

2018-12-03T06:08:54+00:00