Adiós a las compras de bonos

Este jueves se reunió el Consejo del BCE y era un gran día para España. Nuestro país recupera la silla que nunca debió perder en 2012, ahora con Luis de Guindos en la vicepresidencia. Y en la silla del Banco de España se sienta Pablo Hernández de Cos, que se incorporó al banco hace veinte años, el BCE es como su segunda casa y con una excelente currícula de investigación en política fiscal desde el enfoque de la política monetaria, perfil similar al de José Manuel González Páramo. Para un país altamente endeudado como España, especialmente con el exterior, el BCE es determinante y por eso es buena noticia recuperar la representación en el Consejo.

Draghi confirmó el fin de las compras de deuda. Se mantendrán los 30.000 millones mensuales hasta septiembre, se reducirán a 15.000 millones hasta diciembre y en 2019 comenzará el año sin compras. La tasa de paro sigue elevada, la inflación subyacente próxima al 1% en la Eurozona y el dinero en circulación próxima al 4% por lo que la estabilidad de precios no está en riesgo. Pero de nuevo volvemos a ver burbujas de activos e inmobiliarias activarse y continuar con las compras de deuda sería una temeridad.

El BCE llegó tarde al programa de compras y sale también tarde. Con buen criterio optan por el gradualismo que recomendó William Brainard para entornos de incertidumbre y que siguió la Reserva Federal con éxito. Draghi ha vuelto a reafirma su convicción con el euro, como hizo en 2012 cuando se especulaba con la salida de la moneda única de España. Ahora lo hace en medio de una crisis institucional en Italia. Draghi ha despachado el tema italiano con elegancia, dejando claro a los ciudadanos europeos y a los inversores internacionales que, para el BCE, es una crisis local y que no debería afectar al conjunto de la Eurozona.

Desde 2014 el BCE ha comprado 250.000 millones de euros en deuda pública española, 150.000 estaba en manos de inversores privados y 100.000 millones de nueva emisión que ha servido para financiar el déficit público desde entonces. Esa es la causa principal de la reducción de las primas de riesgo y de la intensa creación de empleo en España.

Como sucedió en EE UU, cuando el principal comprador se retira del mercado, lo más normal es que los inversores privados exijan un tipo de interés a la deuda pública mayor. Los tipos oficiales seguirán al 0% más tiempo y el euribor de las hipotecas también. Pero tipos de medio y largo plazos más altos implicarán menor crecimiento de la inversión y seguramente se apreciará el euro frenando algo el crecimiento de las exportaciones.

En ese escenario el crecimiento del PIB en España estará próximo al 2,5% en 2019, ligeramente por debajo de 2018. El mayor riesgo sigue siendo la inestabilidad financiera. En ese escenario el BCE podría activar de nuevo sus compras, como hizo el Banco de Inglaterra tras el Brexit. El otro gran riesgo es Donald Trump, pero el BCE poco puede hacer para mitigarlo.

Fuente: El País

2018-06-15T06:42:35+00:00