Albella (CNMV): “El reproche social por usar información privilegiada es bajo”

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Sebastián Albella (Castellón, 1958) cumple dos años al frente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Abogado del Estado, llegó procedente del despacho Linklaters aunque “la casa”, como él llama al supervisor, no le es ajena: formó parte del equipo que redactó la Ley del Mercado de Valores y fue el primer secretario del consejo.

Pregunta. La CNMV ha multado al ministro de Exteriores, Josep Borrell, con 30.000 euros por uso de información privilegiada. ¿Cree que en otros países de Europa un ministro en esta situación podría seguir en el cargo?

Respuesta. No tengo nada que decir. Tengo mi opinión personal, pero como presidente del supervisor no voy a hacer comentarios.

P. ¿Cree que hay suficiente reproche social en este tema? ¿O es algo cuya gravedad la gente no valora en su justa medida?

R. El reproche social por el uso de información privilegiada es bajo, pero se han logrado avances. Hay más conciencia de que esta práctica supone jugar con ventaja, aunque conviene seguir haciendo pedagogía. Es una infracción que no debemos aceptar porque mucha gente invierte sus ahorros con la esperanza de que el mercado es limpio.

P. A los pocos meses de su nombramiento estalló la crisis del Banco Popular. ¿Cambiaría en algo la actuación de su organismo durante las semanas previas a la resolución de la entidad?

“Sin las apuestas bajistas, Enron o Gowex habrían sobrevivido más”

R. Es un asunto especial para mí. En 2016 tuve una relación profesional, muy limitada, con el Popular y eso me ha obligado a abstenerme en el caso. Las responsabilidades de la CNMV en una situación como esta se circunscriben al seguimiento de la cotización y a vigilar que se pone a disposición de los inversores toda la información que hay en cada momento. Se valoró suspender la cotización o restringir las apuestas en corto. Se decidió no hacerlo y creo que se actuó correctamente. Cualquier medida de este tipo puede tener efectos contraproducentes, sobre todo en un contexto de nerviosismo.

P. Acaban de abrir un expediente al Popular por posibles anomalías en las cuentas de 2016. ¿No han tardado demasiado tiempo en detectar esas infracciones?

R. Los análisis realizados por la CNMV llevan su tiempo. Además, de forma paralela hay una investigación de la Audiencia Nacional y por eso se ha dejado en suspenso el expediente. Las infracciones graves o muy graves no prescriben hasta los cinco años. Estamos hablando de materias complejas que incluyen requerimientos de información que pueden alargarse.

P. Cuando la acción del Popular se desplomó se puso en la diana a los inversores bajistas. ¿Qué opina de esta operativa?

R. Es absolutamente legítima. Estos inversores contribuyen a aumentar la liquidez y alertan de forma temprana sobre debilidades de determinadas compañías. A falta de bajistas, Enron o Gowex habrían sobrevivido más tiempo haciendo con ello más grande el problema. Además, muchas de estas operaciones no son puramente una apuesta bajista ya que sirven para cubrir riesgos. Por definición, son operaciones que buscan ganancias a un plazo más corto que las apuestas en largo o de compra, por lo que quizás merecen una atención más especial de los supervisores. Pero insisto: tengo una opinión positiva de ellas. Además, es una operativa que está regulada a nivel europeo. Un aspecto a mejorar es el nivel de información que recibimos los supervisores sobre los movimientos de los cortos para poder monitorizarlos correctamente.

P. Ha destacado la importancia de la liquidez para un mercado bursátil. En este sentido, ¿qué impacto puede tener la tasa Tobin que contempla el Gobierno?

R. Lo que hay encima de la mesa tiene poco que ver con la tasa Tobin. Es un impuesto a la adquisición de acciones de grandes empresas españolas similar al que ya se ha implantado en Francia e Italia. En su momento ya manifesté que la preferencia de la CNMV era que este impuestos se hubiera implantado de forma coordinada en toda Europa precisamente por los efectos que pueda tener de hacerlo de forma unilateral en los volúmenes de negociación y en el atractivo del mercado español como lugar de inversión.

P. ¿Cuánto puede caer el volumen de negociación?

R. Es difícil cuantificarlo, pero hay una serie de consideraciones que llevan a pensar que el efecto no será positivo. En cualquier caso, es al Gobierno a quién corresponde legislar sobre el modelo fiscal que cree más conveniente.

P. También se ha mostrado en contra de que la futura autoridad de reclamaciones financieras quede fuera del paraguas de la CNMV. ¿Por qué?

“La diversidad de género en el consejo es buena para las empresas”

R. A diferencia del Banco de España y de la Dirección General de Seguros, no somos un supervisor de solvencia, sino de conducta. Está en nuestro ADN. Creemos que el departamento de reclamaciones de la CNMV es bueno y ha funcionado bien hasta la fecha. Con pequeños ajustes se hubiera adaptado a las exigencias de la directiva europea sobre esta materia. Dicho esto, también nos parece defendible que haya una autoridad de reclamaciones única, en lugar de tres sectoriales, que se ocupe de las quejas sobre valores, servicios de inversión, banca y seguros. La clave es cómo se organice esa nueva autoridad; si está fuera de la CNMV es muy importante la coordinación que tengamos con ella: para nosotros es clave conocer qué están reclamando los inversores y el nuevo organismo debe de saber cuáles son nuestros criterios de supervisión.

P. Uno de sus objetivos ha sido aprovechar el Brexit para atraer empresas a España. Aún hay margen, pero los resultados son pobres. ¿Por qué?

R. Los resultados no están mal. Hay muchas entidades medianas que estudian la opción española. Además, entre las grandes hemos tenido algún éxito de relocalización como los de Credit Suisse, American Express y Admiral. Hay países centrales del euro como Francia y Alemania, o mercados nicho como Luxemburgo o Irlanda que han atraído a más empresas, pero salvando estos casos estamos por delante del resto.

