El nuevo presidente del BBVA, Carlos Torres, se presentó en la junta de accionistas en Bilbao con mensaje conciliador, destacando que la banca debe tener valores, ser responsable con un futuro sostenible y que debe apoyar una sociedad más inclusiva, pero no era el día. Los 12 accionistas que intervinieron se centraron en un asunto que no estaba en el orden del día y lanzaron duras críticas a Francisco González que anunció ayer que se apartaba «temporalmente» de sus cargos de presidente de honor del banco y la fundación.

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Desde los sindicatos mayoritarios, hasta la mayor asociación de exdirectivos del banco, pasando por representantes de pequeños accionistas insistieron en la gravedad de las supuestas escuchas ilegales realizadas por Cenyt, la empresa del comisario jubilado Villarejo presuntamente para el banco y advirtieron de las consecuencias reputacionales y patrimoniales que podrían tener. Muchos recordaron a González que había sido un adalid de la ética en los negocios. No obstante, el nombramiento del presidente recibió el apoyo del 98%, al igual que el resto de propuestas.

Quizá en prevención de lo que iba a ocurrir, antes de las intervenciones de los accionistas, Carlos Torres, leyó una nota en la que agradeció a González su renuncia temporal, advirtió que la investigación durará todavía varios meses más y afirmó que no estaba teniendo consecuencias en el negocio ni en la cotización del BBVA.

También recordó que si las noticias publicados sobre las escuchas son ciertas, «se trataría de conductas indudablemente muy graves, deplorables y contrarias a los valores de BBVA». También dejó claro que bajo su presidencia, a partir de 2019, el enfoque de la investigación se está haciendo con un enfoque «totalmente distinto» al que se llevó en 2018, bajo el mandato de González, una forma de desmarcarse de su antecesor. «Lo que puedo asegurar es que estamos colaborando activamente con la Justicia, procurando siempre lo mejor para los intereses del banco», señaló.

«BBVA ha sido, es y seguirá siendo un banco honesto y continuará actuando como tal», concluyó, palabras que no frenaron la oleada de críticas. Entre todos los intervinientes destacó Luis del Rivero, expresidente de la constructora Sacyr, protagonista del fallido intento de asalto a la presidencia de González en 2004. Sin leer ningún papel, relató a los presentes que su operación contó con el apoyo de Santiago Ybarra, José Domingo Ampuero, y otros significativos miembros de las familias de Neguri, fundadoras del BBV. Interrumpido varias veces por los aplausos de los accionistas, recordó que «todos estos consejeros fueron obligados a dimitir del banco, uno a uno por Jaime Caruana, entonces gobernador del Banco de España y ahora consejero del BBVA, uno de los dos grandes amigos de González».

Zapatero nunca apoyó la operación Sacyr

También aseguró que nunca contó con el apoyo del experesidente José Luis Rodríguez Zapatero y dio a entender que si lo hubiera hecho, la operación habría triunfado. Tras dos avisos del secretario del consejo por exceder los cinco minutos concedidos a cada accionista, describió las inversiones fallidas bajo la presidencia de González, que dijo cobró 250 millones entre sueldo y pensión, que se hubiera ahorrado la entidad si le hubieran cambiado en 2004. Pidió que exdirectivos como Pedro Luis Uriarte, pilotaran la investigación interna sobre Villarejo «para dejar limpia la reputación del banco».

Otra intervención destacada fue la de Paulino García-Toraño, representante de la Asociación Uniter de Exempleados del grupo BBVA, que representa a tres millones de acciones, afirmó que este problema «tiene todo el aspecto de terminar en los tribunales» y reclamó que fuera José Miguel Andrés, presidente de la Comisión de Auditoría y Cumplimiento y consejero coordinador de los consejeros independientes, el que respondiera a la junta «cómo es posible que hayan fallado todos los controles internos» para poder hacer esos pagos de hasta 10 millones a Cenyt, la empresa del excomisario Villarejo.

Esta asociación reclamó la marcha temporal de González «se convierta en un alejamiento definitivo» porque su daño no solo ha sido «reputacional, algo indiscutible sino posiblemente patrimonial al banco». Por otro lado, representantes de UGT, CC OO y ACB , que representan al 73% de la plantilla, que les preocupa “gravemente un posible cierre en falso del caso” de este asunto, así como la tardanza en su “esclarecimiento”, lo que afecta a la “imagen reputacional y credibilidad” del banco. Le pidió a Torres «rigor, contundencia y celeridad en las decisiones a tomar». En el mismo sentido se manifestaron otros sindicatos que acusaron al consejo de haber presionado a la plantilla para captar apoyos de los clientes y accionistas.

Torres dice que colaran con la justicia

Antes de empezar la reunión en Bilbao, Torres ha realizado unas breves declaraciones. Ahí ha hecho los comentarios sobre la investigación, pero ha eludido hablar de la dimisión de González, que se produjo ayer mismo ya por la tarde. Después, el ejecutivo ha pronunciado su discurso ante los accionistas, y antes del turno de preguntas —que ya se esperaba largo, por la tensión en la entidad vivida a raíz del caso del espionaje, así como por la mala marcha de la acción en la etapa final de González—, Torres ha insistido en que el banco seguirá «colaborando con la justicia».

El ejecutivo ha negado que por el momento el caso esté afectando al negocio del banco o su cotización en Bolsa. La entidad también tiene en marcha una extensa investigación interna para aclarar el papel del banco en estas supuestas escuchas ilegales, realizadas a políticos, empresarios y periodistas, durante el enfrentamiento con Sacyr en 2004, que trató de hacerse con el poder en el banco.

El presidente del BBVA ha tratado de centrar sus palabras en la marcha del banco, y en lanzar a los accionistas un mensaje optimista. Ha valorado que el 2018 ha sido «muy importante y muy positivo para el banco, con resultados de más de 5.300 millones de euros, impulsados por el crecimiento de los ingresos recurrentes, la contención de gastos y una importante plusvalía en Chile». También ha hablado de la importancia de la lucha contra el cambio climático y del papel que deben jugar los bancos en las preocupaciones sociales.

Fuente: El País