P. ¿Se ha sentido solo en esta misión?

R. La verdad es que no. Siempre me he sentido muy apoyado por el Ministerio de Economía. Quizás sí he echado en falta un mayor impulso para crear un consorcio público-privado potente para hacer mayor ruido como país. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los momentos sensibles para las entidades con presencia en la City de Londres, cuando estaban formando criterio sobre qué dirección tomar, coincidieron con los momentos más tensos de la crisis catalana.

P. ¿Eso nos ha perjudicado?

R. Sí, y lo hemos notado. Dar una imagen de estabilidad es esencial, sobre todo para un país como España que no es uno de los Estados centrales de Europa. Durante los seis meses más tensos de la crisis catalana comprobamos que hubo menos llamadas de inversores.

“Para España dar imagen de estabilidad es esencial”

P. Que el Gobierno no logre aprobar los presupuestos, junto con la fragmentación parlamentaria y el runrún de elecciones anticipadas tampoco ayuda mucho a dar esa imagen de estabilidad clave para atraer inversiones, ¿no?

R. España pueda dar una cierta imagen de inestabilidad, pero es un país muy estable si miramos lo que ha pasado en los últimos 40 años. Entre la comunidad internacional hemos ganado una imagen de seriedad y de respeto como mercado. Los inversores tienen una mirada de largo plazo y no hemos advertido nerviosismo.

P. Se ha cumplido una década de la quiebra de Lehman Brothers. ¿Está ahora el inversor mejor protegido?

R. Por su puesto. Estas situaciones son lamentables pero también sirven para aprender. Los problemas del futuro quizás se cuelen por otras rendijas, pero lo cierto es que en estos años ha habido una avalancha regulatoria. Campos que apenas estaban regulados como los derivados o las agencias de rating ahora lo están. Además, los supervisores contamos con más herramientas para restringir la comercialización de productos financieros.

P. ¿Sería partidario de incluir la educación financiera en el currículum escolar?

R. Por su puesto. En este tema ya ha habido avances. El Banco de España y la CNMV tienen un plan de educación financiera vigente desde 2008. El nivel de presencia de esta materia en el currículum es aún incipiente, y desde luego nos gustaría que su implantación fuera generalizada.

“La subida del salario mínimo contribuiría a elevar la tasa de ahorro”

P. Los sueldos de los consejeros ejecutivos de las cotizadas subieron un 43% en los últimos cuatro años. ¿Cree que el valor que generan justifica ese aumento?

R. En este periodo ha habido una mejora sustancial de los resultados empresariales. Además, esta cifra está distorsionada por un par de casos particulares. Puedo tener mi opinión personal, pero como presidente de la CNMV lo que me preocupa es mejorar la transparencia y que se informe con detalle y de modo inteligible sobre los sueldos.

P. ¿Se conseguirá el objetivo que figura en el Código de Buen Gobierno de que en 2020 el 30% de los consejeros sean mujeres?

R. Estamos aún lejos, la media está en el 20%, aunque el grado de dispersión en cuento al cumplimiento es alto. También me preocupa el nivel de presencia femenina en la alta dirección, un cuerpo que al final suministra gente para los puestos ejecutivos del consejo. Soy partidario de no incluir medidas coercitivas, pero al mismo tiempo esta casa está comprometida con el fomento de la diversidad de género en los consejos porque es bueno para la economía española y sus empresas.

P. Han advertido en varias ocasiones que la tasa de ahorro en España es muy baja. Para que aumente, ¿cree que es positiva la subida del salario mínimo?

R. No voy a entrar en el debate de si la subida del salario mínimo tiene efectos económicos positivos o negativos. Pero la tasa de ahorro está relacionada con que una parte de la población tiene unos niveles de renta muy bajos. En la medida en que una subida del salario mínimo pueda contribuir a una redistribución de la renta, sería positiva para mejorar la tasa de ahorro.

“La opa de Abertis puso prueba nuestra independencia”

Desde el punto de vista corporativo, una de las operaciones más importantes que ha tenido que supervisar Sebastián Albella es la opa sobre Abertis.

Pregunta. ¿Se muestra satisfecho con el papel que desempeñó el supervisor?

Respuesta. Ha sido una muestra de nuestro espíritu de independencia y de la fidelidad a la misión de la CNMV, que es aplicar la normativa de modo correcto, equitativo y equilibrado para generar confianza entre los inversores. En el capital de las empresas están los ahorros de mucha gente que confía en que su inversión se maximice para tener un futuro mejor. Nos comportamos con gran discreción, pero actuamos de forma firme.

P. ¿Hubo presiones?

R. Tuvimos discrepancias legales con dos ministerios del Gobierno anterior que por supuesto tratamos de modo civilizado, cada uno usando las herramientas jurídicas a su disposición. Digamos que fue una tesitura en la que se puso a prueba la independencia del organismo. Durante todos estos años, en España hemos conseguido que haya una cultura de respeto tanto a la CNMV como al Banco de España.

P. Sus antecesores en el cargo han demandado dotar al supervisor con más medios. ¿Lo comparte?

R. Nos financiamos mediante tasas y tenemos un excedente estructural, algo que, por cierto, no es razonable si se produce de forma permanente. Desde el punto de vista de medios materiales estamos bien. Sin embargo, en recursos humanos nos gustaría recuperar cierta flexibilidad para atraer y retener el talento. La casa ahora está en buena forma, pero vivimos un poco de las rentas. Si seguimos así existe el riesgo de no poder cumplir con las expectativas que hay para la supervisión del mercado.

Fuente: El País

2018-12-02T06:54:02+00:00